La conexión entre religión y finanzas es un tema que siempre ha fascinado a este blog. Para muestra, todas las entradas dedicadas al espíritu del capitalismo y a las reflexiones de nuestro querido amigo Ben Franklin, un cuáquero, es decir, un protestante de una rama disidente donde las hubiera.
A propósito de esto, hace poco conseguí en youtube un vídeo que reflexiona sobre los principios de John Wesley (Epworth, 1703 - Londres, 1791) sobre la administración del dinero. Wesley fue un clérigo y predicador inglés cuya vida y sermones dieron origen a la corriente protestante del "metodismo", término que surgió en burla a su reglamentación metódica del culto y la vida religiosa.
El canal extrae de los sermones de Wesley un total de 7 principios fundamentales para la administración del dinero. Es el tipo de cuestiones que, a comienzos del siglo XX, hicieron la delicia de un tal Max Weber, sociólogo y economista alemán, que exploró las relaciones e influencias entre la religión y la economía (en contraposición a la tesis de otro alemán, el fulano Karl Marx, quien consideraba con extrema seguridad que las relaciones económicas eran las que determinaban la vida espiritual de la sociedad).
Aquí está el video:
1.- GANA TODO LO QUE PUEDAS, pero con honestidad. Trabajo diligente y honesto, excelencia profesional. Dinero: don de Dios. El problema no es el dinero, sino cómo se usa. Negligencia financiera es irresponsabilidad disfrazada de virtud.
Ganar bien no es un pecado a evitar, sino una responsabilidad que se debe cumplir. Emplear toda la diligencia posible en su profesión, no perder el tiempo ni 1 hora del día en ociosidad. Sin embargo, "Gana todo lo que puedas" tiene límites: no puede ser a costa de tu cuerpo, ni de tu alma, ni de los demás.
2.- AHORRA TODO LO QUE PUEDAS. Recorta los residuos, no la vida. Recortar sin piedad todo gasto motivado por la vanidad, el estatus o la autocomplacencia. El "deseo de la carne" (placeres), "deseo de los ojos" (vanidad) y "orgullo de la vida" consumen la mayor parte del dinero de la gente sin saciarse jamás.
No gastar en exceso, ni siquiera en los propios hijos. La importancia del control sobre los ingresos: Wesley empezó ganando £30, gastaba no más de £28. Luego se duplicaron sus ingresos y seguía gastando lo mismo año tras año, donando el excedente. Reducía gastos innecesarios para destinar recursos a otros fines beneficiosos. Aseveraba que el dinero acumulado sin propósito es igual a dinero tirado a la basura: apariencias, suscripciones, etc. Proponía liberarse de la esclavitud del gasto para impresionar.
3.- NO PERMITAS QUE TU NIVEL DE VIDA CREZCA AL MISMO RITMO QUE SUS INGRESOS. "Inflación del nivel de vida". Para Wesley un aumento de ingreso es un aumento de responsabilidad, no del derecho al lujo.
Haz el siguiente ejercicio: toma tu presupuesto de hace 5 años y compáralo con el actual. Ahora reflexiona: ¿Han aumentado tus ingresos? ¿Y tus gastos? ¿O parte de ese ingreso se ha destinado a alguien que no eres tú? Mantener el mismo nivel de vida sencillo es más difícil cuando mejoran tus condiciones.
4.- SÉ RESPONSABLE CONTIGO MISMO. El hábito de llevar un registro financiero. Wesley llevaba un diario de actividades, compromiso y finanzas personales. Para él era muy importante la claridad y la protección del autoengaño con base en datos concretos mediante registros precisos de sus actividades, ingresos y gastos.
Lo esencial es controlar de cerca adónde va el dinero: sea a través de una hoja de cálculo, una aplicación, o una libreta física. La herramienta importa menos que la disciplina: llevar un registro meticuloso de cada centavo que entra y sale de tus manos. No puedes administrar bien lo que no mides. Y no puedes dar con verdadera generosidad lo que no sabes con certeza que tienes disponible para dar.
5.- DA TODO LO QUE PUEDAS. Practica la generosidad más allá del diezmo. Wesley ejercitaba la generosidad no a través de actos de caridad, sino donaciones constantes y sistemáticas registradas centavo a centavo. Buscaba estructurar proyectos dirigidos a los necesitados: construcción de clínicas, donación de medicamentos, establecimiento de escuelas, creación de cooperativas que proporcionan trabajo, otorgamiento de créditos para quienes los necesitaran para actividades productivas (microcréditos), y "sociedades de amigos de los extraños".
Para Wesley la generosidad exige una cercanía real: visitar, conocer y comprender directamente la vida de los beneficiaros. La separación física es lo que permitía el endurecimiento de los corazones. No basta con ganar y ahorrar si no se dirige a un propósito mayor. ¿Cuánto debo diezmar, después de cubrir lo necesario para cubrir la vida con dignidad? Se propone al diezmo como punto de partida de la generosidad cristiana, no como su límite.
6.- NO SOMOS DUEÑOS, SOMOS ADMINISTRADORES. Wesley se hace eco de la parábola del administrador injusto (Lc 16, 1-13), cuya enseñanza implica usar los recursos materiales para forjarse amistades duraderas. Nuestras propiedades jamás dejan de pertenecer a Dios. Pensar: "Esto no es mío, me ha sido confiado. La cuestión no es qué quiero sino qué espera de mi quien me lo confió".
Wesley reflexionaba sobre la cuestión de las herencias desproporcionadas a personas desprevenidas como riesgo espiritual en lugar de acto de amor. Acumular más allá de lo necesario sin usar lo que se ha confiado es una traición. Cuando te ves como administrador temporal de algo, la generosidad deja de verse como una pérdida.
7.- EL MAYOR RIESGO ESPIRITUAL DEL ÉXITO: EL PELIGRO SILENCIOSO DE LA RIQUEZA. A partir del versículo de I Tim 6,10, Wesley se refirió al amor desproporcionado por el dinero. Veía claramente un ciclo difícil de superar: la verdadera religión produce naturalmente diligencia y frugalidad. Ambas llevan a producir riqueza. Pero esta, a medida que crece, tiende a generar orgullo, irritación y apego al mundo en todas sus formas. Trabajar duro y gastar poco produce recursos, pero si estos no se redirigen a través de la generosidad, la esencia de la religiosidad se desvanece.
Reflexión: ¿A medida que tu situación económica mejora, qué crece en ti? ¿Tu generosidad y fe en Dios o tu orgullo, tu suficiencia y apego a las cosas materiales?
En definitiva, el objetivo de los principios de John Wesley sobre el dinero son liberarse tanto de la esclavitud de al escasez como de la esclavitud del exceso.
Este tipo de vídeos me gustan mucho, porque contienen la clase de reflexiones que siempre deseo hacer en este blog. Por esta razón lo comparto hoy, ya que considero que inspira buenos hábitos, principios y prácticas no solo útiles para generar riqueza y administrar bien el dinero, sino también para, al transitar ese camino, convertirnos en mejores personas.
Espero que el contenido haya sido de tu agrado y utilidad. Nos vemos en la próxima entrada, saludos.
