Lo que sigue a continuación es un extracto de una publicación en el blog financiero más grande de habla hispana, Rankia, firmado por Lorena Sánchez Fernández. Si bien es una historia que deriva en un contenido patrocinado, da cuenta del tipo de anécdotas con moraleja que nos gusta reseñar en este espacio:
Hace años, trabajando en una firma de asesoramiento financiera en Oviedo, conocí a un carpintero asturiano que acababa de enterarse de algo insólito: era el único heredero de un tío que había emigrado a Nueva York de joven y había fallecido allí tras décadas trabajando como conserje de hotel.
No sabía qué esperarse. Nosotros tampoco.
Tras gestionar la herencia en su nombre, accedimos primero a su cuenta bancaria —donde llegaban periódicamente cupones de bonos del Tesoro americano— y después a su caja de seguridad. Al abrirla, encontramos decenas de certificados físicos de bonos acumulados a lo largo de décadas. Cientos de miles de dólares.
¿Cómo pudo un conserje de hotel llegar a eso?
La respuesta fue decepcionantemente sencilla: trabajó, ahorró e invirtió con disciplina. Año tras año. Sin atajos.
Lo que sí tenía de especial era su reputación. Era conocido en el hotel por su discreción y seriedad, hasta el punto de que algunos huéspedes —empresarios, políticos, personas con mucho que perder si alguien hablaba— pedían expresamente ser atendidos por él. Las propinas eran generosas. Pero el patrimonio lo construyó de otra manera: reinvirtiendo los intereses y acumulando paper bonds —esos certificados físicos con cupones recortables que se cobraban en ventanilla— título a título, durante décadas.
Así, gracias al ahorro constante, la prudencia y el paso del tiempo, un humilde conserje logró construir un patrimonio de varios cientos de miles de dólares.¿Por qué el miedo a las caídas te está costando dinero?
Mientras rememoraba esa historia, me preguntaba… ¿Cuánto más habría podido acumular aquel conserje, si en vez de concentrarse en deuda pública americana hubiese diversificado e invertido en renta variable?Seguramente su patrimonio financiero acumulado habría sido aún mayor, dado que a largo plazo los mercados financieros nos demuestran que la inversión en bolsa es mucho más rentable que invertir en renta fija.Por ejemplo, y sin tener que remontarnos a épocas muy lejanas, en la siguiente gráfica podemos ver una comparativa de la evolución entre el índice de renta variable S&P 500 —que representa a las 500 empresas de mayor capitalización de Estados Unidos— y el índice de renta fija Bloomberg US Aggregate Bond, desde el año 2012: