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lunes, enero 27, 2025

Morgan Housel y "La Psicología del Dinero" (XIX) - Creencias Políticas y Finanzas

Continúo con la penúltima entrega de la traducción del artículo del economista Morgan Housel, "La Psicología del Dinero", en el cual desarrolla 20 falacias sobre nuestra relación con el dinero. Veamos: 

19. Political beliefs driving financial decisions, influenced by economics being a misbehaved cousin of politics.

[19. Creencias políticas que impulsan las decisiones financieras, influenciadas por el hecho de que la economía es la prima malcriada de la política.]

I once attended a conference where a well known investor began his talk by saying, “You know when President Obama talks about clinging to guns and bibles? That is me, folks. And I’m going to tell you today about how his reckless policies are impacting the economy.”

[Una vez asistí a una conferencia donde un conocido inversionista comenzó su charla diciendo: “¿Sabes cuando el presidente Obama habla de aferrarse a las armas y a las Biblias? Ese soy yo, amigos. Y hoy les voy a contar cómo sus políticas imprudentes están impactando la economía”.]

I don’t care what your politics are, there is no possible way you can make rational investment decisions with that kind of thinking.

[No me importa cuál sea su política, no hay forma posible de tomar decisiones de inversión racionales con ese tipo de pensamiento.]

But it’s fairly common. Look at what happens in 2016 on this chart. The rate of GDP growth, jobs growth, stock market growth, interest rates – go down the list – did not materially change. Only the president did:

[Pero es bastante común. Mire lo que sucede en 2016 en este gráfico. La tasa de crecimiento del PIB, el crecimiento del empleo, el crecimiento del mercado de valores, las tasas de interés (vamos a continuación en la lista) no cambiaron materialmente. Sólo el presidente lo hizo:]

Índice de Confianza Económica Anual de los Estados Unidos, por Partido.

Years ago I published a bunch of economic performance numbers by president. And it drove people crazy, because the data often didn’t mesh with how they thought it should based on their political beliefs. Soon after a journalist asked me to comment on a story detailing how, statistically, Democrats preside over stronger economies than Republicans. I said you couldn’t make that argument because the sample size is way too small. But he pushed and pushed, and wrote a piece that made readers either cheer or sweat, depending on their beliefs.

[Hace años publiqué un montón de cifras sobre el desempeño económico del presidente. Y enloqueció a la gente, porque los datos a menudo no coincidían con lo que pensaban que debería ser según sus creencias políticas. Poco después, un periodista me pidió que comentara una historia que detallaba cómo, estadísticamente, los demócratas presiden economías más fuertes que los republicanos. Dije que no se podía argumentar así porque el tamaño de la muestra es demasiado pequeño. Pero presionó y presionó, y escribió un artículo que hizo que los lectores se alegraran o sudaran, dependiendo de sus creencias.]

The point is not that politics don’t influence the economy. But the reason this is such a sensitive topic is because the data often surprises the heck out of people, which itself is a reason to realize that the correlation between politics and economics isn’t as clear as you’d like to think it is.

[La cuestión no es que la política no influya en la economía. Sino que la razón por la que se trata de un tema tan delicado es que los datos a menudo sorprenden muchísimo a la gente, lo que en sí mismo es una razón para darse cuenta de que la correlación entre política y economía no es tan clara como nos gustaría pensar.]

¿Qué puedo aprender de lo anterior?

- Hay un sesgo según el cual ciertas creencias políticas impulsan las decisiones financieras, motivado por el hecho de que la economía y la política están estrechamente emparentadas: "las finanzas son un arma, la política es saber cuándo apretar el gatillo", como dice don Lucchesi, un personaje de la película El Padrino.

Don Licio Lucchesi, Presidente de Inmobiliare (la compañía de bienes raíces más grande del mundo, según la ficción de El Padrino III), conoce a Anthony Corleone en Italia y le dice una frase de antología: "Las finanzas son un arma. La política es saber cuándo disparar".

- Lo cierto es que no hay forma posible de tomar decisiones de inversión racionales siendo un extremista de las opiniones políticas. Aunque puedan ser primas hermanas, lo cierto es que lo mejor es mantener una mentalidad fría cuando se trata de involucrar alegremente a la política y a la economía.

- Esto se debe a que los datos de la realidad a menudo no coinciden con lo que dictan las creencias políticas de las personas. Cegarse por las opiniones políticas nubla el entendimiento y afecta el entendimiento de la realidad.

- En definitiva, la cuestión no está en que la política influya o no en la economía. Sino que dejar que esto pase indiscriminadamente puede hacer que los datos a menudo terminen sorprendiéndonos, indicando que la correlación entre política y economía no es tan clara como nos figuramos.

Es todo por hoy. Espero que el contenido sea de utilidad e interés. ¡Hasta la próxima!

Links de interés:

- The Psychology of Money (artículo original de Morgan Housel, en inglés).

- Parte XVIII de la serie.

miércoles, abril 23, 2014

De la diplomacia y los diplomáticos (II)


  Dedicado a mis amigas y amigos del Servicio Diplomático venezolano 
y a mis colegas internacionalistas

 Lo que sigue es la continuación de los extractos del excelente libro de Armando Rojas, "Los creadores de la diplomacia venezolana":
***

La defensa de los intereses económicos de la nación es uno de los objetivos más importantes de la diplomacia actual. Venezuela es un país esencialmente petrolero. La vida de la nación gira en torno a esta riqueza nacional. La diplomacia venezolana debe tener muy en cuenta este aspecto fundamental en la vida del país. En consecuencia, es necesario que el diplomático venezolano esté debidamente preparado para la defensa de este producto esencial de nuestra economía en los mercados internacionales... Nuestros diplomáticos deben estudiar cuidadosamente la estructura y organización de la OPEP, ese nuevo [!] Organismo en cuya creación tuvo parte primordial neustro país. No se pretende que todos los funcionarios de nuestro servicio exterior sean expertos petroleros. Pero sí consideramos que es deber de todos estar conveniente y debidamente informados sobre los aspectos fundamentales de este producto básico de nuestra economía.

En el exterior, existe la idea, errónea afortunadamente, de que Venezuela es sólo un país petrolero. Se ignora su enorme y sustantiva contribución a la cultura del Continente. El diplomático venezolano tiene en este sentido por delante una vasta tarea: la difusión de nuestros valores espirituales, tanto en el campo del pensamiento como en el de las artes. 

***

En estas páginas nos proponemos estudiar a algunos de aquellos eminentes varones que echaron los fundamentos de la diplomacia venezolana. Con escasísimos medios económicos y en medio de graves dificultades, cuando la patria nacía y era menester rodearla de toda clase de cuidados y precauciones para que no pareciera, estos recios y claros varones, supieron decir, con la frente levantada, la palabra precisa. Ellos realizaron la gestión necesaria, cumplieron las instrucciones impartidas y lucharon para hacer triunfar los principios de la equidad y de la justicia. Los creadores de nuestra diplomacia, gracias a su patriotismo y elevación de miras, lograron hacer oír su voz, la voz dévil de una nación inerme y pobre, que acababa de nacer a la independencia desangrada y titubeante después de una cruenta lucha que tomó varias décadas. Recuérdese el caso del gran Fortique. En sus conversaciones con los poderosos Cancilleres de un poderoso y esplendente Imperio, no titubeó jamás cuando tuvo que enfrentarse al león británico... Estos son los dechados que denen mirar los servidores de las relaciones intenracionales de Venezuela, decoro, dignidad, firmeza cuando es necesario; flexibilidad y ductibilidad siempre; espíritu de sacrificio; acendrado amor por el país que representan; una conducta ciudadana intachable y, como corona y síntesis de estas cualidades, la defensa serena y firme de los intereses de la nación.

***
LOS CREADORES DE LA DIPLOMACIA VENEZOLANA

La política exterior de un país comprende los objetivos que el mismo persigue en sus relaciones con los demás miembros de la comunidad internacional, así como los medios de que el mismo se vale para lograr tales propósitos. El instrumento para llevar a cabo la política internacional de un país lo constituye el servicio exterior. Diplomacia, en su más amplio sentido, abarca tanto los objetivos como los medios y el instrumento. Para que la diplomacia de un país pueda calificarse de eficaz debe existir una perfecta y armónica correlación entre esos tres términos.

Podemos adelantar que la diplomacia venezolana de las primeras décadas de la República fue una diplomacia brillante por los objetivos que se propuso, los medios que utilizó, y sobre todo, el instrumento que la llevó a cabo.

La diplomacia [en Venezuela] nació bajo el signo de lo continental...

En la circular de la Junta Suprema de Caracas a los Ayuntamientos de las demás capitales de América para exponerles la razón de su actitud, el Presidente Llamozas y Tovar habla, interpretando el sentimiento de los criollos venezolanos, un lenguaje que trasciende los límites de la oscura provincia a la que pertenecía. Habla en nombre de la América toda... Simón Bolívar, el primer Embajador de Venezuela durante su misión a Londres, a raíz de los acontecimientos de abril, fue calificado por la prensa londinense como el "Embajador de América".
Simón Bolívar, para la época de la Misión a Londres, tenía 28 años.
...El primer objetivo que se trazó la Junta de Caracas fue el de ganar la buena voluntad de las naciones que podrían favorecer la causa de los criollos americanos. A tales fines se acreditan las primeras misiones diplomáticas. Las integran hombres de primera categoría. Ejemplo al que debe inclinarse la nueva diplomacia venezolana. Sólo con hombres capaces e íntegros al frente de nuestros negocios diplomáticos podremos aspirar a que se restablezca el prestigio venezolano en el exterior. Una diplomacia en manos de improvisados y advenedizos en nada habrá de favorecer a los altos intereses del Estado y, por el contrario, se corre el grave riesgo de poner en peligro esos mismos intereses.
***
Una vez lograda la independencia, después de largos años de cruentas luchas, la diplomacia venezolana, entonces parte de la Unión Colombiana, se propone un objetivo de largo alcance continental... El Congreso de Panamá de 1826 habría de ser el punto culminante de esta política concebida por Bolívar y llevada a feliz término por uno de sus más hábiles y capaces colaboradores en el campo de la diplomacia: Don Pedro Gual.
El gran Pedro Gual.

***
La tercera etapa de la diplomacia venezolana comienza a raíz de la disolución de la Gran Colombia. Constituida en nación soberana, Venezuela dedicó sus esfuerzos, en el campo internacional, a lograr su reconocimiento por parte de aquellas potencias que, como los Estados Unidos, Inglaterra y, sobre todo España, más interesaban a su futuro desarrollo político y económico.

...La misión de Alejo Fortique como Ministro Plenipotenciario en Londres, cubre el período que se extiende desde 1839 hasta 1845, año de su muerte. Por espacio de seis años, el minente hombre público realizó una sorprendente labor en defensa de los intereses de Venezuela...

Queremos mencionar, si bien brevemente, a otro de los varones más eminentes de nuestra diplomacia: don Santos Michelena. Además de otros muchos selakados servicios en los campos de la política, de las finanzas, la República debe a don Santos Michelena el arreglo de la cuestión relativa a la deuda pública de Colombia...

Don Santos Michelena
...fue aquella una época dorada y fecunda en positivas realizaciones. la diplomacia venezolana marcó pautas en América. Y los hombres encargados de realizarla cumplieron, en forma digna, decorosa y eficiente una tarea que colocó muy alto nuestro prestigio y que compromete nuestro quehacer en el campo de las relaciones internacionales. Ellos nos señalan rutas que debemos continuar para el mayor prestigio de nuestro país.

lunes, febrero 24, 2014

Reflexiones gerenciales desde el "Tercer Mundo" (III)

Continuamos con la tercera entrega de las reflexiones de Enrique Tejera París, publicadas, como se ha indicado en las primeras dos oportunidades (aquí la primera y la segunda), en un Libro Homenaje al historiador venezolano Guillermo Morón, publicado por la Academia Nacional de la Historia en 1996:

LAS (POSIBLES) SOLUCIONES A LA CRISIS DE PAÍS. 
APORTES A LA DISCUSIÓN

A) La educación masiva a través de medios de comunicación
"Hace años trajeron a Caracas a un experto en tráfico de no recuerdo qué ciudad de los Estados Unidos y, por supuesto, lo llevaron a un programa de televisión para ser interrogado por un grupo de esos periodistas y caraqueños vergonzantes... Alguien le preguntó qué solución daría a la indisciplina de peatones y motociclistas al cruzar las esquinas y el experto contestó en su idioma, con toda naturalidad: 'Education, education'. Allí se armó la barhúnda polidenigratoria: 'No ves que somos un pueblo de maleducados!', chilló una; 'No tenemos remedio, somos venezolanos', sentenció gravemente el omnipresente intelectual caraqueño... '¿Qué pasa, qué dicen? preguntó [el musiú] a la traductora y ésta trató de explicarle en un minuto la sociología venezolana. 'Pero lo que yo quiero decir es que, aquí o en Nueva York, eso se cura con una campaña educativa, más nada!'... Basta repetir y repetir, explicar y convencer, en la escuela, por radio y televisión, con multas, pero periódicamente, sistemáticamente...' No tradujeron esto y el programa terminó... sólo dejando por sentado que 'el venezolano' es maleducado cual ninguno.
Pocos años después mi amigo Renny Ottolina, al que recordé ese episodio, hizo una campaña educativa por televisión para que los automovilistas, al detenerse en las esquinas, dejaran libres los pasajes de los peatones. Aquel formidable agitador que era Ottolina logró rápidamente su objetivo educacional. Una vez más se demostró que la educación sirve para algo. Pero, para que sirva debe ser perpetuamente repetitiva y debe tener metas claras y precisas. Es perfectamente posible cambiar una cultura mediante cualquier sistema educativo, aunque no sellame así, como la televisión.


Renny Ottolina es un ejemplo exitoso de cómo los medios de comunicación pueden educar a la vez que entretener con campañas de formación ciudadana. Sus consejos en TV aún son recordados por los venezolanos.
No puede hablarse de la televisión sin considerar su simpar efecto cultural. Es el instrumento audiovisual más eficaz; copiute con el sistema educativo nacional por la atención que le prestan y por el número de horas que domina la vida de niños y adultos. Además es muy eficaz del punto de vista económico, pues mientras el sistema educativo  tiene que usar más de medio millón de talentos -de maestros- para enseñar a millones de niños, la televisión puede alcanzar diariamente a veinte millones de personas utilizando unos pocos centenares de talentos muy bien estimulados monetariamente...

Tendrán que estudiar nuestra autodenigración los psiquiatras, los historiadores y los sociólogos y sólo puedo atreverme a tomarla, junto con el incumplimiento, como ejemplo de metas de enseñanza para ser eliminadas de nuestro modo de ser.

Eliminar es, en efecto, la palabra adecuada y ya la usó, -si mal no recuerdo- nuestro Ministerio de Instrucción Pública a principios de siglo, cuando publicó un folleto para eliminar palabras y pronunciaciones mal usadas en Venezuela. Otro esfuerzo parecido hicieron para implantar el sistema métrico decimal. Ambas campañas lograron su objetivo, a pesar de lo escuálido que era el sistema educativo, pero también gracias a la excelente formación que tenían los maestros y maestras...

Las culturas (o las inculturas) son más fáciles de cambiar que lo que se piensa. En 1936 el gobierno del General Eleazar López Contreas eliminó la gravísima devastación que producía cocinar con leña o carbón vegetal, mediante una combinación de campaña educativa, ás kerosene y cocinillas baratas... Y la propaganda mercantil, ¿acaso no logra sus objetivos? Si la misma metodología educativa se hubiera continuado y desarrollado, o esfuerzos similares se hubieran multiplicado, sería aún más extraordinario el resultado que se pudiera haber logrado".

B) La enseñanza de la historia
"Al comienzo [de estas líneas, ver aquí] me preguntaba: ¿Qué tuvimos en común los de la generación de la democracia, aparte de la escuela básica? Los más viejos fuimos formado durante una dictadura y lo único que se permitía enseñar de constructivo en materia social durante la época de '[Unión], Paz y Trabajo' aparte de religión, era Historia Patria... La producción de textos escolares de historia debe ser un moralizante recuento de acontecimientos y de que su docencia debe dirigirse a formar espíritus a la vez críticos de los errores pasados y conscientes de los objetivos nacionales. La historia de Venezuela es la de una lucha constante -pero accidentada- por la igualdad, la democracia y el orden. Cómo desbrozar el camino para continuar este progreso y para inspirar la seguridad de lograrlo, es lo que debe quedar de esta enseñanza. Y recordemos: Debemos ser amenos, pues si la historia no echa el cuento, el estudiante cierra el libro".
Aunque se critican los excesos y la represión durante el régimen de Juan Vicente Gómez (cuyo lema era "Unión, Paz y Trabajo", en esa época se le otorgaba una gran importancia la historia en la educación.

C) Los objetivos de la educación, las vocaciones, la calidad y excelencia educativas
"La escuela básica abre el camino de la igualdad de oportunidades, pero éstas no pueden realizarse bien sin la determinación y desarrollo de las vocaciones...

No hay sustituto de la calidad, vocación y competencia y éstas deben estimularse y premiarse por ser el más fuerte pilar de la igualdad y el más eficaz freno a la frustración; de otro modo, como en las sociedades primitivas, las diferencias pueden reaparecer con otra cara y convertirse en pretensiones hereditarias de razas o de castas, o cualquier otra que se imponga a fuerza de poder... La historia recordará, por ejemplo, que los genocidios se han producido tanto en los pueblos cultos como en los más atrasados, todo sin que la sociología o la psicología hayan dado una explicación satisfactoria. Lo único que puede hacerse es no olvidar y evitar la recurrencia.

De nuevo cabe también recordar episodios del pasado reciente. Recibieron en el Instituto Pedagógico a la vice Ministra de Educación de la Unión Soviética y cuando ésta describió el sistema de selección por méritos -muy europeo- mediante el cual van despejándose los alumnos que llegarían a las diversas escuelas superiores, algunos oyentes la acusaron de elitesca. No era mujer de dejarse vencer con argumentos que al parecer emergían de las cercanías de su campo político; 'No puede devolverse el Poder a los mediocres!' contestó.

Nuestra propia Carta Fundamental marca camino a la sociedad venezolana. Por un lado señala el propósito de que cada ciudadano pueda suvenir a sus necesidades; y por el otro marca el modo de lograrlo: Exigir de cada quien según sus posibilidades, declarando que el trabajo es a la vez un derecho y un deber y haciendo obligatoria la educación.

La pirámide social también debe achatarse, lo mismo que la pirámide administrativa. Mientras más cerca estén la base y la cúspide, más tranquilidad social existe. Por esto es tan importante fortalecer el gran igualador que son la educación y el cultivo de las vocaciones, que además contribuyen a optimizar y humanizar el trabajo.

Sin objetivos claros se dispersan las fuerzas y se pierde el tiempo. Sin embargo el quehacer sin propósito es un espectáculo creciente en todas partes. Contra esto ha de luchar un sistema educativo capaz de identificar problemas y defectos, resuelto a eliminarlos uno a uno mediante un esfuerzo incesante y repetitivo.

Naciones Unidas, Nueva York, 14-12-1995".

jueves, enero 23, 2014

Reflexiones gerenciales desde el "Tercer Mundo" (I)

Enrique Tejera París es un reconocido abogado, economista y profesor universitario de varias generaciones de profesionales en ambas carreras, además de político (ejerció la Gobernación del estado Sucre durante la segunda Presidencia de Rómulo Betancourt y fue elegido Senador), nacido en la caraqueñísima parroquia de La Pastora. Tiene entre los más resaltantes méritos de su hoja de vida el ser uno de los fundadores de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela y la creación de la hoy extinta Oficina Central de Planificación (CORDIPLAN, convertida hoy en el tristemente célebre Ministerio del Poder Popular para la Planificación, encabezado por el lúgubre Jorge Giordani). Además de eso, se ha desempeñado como Embajador de Venezuela ante los Estados Unidos y las Naciones Unidas, Director del Fondo Monetario Internacional, Ministro de Relaciones Exteriores y exitoso escritor de Memorias (comenzando por el primer volumen de ellas, "La Formación de un Caraqueño") y senador por el partido Acción Democrática (lo que evidencia que, a pesar de su brillante trayectoria, este buen caballero dista de ser perfecto).


En un "Libro de Amigos" publicado en homenaje al historiador venezolano Guillermo Morón en 1996, Tejera París, muy conocido por su estilo afable y llano, reflexiona sobre la aguda crisis que padecía Venezuela para aquél momento (de la cual, creo, aún no nos hemos recuperado, porque sus síntomas son económicos y políticos, pero sus causas más profundas son culturales y morales), recordando cómo fue la evolución del país luego del fin del régimen de Juan Vicente Gómez y las tareas que tuvo que asumir esa generación para (re)construir al país y reparar las heridas abiertas tras 27 años de un gobierno agudamente represivo y extremadamente conservador.

En esas líneas, tituladas "Historia y Objetivos como Factores de Identidad", nuestro personaje parte del contraste entre esa influyente y activa generación (gran parte de ella forjada en la luchas estudiantiles de 1928) y la del momento en que desarrolla esa reflexión, es decir a mediados de la década de los 90, pero cuyo diagnóstico, contenido y conclusiones sigue, sorprendentemente, aún vigente, aunque hayan transcurrido casi dos décadas desde entonces.

Varios "defectos" identifica Tejera París en la sociedad venezolana, no en el sentido de taras imposibles de erradicar, sino de lastres que le impiden a nuestra sociedad superar el estado de crisis, con el fin expreso de superarlas a través de un proceso de autocnocimiento y educación colectivo. Entre tales "impedimentos", encontramos (1) la falta de autoestima, (2) la falta de puntualidad, (3) la falta de continuidad y (4) la falta de simplidad en las soluciones, o lo que es lo mismo, el exceso de complicaciones. Como remedio o terapia a tales padecimientos, nuestro buen hombre señala la única panacea capaz de solucionar nuestros problemas: la educación, específicamente aquella que tenga los siguientes caracteres: básica, continua, simple, vocacional, obligatoria, con una fuerte base histórica  y orientada a los más elevados valores y objetivos nacionales y sobre todo, al trabajo.

A partir de esta y en las próximas oportunidades, publicaré de la manera más condensada posible estas ideas, con algunos humildes comentarios propios, por cuanto me parece que resumen una valiosa experiencia no sólo al servicio de la nación, sino también que revela una noción saludable y plena de sentido común de la gestión, no sólo de los asuntos públicos (que interesan a toda la colectividad), sino también que es sumamente útil desde el punto de vista del interés particular. Comencemos pues, en esta entrada, a leer la interesante visión gerencial de Enrique Tejera París:

HISTORIA Y OBJETIVOS COMO FACTORES DE IDENTIDAD

La capacidad administrativa es un factor crítico del progreso de una nación. Implica imaginación, capacidad de promoción y gestión, destreza de las relaciones, todo lo cual ha demostrado tener Guillermo Morón... ejemplo de los muchos trabajadores de toda clase que, en poco más de cincuenta años, lograron la asombrosa transformación de Venezuela.

***
He sostenido que los venezolanos nacidos durante el primer cuarto del siglo XX constituyen la cohorte de mayor influencia en el progreso de nuestro país. Dirán que ayudada por el ingreso petrolero. La generación de 1810 también surgió al amparo de la riqueza agrícola y produjo la Independencia...

Había... desde la dictadura de Gómez una unidad de criterio y objetivos en la educación, que se imponía mediante exámenes de todos los alumnos, juntados por orden alfabético los de las escuelas privadas con los de las escuelas públicas. Las 'tesis' estaban basadas en programas y 'sinopsis' uniformes y decretadas por el Gobierno. Y el aspecto más inspeccionado era el de la Historia, que sólo podían impartir los ciudadanos venezolanos... En realidad fue la 'Historia Patria' la que nos dio seguridad en nosotros mismos, y consolidó la identidad nacional. Al perder la enseñanza de historia patria su papel preponderante y uniformante, los venezolanos fueron perdiendo ese asidero y, con él, cohesión y estima...

Venezuela volvió a tener graves problemas precisamente en el auge de su renta petrolera, cuando una crisis por incompetencia y desenfado gubernativo fue sucedida por otra de deshonestidad bancaria, ya con protagonistas de la generación siguiente. En este momento en que sufrimos las consecuencias de esas crisis, es conveniente recordar algunas experiencias, -con errores o buenos éxitos- para que las próximas generaciones puedan aprovecharlas en lo que sirvan y dar un nuevo salto civilizador.
***

Las generaciones son como los cometas: barren un firmamento político por corto tiempo y dejan atrás una cola cada vez más tenue. Aparecen de tiempo en tiempo próceres o personajes excepcionales, que liberan países, fundan movimientos políticos o triunfan en las crisis. A su alrededor se forman núcleos cohesionados que a medida que van desapareciendo, van dejando el carril de tierra floja por donde corren sus sucesores. Algunas veces los sucesores cimientan estos carriles y no resbalan ni retroceden; otras veces quedan atascados o desalentados por el cansancio... hay generaciones más exitosas que otras y de poco servirá aprender historia si no se le fuera a sacar partido comparando y entendiendo sus respectivas acciones u omisiones...

Nuestra generación [se refiere a la llamada Generación del 28] fue la de los 'toderos'. No lo digo en forma peyorativa. Había que hacer de todo porque había muy pocos para cubrir todos los frentes de la Venezuela que emergía desde 1936 y era posible hacerlo porque los problemas que enfrentábamos, aunque masivos, eran primarios. La generación que nos sigue ya es de especialistas, producto del inmenso esfuerzo educativo que coloca a Venezuela entre los países que encabezan las cifras de universitarios...

Hay que decir además que nuestras nuevas universidades, al copiar prematuramente algunos aspectos de universidades de países industrializados, hoy parecen formar más vocaciones de empleados que de empresarios, graduando ingenieros y administradores para que busquen empleo en alguna empresa y no para crearla, cuando Venezuela está precisamente urgida de forjar promotores y empresarios de industria...

En el fondo el fetichismo de ser 'doctor' ha privado al país de su habilidad manual nativa, al inhibir el interés por ir a escuelas vocacionales; la obesidad de nuestras universidades ha contribuido a reducir la musculatura creadora del país... A pesar de que ya el trabajo manual está en bastantes casos mejor remunerado que el intelectual y que los artesanos, industriales o comerciantes ganan más que muchos universitarios, la enseñanza y el aprendizaje técnico son desdeñados [algo parecido me comentaron durante un viaje por Argentina, respecto a lo difícil que es encontrar un buen plomero en una ciudad llena de abogados como Buenos Aires]. En los propios institutos de educación superior, hemos desbalanceado la producción de graduados, preparando a muchos de los mejores en carreras de escaso empleo en Venezuela; simplemente, un buen número preferirá irse a trabajar a los países cuya educación copiamos antes de tiempo... [Es decir, que el mismo sistema promueve la fuga del capital humano que forma].

No deberemos asustarnos porque Venezuela se globalice, pues esa es la tendencia mundial. No me asusta que a la larga haya algo de emigración, pues no hay país que escape de eso. Lo que me asusta es el desbalance laboral, social y moral que se está creando en Venezuela. No me asusta que Venezuela llegue a ser exportadora de talentos o de mano de obra no calificada... Todo esto lo padecen países muy prósperos y algunos hasta se financian con su emigración... Lo que sí debe preocuparnos es que esos movimientos se vuelvan puramente centrífugos de gente preparada que, desengañada, atice desde el exterior la subvaloración que hoy vuelve cenizas, lentamente y por debajo de la corteza, a la leña misma que sostiene a la nación.

Estas no son abstracciones, los venezolanos debemos confrontar y solucionar con urgencia nuestros problemas socioculturales y demográficos, dar vida al concepto de nacionalidad, asimilar a los inmigrantes, fortalecer nuestra estima e identidad y redirigir nuestro Sistema Educativo. Para esto convendrá identificar cada problema, cada defecto de nuestra cultura social y hacer campaña para erradicarlo. Es una necesidad de inmensa simplicidad. Y simples, directas y masivas deberán también ser las soluciones.

Para leer más de (y sobre) Enrique Tejera París, ver:

- Reseñas de los Tomos II ("Dos Golpes y una Transición"), III ("Gobierno en Mano") y IV ("Cuando Venezuela tenía Razón") de sus Memorias.

- Una (muy mala) crítica a las Memorias del jovial caballero.

- En el blog Enrique Tejera París está publicada la conferencia "La Constitución somos todos". Altamente recomendable su lectura.

domingo, abril 14, 2013

Elecciones en Venezuela: ¡A votar, a votar, a votar!

Mi mensaje hoy es claro: vota, vota, vota. Sea cual sea tu opinión, vota. Sea que gane (o pierda) el candidato de la opción que apoyas (o adversas), vota. En democracia, la opinión de todos es importante, así que vota. Un voto puede hacer la diferencia: puede legitimar o deslegitimar a un candidato, mientras que el no-voto (la abstención) deslegitima a la democracia misma, es decir, nuestro propio poder de participación y decisión en los asuntos públicos.

Si gana la opción o candidat@ que apoyas y por el (o la) que votaste, naturalmente te sentirás feliz por haber contribuido a la victoria. También por haber ejercido uno de los más preciados derechos ciudadanos que poseemos. Por lo tanto, vota.

Si la opción o candidato que apoyas no lo logra, será una oportunidad para que ejerzas tu entereza y tolerancia, para que aprendas y saborees el valor de la derrota (pues no siempre se las tiene todas consigo). La vida continúa, sigue tu camino: el mundo seguirá girando. Persevera, trabaja en tu proyecto, no desfallezcas: si ha de ser, será. Si no, tu opinión, tu disenso, tu crítica es importante. Así que tranquil@. Siéntete satisfech@, porque participaste y ejerciste uno de los más preciados derechos ciudadanos que tenemos. Por eso, vota.

Algo más: sin importar cual haya sido el resultado (hayas ganado o perdido), tu voto representa un número que siempre queda reflejado. Eso es importante, pues como ya te he dicho, el voto legitima tanto como deslegitima, es un cheque, un título de valor que se entrega (no necesariamente en blanco) en apoyo del discurso, plan, tendencia o color que te atrae, te convence, te ilusiona, te da esperanza. Te permitirá exigir respuestas, tanto si brindaste apoyo, como si no. Que te rindan cuentas. Por eso tu voto es importante, seas millones contra pocos, porque las mayorías son la que componen esa voluntad general que contruye -o derriba gobiernos- y que hace posible la renovación constante del pacto social; o seas parte de unos pocos frente a millones, pues así tienes el poder de afirmar tu particularidad, de expresar tus diferencias, de expresar orgullosa y respetuosamente que no estás de acuerdo con los demás, por tales y cuales razones: eso es hermoso, porque representa el poder inconmovible de una convicción, lo que tiene una importancia tremenda. Te reafirma como ser humano cuya dignidad, cuya individualidad, cuya diferencia debe ser respetada. Ten presente que cada vez las minorías son más tomadas en consideración. Es importante que los sepas, tanto si eres parte de ellas como si no, porque en las repúblicas democráticas, como la nuestra, la opinión de todos y cada uno de nosotros es importante para mantener y mejorar la salud del sistema. En consecuencia, vota.

Nuestros padres y abuelos lucharon y padecieron sacrificios por esto que hoy poseemos y estamos disfrutando: democracia representativa y participativa, a través del voto universal, directo, secreto. No todos pudieron disfrutarlo en su momento. Con seguridad, nuestros antepasados de más de tres generaciones (salvo escasas y muy afortunadas excepciones) no disfrutaron ese derecho: mujeres, personas sin educación ni bienes de fortuna, minorías (o mayorías, ¿quién sabe?) étnicas -indios, negros, mestizos, pardos...), cualquier pretexto existía para negar el acceso al ejercicio del voto. Hemos heredado un país, siempre pionero en América y el mundo, donde esas injusticias han sido, en mayor medida, superadas. No corramos nunca el peligro de perder eso. Votemos.

Hoy se cumplen 11 años del restablecimiento del hilo constitucional, luego de su breve ruptura como consecuencia del secuestro, por un grupo elitesco, ilegítimo, que no fue elegido para asumir la representación del pueblo, de la protesta ciudadana más grande que se haya registrado en la historia de Venezuela, hasta ahora no superada (11 de abril). Lo que sucedió el 12 de abril está divorciado de lo que había pasado el día anterior. Fue obra de sectores ajenos a la política, aunque siempre allegados al poder, que demostraron una ignorancia y un desprecio tal por nuestras instituciones y nuestra democracia, que ha tenido tristísimos antecedentes en nuestro país (el precursor fue la tristemente célebre "carujada" contra el gobierno civil -aunque militarmente tutelado- de Vargas). Quienes participaron o apoyaron tal aventura (o, más exactamente, desventura), tarde o temprano se habrán percatado de su error, cuyas consecuencias acarrean hoy día no sólo sus autores e instigadores, sino toda la oposición (tanto la democrática, como la que no lo es) y, peor aún, todo el país. El 12 de abril de 2002, un grupúsculo interesado, oligárquico, traicionó no sólo una hermosa protesta (inédita, masiva, alegre, que pudo haber cambiado la forma en que se venía haciendo política hasta entonces, que era la evidencia de una nueva correlación de las fuerzas en el país), sino que traicionaron las ilusiones de todos los venezolanos. Menos mal que muchos de ellos se fueron, ojalá para nunca más volver. Otros aprendieron. Arrepentidos del error, volvieron al carril constitucional. Todos aprendimos la lección: la única vía es la democracia. De allí la importancia de nuestro voto, hoy, para conjurar esos peligros.

Repito, para concluir, mi claro mensaje: vota. Espero que estas reflexiones hayan servido para convencerte, para animarte, si estás indecis@, o para ayudar a convencer a otros que lo están. Amiga, amigo: por la democracia, por nuestro país, por tu familia, por tus amigos, por tus padres, por tus hijos, por la persona que ames, pero sobre todo, por tí mism@: vota, vota, vota.

lunes, febrero 04, 2013

De políticos y gerentes

Lo que sigue a continuación son extractos de un tesoro en letras que hallé hace poco. La literatura del siglo de oro español es una de las cumbres del esfuerzo humano. Pero cuando el estilo se une a la profundidad del significado, el resultado es inolvidable. Parte de esa extraordinaria producción de los siglos XVI y XVII, de la que Gracián y Quevedo son apenas puntas de un iceberg que aún permanece ignorado en gran medida, es "Las Empresas Políticas" del político y diplomático español Diego de Saavedra Fajardo. Saavedra escribe para su mundo y su época. Muy influido por el catolicismo y la ideología de la contrarreforma y, por supuesto, por la historia española, su obra es magnífica no sólo para los interesados en los temas políticos, sino para quienes entienden que la política se da la mano con la gerencia en cuanto son disciplinas relacionadas con la conducción de hombres: en el primer caso, con miras al bien común de la sociedad en su conjunto, en el segundo, teniendo como objetivo el beneficio de las actividades productivas. Por ello les invito a reflexionar sobre esa semejanza mientras leen las siguientes líneas (les sugiero sustituir el término príncipe por Gerente: ayudará bastante a comprender mi punto):

A) Sobre los príncipes (gerentes) viejos:
"En cuanto a su persona, advierta el príncipe que es el imperio más feroz y menos sujeto a la razón, cuanto más entra en la edad; porque los casos pasados le enseñan a ser malicioso, y, dando en sospechas y difidencias, se hace cruel y tirano".
B) Sobre la capacidad de trabajo de los príncipes (gerentes):
"Mientras duran las fuerzas al príncipe, ha de vivir y morir obrando".
C) Bondad vs. maldad de los príncipes (gerentes):
"Si el príncipe es bueno, le aborrecen los malos; si es malo, le aborrecen los buenos y los malos, y solamente se trata del sucesor, procurando tenerle grato: cosa insufrible al príncipe, y que suele obligarle a aborrecer y tratar mal a sus vasallos. Al paso que le van faltando las fuerzas, le falta la vigilancia y cuidado, y también la prudencia, el entendimiento y la memoria; porque no menos se envejecen los sentidos que el cuerpo; y queriendo reservar para sí aquel tiempo libre de las fatigas del gobierno, se entrega a sus ministros o a algún valido, en quien repose el peso de los negocios y caiga el odio del pueblo".
D) Sobre la avaricia en los príncipes (gerentes):
"Huya el príncipe del vicio de la avaricia, aborrecido de todos y propio de la vejez, a quien acompaña cuando se despiden los demás".
E) Las virtudes del príncipe (gerente):
"Procure hacerse amar de todos con la afabilidad, con la igualdad de la justicia, con la clemencia y con la abundancia, teniendo por cierto que, si hibiere gobernado bien y tuviere ganada buena opinión y las voluntades, las mantendrá con poco trabajo del arte, infundiendo en el pueblo (los empleados) un desconsuelo de perderle y un deseo de sí".
F) Sobre el relevo de los príncipes (gerentes):
"No solamente ha de procurar el príncipe asegurar e instruir al sucesor, sino prevenir los casos de su nuevo gobierno, para que no peligre en ellos; porque al mudar las velas corre riesgo el navío, y en la introducción de nuevas formas suele padecer la naturaleza por los desmayos de los fines y por el vigor de los principios... Piérdese fácilmente el respeto al sucesor, y se intentan contra él atrevimietnos y novedades. Y así, ha de procurar el príncipe que la última parte de su gobierno sea tan apacible, que sin inconvenientes se introduzca en el nuevo... Componga los ánimos de los vasallos y sus diferencias. Deshaga agravios, y quite las imposiciones y novedades odiosas al pueblo. Elija ministros prudentes, amigos de la concordia y sosiego público, con lo cual bien sosegados los ánimos, y hechos a la quietud y blandura, piensan los vasallos que con la misma serán gobernados del sucesor, y no intentan novedades".
G) Causas de la estima de los príncipes (gerentes):
"Al príncipe se le estima por la forma del arma con que ordena, manda, castiga y premia; y, en descomponiéndose ésta con la edad, se peirde la estimación".
H) El desencanto del príncipe (gerente):
"Si los negocios han de renunciar al príncipe, mejor es que él los renuncie".
I) La vida personal del príncipe (gerente):
"No siempre ha de vivir el príncipe para la república; algún tiempo ha de reservar para sí solo, procurando que al tramontar de la vida esté el horizonte de la muerte despejado y libre de los vapores de la ambición y de los celajes de las pasiones y afectos".
J) Semblanza de Fernando El Católico como ejemplo de buen príncipe (¿gerente?):
"Lo que en él no pudo perfeccionar el arte y el estudio, perfeccionó la experiencia, empleada su juventud en los ejercicios militares. Su ociosidad era negocio y su divertimento atención. Fue señor de sus efectos, gobernándose más por dictámenes políticos que por inclinaciones naturales. Reconoció de Dios su grandeza, y su gloria de las acciones propias, no de las heredadas. Tuvo el reinar más de oficio que por sucesión. Sosegó su corona con la celeridad y la presencia. Levantó la monarquía con el valor y la prudencia, la afirmó con la religión y la justicia, la conservó con el amor y el respeto, la adornó con las artes, la enriqueció con la cultura y el comercio, y la dejó perpetua con fundamentos e institutos verdaderamente políticos. Mezcló la liberalidad con la parsimonia, la benignidad con el respeto, la modestia con la gravedad y la clemencia con la justicia. Amenazó con el castigo de pocos a muchos, y con el premio de algunos cebó las esperanzas de todos. Perdonó las ofensas hechas a la persona, pero no a la dignidad real. Vengó como propias las injurias de sus vasallos, siendo padre de ellos. Antes aventuró el Estado que el decoro. Ni le ensoberbeció la fortuna próspera, ni le humilló la adversa. En aquella se prevenía para ésta, y en ésta se industriaba para volver a aquella. Sirvióse del tiempo, no el tiempo de él. Obedeció a la necesidad, y se valió de ella, reduciéndola a su conveniencia. Se hizo amar y temer. Fue fácil en las audiencias. Oía para saber y preguntaba para ser informado. No se fiaba de sus enemigos y se recataba de sus amigos. Su amistad era conveniencia; su parentesco, razón de estado; su confianza, cuidadosa; su difidencia, advertida; su cautela, conocimiento; su recelo, circunspección; su malicia, defensa, y su disimulación, reparo. No engañaba, pero se engañaban otros en lo equívoco de sus palabras y tratados, haciéndoles de suerte (cuando convenía vencer la malicia con la advertencia) que pudiese desempeñarse sin faltar a la fe pública. Ni a Su Majestad se atrevió la mentira, ni a su conocimiento propio la lisonja. Se valió sin valimiento de sus ministros. De ellos se dejaba aconsejar, pero no gobernar. Lo que pudo obrar por sí no fiaba de otros. Consultaba despacio y ejecutaba de prisa. En sus resoluciones antes se veían los efectos que las causas... Trató la paz con la templanza y entereza, y la guerra con la fuerza y la astucia. Ni afectó ésta ni rehusó aquélla. Lo que ocupó el pie mantuvo el brazo y el ingenio, quedando más poderoso con los despojos. Tanto obraban sus negociaciones como sus armas. Lo que pudo vencer con el arte, no remitió a la espada. Ponía en ésta la ostentación de su grandeza, y su gala en lo feroz de los escuadrones... Obraba lo mismo que ordenaba. Se confederaba para quedar árbitro, no sujeto. Ni victorioso se ensoberbeció, ni desesperó vencido. Formó las paces bajo del escudo. Vivió para todos y murió para sí, quedando presente en la memoria de los hombres para ejemplo de los príncipes, y eterno en el deseo de sus reinos".
(Tomado de "Los fundamentos de la Diplomacia", de Manuel Fraga Iribarne y Rafael Rodríguez Moñino, Planeta, Barcelona, 1977)

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