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domingo, diciembre 29, 2024

Morgan Housel y "La Psicología del Dinero" (IV) - El Hombre Rico en el Auto / Circunstancias actuales vs. Planificación Futura

Continuando con la traducción del artículo “The Psichology of Money”, del economista Morgan Housel, en el cual describe 20 defectos, prejuicios y causas de mal comportamiento que surgen cuando la gente trata con el dinero; hoy avanzamos con dos de ellos: la paradoja del hombre rico en el auto y el error de adaptarse a circunstancias actuales en detrimento de decisiones futuras. Veamos:

3. Rich man in the car paradox.

When you see someone driving a nice car, you rarely think, “Wow, the guy driving that car is cool.” Instead, you think, “Wow, if I had that car people would think I’m cool.” Subconscious or not, this is how people think.

3. La paradoja del hombre rico en el auto.

Cuando ves a alguien conduciendo un buen auto, difícilmente piensas: “Guao, el tipo que conduce ese coche es genial”. En cambio, piensas: “Guao, si tuviera ese auto, la gente pensaría que soy genial”. Subconsciente o no, así es como piensa la gente.

The paradox of wealth is that people tend to want it to signal to others that they should be liked and admired. But in reality those other people bypass admiring you, not because they don’t think wealth is admirable, but because they use your wealth solely as a benchmark for their own desire to be liked and admired.

Según la paradoja del hombre en el auto, las posesiones caras no te hacen ganar el respeto de las otras personas, sino que les hacen pensar (erróneamente) que esas mismas posesiones les generarán la admiración y el respeto de otros hacia ellos. Esta falacia es fuente de muchas decisiones financieras equivocadas.

La paradoja de la riqueza es que la gente tiende a querer que sea una señal para los demás de que deben admirarles y agradarles. Pero en realidad esas otras personas evitan admirarte, no porque no crean que la riqueza sea admirable, sino porque utilizan tu riqueza únicamente como punto de referencia para su propio deseo de ser queridos y admirados.

This stuff isn’t subtle. It is prevalent at every income and wealth level. There is a growing business of people renting private jets on the tarmac for 10 minutes to take a selfie inside the jet for Instagram. The people taking these selfies think they’re going to be loved without realizing that they probably don’t care about the person who actually owns the jet beyond the fact that they provided a jet to be photographed in.

Esto no es sutil. Prevalece en todos los niveles de ingresos y riqueza. Hay un creciente negocio de personas que alquilan jets privados en la pista durante 10 minutos para tomarse una selfie dentro del avión para Instagram. Las personas que se toman estas selfies piensan que serán amadas sin darse cuenta de que probablemente no les importa la persona que realmente posee el jet más allá del hecho de que les proporcionaron un jet para tomarse una foto.

The point isn’t to abandon the pursuit of wealth, of course. Or even fancy cars – I like both. It’s recognizing that people generally aspire to be respected by others, and humility, graciousness, intelligence, and empathy tend to generate more respect than fast cars.

Por supuesto, la cuestión no es abandonar la búsqueda de riqueza o incluso de autos elegantes: me gustan ambos. Es reconocer que las personas generalmente aspiran a ser respetadas por los demás, y que la humildad, la amabilidad, la inteligencia y la empatía tienden a generar más respeto que los autos veloces.

4. A tendency to adjust to current circumstances in a way that makes forecasting your future desires and actions difficult, resulting in the inability to capture long-term compounding rewards that come from current decisions.

4. Una tendencia a adaptarse a las circunstancias actuales de una manera que dificultan la previsión de sus deseos y acciones futuras, lo que resulta en la incapacidad de capturar recompensas capitalizadas a largo plazo que provengan de las decisiones actuales.

Every five-year-old boy wants to drive a tractor when they grow up. Then you grow up and realize that driving a tractor maybe isn’t the best career. So as a teenager you dream of being a lawyer. Then you realize that lawyers work so hard they rarely see their families. So then you become a stay-at-home parent. Then at age 70 you realize you should have saved more money for retirement.

Todo niño de cinco años quiere conducir un tractor cuando sea mayor. Luego creces y te das cuenta de que conducir un tractor tal vez no sea la mejor carrera. Entonces, cuando eres adolescente, sueñas con ser abogado. Entonces te das cuenta de que los abogados trabajan tan duro que rara vez ven a sus familias. Entonces te conviertes en un padre que se queda en casa. Luego, a los 70 años, te das cuenta de que deberías haber ahorrado más dinero para la jubilación.

Things change. And it’s hard to make long-term decisions when your view of what you’ll want in the future is so liable to shift.

Las cosas cambian. Y es difícil tomar decisiones de largo plazo cuando es muy probable que cambie tu visión de lo que querrás en el futuro.

This gets back to the first rule of compounding: Never interrupt it unnecessarily. But how do you not interrupt a money plan – careers, investments, spending, budgeting, whatever – when your life plans change? It’s hard. Part of the reason people like Grace Groner and Warren Buffett become so successful is because they kept doing the same thing for decades on end, letting compounding run wild. But many of us evolve so much over a lifetime that we don’t want to keep doing the same thing for decades on end. Or anything close to it. So rather than one 80-something-year lifespan, our money has perhaps four distinct 20-year blocks. Compounding doesn’t work as well in that situation.

Esto nos devuelve a la primera regla de la capitalización: nunca interrumpirla innecesariamente. Pero, ¿Cómo no interrumpir un plan monetario (carrera, inversiones, gastos, presupuestos, lo que sea) cuando cambian sus planes de vida? Es difícil. Parte de la razón por la que personas como Grace Groner y Warren Buffett tienen tanto éxito es porque siguieron haciendo lo mismo durante décadas, dejando que la capitalización se desbocara. Pero muchos de nosotros evolucionamos tanto a lo largo de nuestra vida que no queremos seguir haciendo lo mismo durante décadas. O algo parecido. Entonces, en lugar de una vida útil de 80 y tantos años, nuestro dinero quizás tenga cuatro bloques distintos de 20 años. La capitalización no funciona tan bien en esa situación.

There is no solution to this. But one thing I’ve learned that may help is coming back to balance and room for error. Too much devotion to one goal, one path, one outcome, is asking for regret when you’re so susceptible to change.

No hay solución para esto. Pero una cosa que he aprendido que puede ayudar es volver al equilibrio y a dejar margen para el error. (Tener) Demasiada devoción a una meta, un camino o un resultado, es buscar arrepentimiento cuando somos tan susceptibles al cambio.

En la planificación financiera se hace un análisis de costos (fijos, variables, totales) e ingresos, a fin de estimar el "punto de equilibrio": un estado en el que a determinado nivel de producción no generas pérdidas ni ganancias. Lo mismo sería aplicable a las finanzas personales, cuando planificamos nuestras metas: estimar los imprevistos que pueden ocasionar pérdidas o la interrupción de nuestra capitalización (por ejemplo, estableciendo un fondo para emergencias, separado de nuestros ahorros y de la cartera de inversión) y buscar mantener el equilibrio, sin apostar tanto a una meta determinada, ya que la vida es susceptible a cambios constantes.

¿Qué puedo aprender de lo anterior?

- Según la paradoja del hombre rico en el auto, la gente tiende a querer que su riqueza sea una señal para que los demás los admiren y les agraden, pero en realidad las demás personas utilizan la riqueza de otros únicamente como un punto de referencia para su propio deseo de ser queridos y admirados.

- En realidad, a los demás les da igual tu auto caro o la cantidad de ceros que tenga tu cuenta bancaria: en caso de ser destacados, solo lo ven como un reflejo o inspiración de lo que quieren para ellos mismos. Esto no quiere decir que debamos abandonar la búsqueda de riqueza, sino reconocer que la humildad, la amabilidad, la inteligencia y la empatía tienden a generar más respeto en las personas que el mismo dinero y los autos veloces.

- Las personas tienen una tendencia a adaptarse tanto a sus circunstancias actuales, que le dificultan la previsión de objetivos futuros, lo que les impide tomar decisiones en el presente que les permitan obtener recompensas capitalizadas en el largo plazo.

- Tus metas de ahora son distintas a las que tenías cuando te graduaste en el Instituto o la Universidad, y estas son distintas a las que tuviste de niño. Esta variabilidad a menudo te hace perder la perspectiva de las decisiones financieras que debes tomar y mantener en el tiempo para generar estabilidad y riqueza, ya que es difícil tomar decisiones de largo plazo cuando es muy probable que cambie tu visión de lo que querrás en el futuro.

- Debemos tener presente la primera regla del efecto compuesto: nunca interrumpirlo sin necesidad. El gran reto es cómo no hacerlo cuando cambian nuestras circunstancias de vida. Warren Buffett, Grace Groner, Anne Scheiber y Ronald Reid tuvieron éxito porque hicieron lo mismo durante décadas, permitiendo que el efecto compuesto de sus inversiones se desbocara, generando una bola de nieve (mejor dicho, de dinero). Mantener el equilibrio en nuestras decisiones y dejar margen para el error pueden ayudarnos a superar este reto.

Es todo por hoy, espero que el contenido sea de utilidad e interés. Hasta la próxima. ¡Saludos!

Fuentes y links de interés:

- The Psichology of Money (artículo original de Morgan Housel, en inglés).

- Primera, segunda y tercera parte de la serie.

jueves, diciembre 05, 2024

Consejos sobre el dinero de los millonarios más frugales

Tacaño, avaro, apretado, codicioso, agarrado, mezquino, cicatero, cutre. En el mejor caso, "económico". Así llamamos en buen castellano a aquellas personas que maximizan el rendimiento de un valor (una moneda, un billete, por ejemplo) y buscan extraerle su mayor potencial. A ellos va dedicada esta entrega.

"Economía" es una palabra de origen griego que se relaciona, etimológicamente con el cuidado y la administración del hogar. Su definición clásica es la "ciencia que busca asignar recursos limitados a la satisfacción de necesidades virtualmente ilimitadas". Partiendo de un estado natural de escasez, la economía debe resolver el dilema de cómo producir y distribuir bienes y servicios que permiten la supervivencia.

A lo largo de la historia ha habido seres extraordinarios que han descubierto los secretos de cómo producir mucho más de lo que necesitan, que han destacado sobre el común de las personas en la lucha existencial, que se han vuelto sobreabundantes, ricos y poderosos, por lo tanto están mucho mejor preparados en la brega por la existencia. 

Desde personajes legendarios como Midas, pasando por Mansa Musa, el hombre la fortuna más impresionante de la historia (tan grande, que dejaba una hiper inflación por donde pasaba), el lidio Creso, el romano Craso, el judeo-alemán N.M. Rothschild, hasta llegar a "nuestros" modernos Rockefeller y, más contemporáneamente, Bezos, Zuckerberg, Arnault, Musk.

En la creación de riqueza, dos actividades son fundamentales: por una parte, el ahorro, que permite acumular el capital necesario; por otra parte, la inversión, que permite incrementar ese capital, destinándolo a actividades productivas que generan un rendimiento en el tiempo. 

Sin embargo, una actitud mental también es indispensable: llamémosla deseo, sed, hambre o, en términos más duros, ambición o codicia. Si no posees la "virtud" de la ambición, dependerás exclusivamente de la suerte para el éxito. Y, dado que la suerte es caprichosa, azarosa, esquiva, es una estrategia demasiado riesgosa como para ser efectiva. 

Además, es necesario también poseer y practicar un hábito: el de la frugalidad. "Vivir con lo estrictamente necesario", "vivir por debajo de las posibilidades", "arroparse hasta donde alcance la cobija": hay múltiples maneras en que la sabiduría popular lo ha llamado. Pero no se trata de vivir miserablemente sin un propósito. La idea es juntar el capital necesario para ponerlo a trabajar. Una Ley del dinero que aprendimos con la secuela de Wall Street, es que "el dinero nunca duerme". También, que "el dinero atrae más dinero".

Los avaros, con su inquebrantable dedicación a acumular riqueza, han capturado nuestra imaginación a lo largo del tiempo. El encanto de la frugalidad extrema y los hábitos financieros excéntricos siempre han llamado la atención, desde cuentos legendarios sobre acaparamiento de riquezas hasta anécdotas contemporáneas de figuras solitarias que acumulan grandes fortunas.

A continuación, traigo el resumen biográfico de algunos nombres que han destacado en la construcción de la riqueza, algunos de ellos son famosos por haber acumulado un enorme patrimonio (y también por una frugalidad extrema, al borde de la avaricia), otros permanecen más bien ignorados, en la bruma del recuerdo. 

Estudiar sus vidas y sus hábitos quizás nos puedan ayudar a comprender las estrategias que aplicaron para acumular y multiplicar su riqueza, así como también para entender el estado mental necesario para hacerlo:

Wellington R. Burt (1831 – 1919)

Todo el mundo sueña con que un  surja de la nada en algún momento de sus vidas como un pariente previamente desconocido, que les legará millones de dólares.

Burt era un magnate maderero multimillonario que buscó resguardar su gran fortuna de su familia, hasta tal punto que incluyó una curiosa disposición en su testamento que estipulaba que no se distribuirían los fondos de su patrimonio hasta 21 años después del fallecimiento de su último nieto.

Proveniente de una familia de pobres granjeros, Wellington quedó huérfano de padre a los 12 años y, junto a su madre, desde entonces tomó las riendas de su granja. Apenas fue dos años a la escuela, y a los 22 se fue a trabajar como marinero, para viajar por el mundo. Al regresar a los 26 años, empezó a trabajar en el negocio de la madera y ascendió rápidamente por sus dotes organizadoras y de mando. Pronto empezó su propia empresa y, a través de adquisiciones e inversiones en negocios ferroviarios, mineros y bursátiles, amasó una fortuna importante. 

Al momento de su muerte, Burt se encontraba entre las personas más ricas de Estados Unidos, pero debido a discordias familiares, optó por no legar una parte sustancial de su riqueza a su familia inmediata. Estos miembros de la familia recibieron sumas limitadas de la propiedad que una vez llamó "el huevo de oro". El pago más sustancial fue para un "hijo favorito", que recibía 30.000 dólares al año (era una suma bastante decente en aquella época), mientras que otros niños y ciertos miembros del personal se quedaban con cantidades anuales que oscilaban entre 1.000 y 5.000 dólares. Solo una hija no recibió ningún legado ni parte alguna en la sucesión.

Pasarían casi cien años antes de que se cumplieran los peculiares términos de su testamento. En 2011, se estima que 100 millones de dólares se dividieron entre 12 afortunados descendientes.

Damos por sentado que las personas que poseen un gran patrimonio tienen la obligación de legarlo a sus descendientes, pero esto no es así. Los super ricos están conscientes del valor del trabajo y la iniciativa individual, por lo que entienden que dar sus posesiones en herencia a sus parientes es equivalente a ahogar su iniciativa individual para transitar su propio camino al éxito.

Hetty Green (1834 – 1916)

También conocida como "La Bruja de Wall Street", caminaba por las calles de Manhattan con una expresión severa y su ropa modesta. El público no se percataba de que Hetty valía entre 100 y 200 millones de dólares. En dólares de 2023, eso equivale a entre 2,69 y 5,38 mil millones de dólares.

Nacida en una zona rica, su padre provenía del mundo de las finanzas y le enseñó a Hetty a administrar muy bien el dinero desde una edad temprana. Desde niña, leía e interpretaba estados contables y financieros, cotizaciones de bolsa e informes comerciales. Hetty prosperó al supervisar importantes acuerdos inmobiliarios, comercializar ferrocarriles y realizar inversiones astutas. Tuvo un gran éxito financiero durante las caídas de otros: compró acciones que se depreciaban, ejecutó propiedades y mantuvo como rehenes a ciudades enteras mediante préstamos masivos.

A los 33 años, Hetty se casó brevemente y tuvo dos hijos. Su hija, Sylvia, vestía ropa de segunda mano y vivía junto a su madre en una habitación alquilada. Su hijo Ned sufrió una grave lesión que le costó una pierna.

Hetty falleció a los 81 años, dejando su enorme riqueza a sus hijos. Sylvia mantuvo un estilo de vida modesto, mientras que Ned, que conservó una importante fortuna hasta su muerte en 1936, legó la mayor parte a Sylvia, quien al morir, en 1951, donó la mayor parte de su fortuna de 200 millones de dólares a varias organizaciones benéficas.

De Hetty Green podemos tomar el importante valor de saber enseñarle a los hijos las virtudes y herramientas de una sobria administración, la frugalidad y el uso inteligente de los recursos en inversiones.

J. Paul Getty (1892 – 1976)

Era conocido como el hombre más rico del mundo e igualmente por su legendaria tacañería.

El padre de Getty, un agente de seguros, encontró petróleo en un terreno que compró en Bartlesville, Oklahoma. El joven Getty amasó riqueza como agente de arrendamiento de petróleo para su padre cuando aún tenía 20 años. En 1968, compartía el título del hombre más rico del país con Howard Hughes, y el aumento del precio del petróleo en 1972 solidificó aún más su situación financiera. 

La perspicacia para los negocios de Getty sólo era comparable a su reputación de mezquino. Cuando su nieto, J. Paul Getty III, fue secuestrado en 1973, dudó en pagar el rescate hasta que los captores mutilaron a Getty III cortándole una oreja. Justificó su postura temiendo que si pagaba millones por un nieto, tendría que pagar por todos ellos si surgiera la misma situación. Finalmente pagó 2,2 millones de dólares de la demanda reducida de 3 millones de dólares (el monto máximo deducible de impuestos), y el resto lo prestó al padre del chico a un 4% de interés anual.

Trabajar desde una edad temprana (aún viniendo de una familia acomodada), tener audacia y una habilidad extraordinaria al momento de negociar son aspectos destacables de Getty, más allá de la desafortunada historia del secuestro de su nieto. Al menos salió vivo (aunque no ileso) de esa experiencia.

Anne Scheiber (1893 – 1995)

Una solitaria y frugal auditora jubilada del IRS (Internal Revenue Service, Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos) de Nueva York, vivió una vida de extremo ahorro. A pesar de que nunca ganó más de $4,000 al año, se convirtió en una hábil inversionista durante sus 50 años de retiro, ahorrando casi el 80% de su salario. 

Vivió en el mismo apartamento y usó la misma ropa durante décadas y finalmente acumuló 22 ​​millones de dólares mediante inversiones inteligentes y ahorros disciplinados.

Conocida por excentricidades como tomar comida de las reuniones de accionistas, Scheiber sorprendió a muchos al dejar toda su fortuna para apoyar la educación de las mujeres en la Universidad Yeshiva.

Nos encanta la historia de Anne Schreiber, una mujer que de la nada y a fuerza de ahorro e inversiones construyó una fortuna de más de $20 millones, no para despilfarrar, sino para destinarla a la formación de otras personas (en especial mujeres) dentro de su comunidad.

Ingvar Kamprad (1926 – 2018)

Este caballero fue el fundador de IKEA, la empresa sueca de muebles y artículos para el hogar. Era conocido por ser muy frugal, aunque su fortuna valía miles de millones al momento de su muerte en 2018. De hecho, en su ciudad natal, Epalinges, era conocido como "el avaro".

A pesar de ser una de las personas más ricas del mundo, Kamprad llevaba un estilo de vida modesto. Volaba en clase económica, conducía un coche viejo, reutilizaba bolsitas de té y visitaba mercados callejeros al cierre para conseguir las ofertas más baratas en productos agrícolas. Kamprad compraba su ropa en ferias de descuento y prefería cortar su cabello cuando iba a países en desarrollo, porque pensaba que el precio era demasiado alto en otros lugares.

A pesar de su economía, hizo importantes contribuciones a la filantropía e IKEA se convirtió en un éxito mundial bajo su liderazgo.

Lecciones de frugalidad que podemos aprender de estos 5 personajes

Algunos de los nombres anteriores son ejemplos extremos de frugalidad que rayan tacañería. Sin embargo, mi propósito no es copiar al pie de la letra sus prácticas extremas, sino destacar el hecho de que una parte fundamental en la creación de riqueza es limitar el consumo y el gasto, en un mundo en el que a diario recibimos bombardeos de productos y servicios que la mayor de las veces no necesitamos y que suponen un gasto que nos aleja de la anhelada libertad financiera.

En lugar de concentrarnos en los aspectos más escandalosos de sus vidas, fijémonos en aspectos positivos como los siguientes: 

- Wellington R. Burt asumió responsabilidades familiares desde muy joven, luego de viajar por el mundo como marinero incursionó en el negocio de la madera e invirtió en negocios ferroviarios, mineros y bursátiles, hasta amasar su fortuna. Pocos destacan sus donaciones caritativas.

- Hetty Green fue en muchos aspectos una mujer pionera en la administración y las finanzas, asumiendo responsabilidades cuando no se esperaba de las mujeres de su época. Aprendió a leer e interpretar informes contables, financieros y comerciales, incluyendo cotizaciones de bolsa. Fue una astuta inversionista: compró acciones que se depreciaban, ejecutó propiedades e invertía su dinero en préstamos y bonos.

- J. Paul Getty, aún viniendo de una familia acomodada, trabajó desde una edad temprana, fue un hábil y audaz negociador y una persona que buscaba maximizar su utilidad y rendimiento en todo lo que hacía, disminuyendo al mínimo posible costes y gastos.

- Anne Scheiber vivió en el mismo apartamento y usó la misma ropa durante décadas, llegando a acumular $22 ​​millones mediante la inversión inteligente y el ahorro disciplinado. Pocos lo comentan, pero Warren Buffet vive en la misma modesta casa que compró hace 50 años y ha conservado el mismo auto por décadas. Legó su fortuna a la caridad.

- Ingvar Kamprad era la frugalidad personificada: volaba en clase económica, conducía un coche viejo y compraba su ropa en tiendas de descuento. Creó una empresa que hoy día es un gigante transnacional y, a pesar de su riqueza, llevaba una vida austera y sencilla, y también desplegó acciones caritativas y sociales.

Espero que el contenido sea tu agrado y utilidad. Nos vemos en la próxima entrega, saludos.

martes, noviembre 26, 2024

Más sobre Anne Scheiber

En una entrada anterior presenté la historia de Anne Scheiber y su logro extraordinario de alcanzar, luego de jubilarse y tras largos años de inversión paciente, la cifra extraordinaria de 22 millones de dólares, aun cuando padeció la discriminación usual para entonces, al ser una mujer judía en la Nueva York de mediados del siglo XX.

En esta ocasión, ahondaré un poco más sobre los métodos de Scheiber durante su itinerario en el campo de las inversiones en Bolsa de valores, que transitó pacientemente a lo largo de muchos años, haciendo gala de una frugalidad a toda  prueba, informándose y asesorándose debidamente. Aunque sus logros puedan parecernos extraordinarios a los ojos de hoy, queda fuera de toda duda que se puede aprender de su experiencia y tratar de aplicar sus lecciones en nuestra propia vida.

1. La Paciencia

En primer lugar, hablemos sobre la paciencia. Cuando leemos sobre la vida de Anne, podemos aprender que un elemento primordial para el éxito en la inversión es actuar en el largo plazo, comprando acciones de compañías líderes que aumentan constantemente sus ganancias. Esto permite con el tiempo construir una sólida cartera diversificada que puede ayudar a suavizar las caídas, recesiones y los golpes de las empresas que fracasan.

2. La Frugalidad

En segundo lugar, respecto a su proverbial frugalidad, dado que Anne no obtuvo promociones y aumentos, terminó recortando sus gastos hasta la médula. De esta manera, entendió las matemáticas simples que hay detrás de la jubilación anticipada. Cuando leemos comentarios sobre Anne, todos se centran en su extraordinaria frugalidad y capacidad de ahorro. Vivió en su apartamento de alquiler durante 51 años después de su jubilación, usaba ropa vieja y ahorraba en los gastos de comida. Su entretenimiento consistía en ir al cine, leer informes de bolsa, analizar compañías y leer. Nunca se casó ni tuvo hijos.

Muchos de los comentarios negativos hacia Anne provienen generalmente de personas que no entienden el poder de la capitalización y el enriquecimiento a una edad avanzada. Como se ha mencionado, Anne era muy frugal, y se las arregló para ahorrar el 80% de su salario para terminar con su cartera de inversión. Tuvo que velar por sí misma toda su vida, así que esa pequeña cartera era su forma de recuperar su independencia de un mundo que la discriminaba. Era para permitirle vivir su vida en sus propios términos, lo cual es admirable.

3. La Curiosidad

En tercer lugar, Anne se mantenía informada sobre sus inversiones y mantenía contacto con sus asesores de inversiones. Muchos inversores exitosos tienden a vivir hasta una edad avanzada. Tal vez se deba a que invertir en acciones es una actividad muy estimulante, porque requiere una investigación constante, aprender nuevos hechos e ideas y descartar los viejos hechos e ideas que no funcionan o que están totalmente equivocados. También ofrece la oportunidad de descubrir la próxima gran empresa. La diversificación y la inversión a largo plazo funcionan de maravilla para aquellos que son lo suficientemente pacientes para capitalizar ("componer") su dinero durante décadas. 

Una de las cosas más interesantes del camino de inversión transitado por Ana, es la idea de la inversión como el único campo en el que, si eres bueno, tu raza, género o nacionalidad no importan, ya que es una verdadera meritocracia. Y si mantienes tu dinero invertido el tiempo suficiente, podrás terminar con mucho dinero al final de tu vida.

4. El Efecto Compuesto

Según las estimaciones, es probable Anne que haya beneficiado del efecto compuesto sobre su dinero a una tasa de 14% - 15% al año, aproximadamente, durante un extenso período de tiempo. Cuando se compone el dinero en el largo plazo a una alta tasa de retorno como esa, la cantidad con la que se inicia termina siendo realmente pequeña en comparación con la cantidad final.

Si hacemos un cálculo simple en el que proyectamos la capitalización de unos $20.000 iniciales a una tasa de retorno compuesto del 15% durante 50 años, para trazar los paralelismos con la trayectoria de Anne Scheiber, partiendo de 1944, con una ganancia de $600 por dividendos anuales (esto es, a una rentabilidad de 3% al año), en períodos de 10 años, el resultado sería el siguiente:

- En 1954, su cartera habría crecido a $80.900, ganando $2.427 en dividendos al año.

- En 1964, el portafolio tendría un valor de $327.330, ganando $9.820 en dividendos anuales.

- En 1974, su cartera crecería $1.324.000 y habría generado un ingreso de $39.700 al año.

- En 1984, su cartera tendría un valor de $5.357.000, generando $160.700 dólares en dividendos.

- Finalmente, en 1994/1995, su cartera tendría un valor de $22.000.000, generando $750.000 en dividendos.

Por lo tanto, si asumimos que Scheiber partió su camino de inversión con $20.000 dólares en 1944, ese dinero podría haberle generado más de $500 dólares en dividendos anuales. Si ella realmente ahorraba el 80% de su salario de $3.150 hacia 1944, ese ingreso de dividendos habría sido suficiente para vivir. Pero eso también significaba que tenía que ser extremadamente frugal para sobrevivir. No estamos seguros de si tenía una pensión o un cheque de la Seguridad Social, pero es probable que esta fuera una pequeña cantidad, a la cual no podría haber accedido hasta los 62 años.

Si Anne realmente capitalizaba su dinero a un 15% anual, eso significa que sus ahorros se duplicaban cada 5 años. Está claro que los retornos compuestos del mercado de valores no son lineales, a veces los retornos al principio del viaje son más altos que los retornos al final. Asumamos que los ahorros de Anne ni siquiera comenzaron a producir suficientes dividendos que reemplazaran su salario hasta una década después de su retiro. Para entonces, sus hábitos frugales ya estarían establecidos y contaba con 60 años. 

Es un hecho puramente matemático que, si empiezas con una cantidad decente de dinero, lo combinas con una tasa de retorno decente y lo combinas durante un largo período de tiempo, terminarás con mucho dinero. Probablemente más dinero que el estrictamente necesario para satisfacer las necesidades. Pero si tiene 22 millones de dólares en el momento de su muerte a los 101, significa que pasó mucho tiempo ahorrando, invirtiendo y capitalizando gran parte de sus ingresos desde que se jubiló a los 51. 

Mucha gente no entiende el papel de la capitalización durante largos períodos de tiempo, y su influencia determinante en hacerse realmente rico, aunque lean sobre Warren Buffett, y lo admiren. Sin embargo, lo más probable es que Anne Scheiber haya tenido una personalidad similar a la de Buffett: a ambos les gustaba ahorrar e invertir su dinero, y lo hicieron durante largos períodos de tiempo.

Para poner las cosas en perspectiva, a los 52 años, Warren Buffett tenía una fortuna de unos $400 millones, lo que es muchísimo dinero. A la edad de 90 años su patrimonio aumentó a $78 mil millones. Durante casi 40 años, continuó acumulando dinero a una tasa de retorno muy alta.

La idea de Anne de que la forma más fácil de hacerse rico en América es a través de la propiedad de acciones está ampliamente apoyada por el análisis y los datos disponibles hoy día. En el gráfico, el rendimiento de las acciones considerado durante 200 años (1802-2002) en comparación con los bonos, las letras del tesoro, el oro y el índice de precios al consumidor (CPI).

Esto nos permite considerar lo siguiente: mientras que una carrera laboral normal usualmente dura unos 30 - 40 años, un retiro usual también podría ronda otros 30 - 40 años. Una pareja de jubilados debería acumular ahorros para proveer las necesidades de ambos durante ese tiempo. Sin embargo, si lo pensamos bien, muchos padres quieren proporcionar una base sólida para sus hijos e incluso sus nietos. Como resultado, un jubilado típico debería planificar su patrimonio durante más de 30 o 40 años: puede que tenga que pensar en una estrategia a prueba de balas que le permita capitalizar su dinero durante 50 años o más.

En suma, las principales lecciones que podemos aprender de la historia de Anne Scheiber son las siguientes:

1.  Actuar con paciencia y visión de largo plazo (más que años, décadas), invirtiendo regularmente en compañías que podemos entender.

2. Practicar la frugalidad para acumular un capital inicial de inversión y mantener aportes constantes.

3. Mantenerse informados sobre el mercado de valores y atender el consejo de buenos asesores.

4. Reinvertir los dividendos para beneficiarse del efecto compuesto.

Advertencia: las consideraciones expresadas en este blog no son recomendaciones de inversión, sino simplemente un marco para el aprendizaje y la reflexión. Si le interesa ahondar más en el tema, debe profundizar su análisis leyendo reportes e informes y asesorándose debidamente con ayuda profesional.

Es todo por el momento. Espero que el contenido sea de provecho e interés. Hasta la próxima.

Créditos: Cómo Anne Scheiber ganó 22 millones de dólares invirtiendo en acciones con crecimiento de dividendos (The Finanzial).

lunes, noviembre 25, 2024

La historia de Ronald Read: de vivir como bedel a morir siendo millonario

La semana pasada publiqué una entrada sobre una mujer extraordinaria, Anne Scheiber, quien a pesar de sus orígenes humildes y de haber sufrido discriminación por ser mujer y judía, llegó a acumular una fortuna de 22 millones de dólares desde la mitad de sus 101 años de vida. Ahora voy a hablar de un caballero que logró una hazaña semejante desarrollando unos hábitos muy parecidos.

La foto del anuario del personaje de hoy: un joven Ronald James Read, a cuyo pie decía lo siguiente: It is tranquil people who accomplish much ("Es la gente callada la que logra mucho").

Ronald James Read nació el 23 de octubre de 1921 en Dummerston, Vermont, Estados Unidos, en una familia empobrecida dedicada a la agricultura. Debido a su origen humilde, para asistir a la escuela secundaria debía caminar 6 km hasta Brattleboro, la ciudad más cercana a su pueblo. 

Fue el primer graduado de secundaria en su familia. Durante la Segunda Guerra Mundial, ingresó al  Ejército de los Estados Unidos y vio acción en el norte de África, Italia y el Pacífico. Al regresar a Brattleboro después de su baja honorable en 1945, trabajó en una estación de servicio durante casi 25 años. Aparentemente no disfrutó mucho de la jubilación y prefirió “retirarse de su jubilación” para continuar trabajando como bedel (conserje) a tiempo parcial en una tienda J. C. Penney durante 17 años, antes de retirarse en 1997.

A pesar de su modesto estilo de vida, Read acumuló una fortuna de casi 8 millones de dólares, invirtiendo en acciones que generaban dividendos y evitando invertir en empresas que no entendía. Su estrategia implicaba comprar y mantener acciones en un portafolio diversificado, con una fuerte concentración en empresas sólidas.

Después de su muerte en junio de 2014, Ronald dejó una herencia de $1,2 millones a la Biblioteca Memorial Brooks y $4,8 millones al Hospital Memorial Brattleboro. 

¿Cómo se las arregló Ronald Read para lograr una fortuna de 8 millones de dólares? Además de ser bueno seleccionando acciones, demostró una notable frugalidad y paciencia, lo que le proporcionó muchos años de crecimiento compuesto.

Read vivía modestamente, trabajando como personal de mantenimiento y conserje en una tienda después de un largo período en una estación de servicio que en parte era propiedad de su hermano.

Sentado, de gorra, un anciano Ronald Read espera el café al tomar desayuno.

Quienes lo conocieron hablan de cómo a veces usaba prendedores para sujetar su abrigo y estacionaba su Toyota Yaris 2007 lejos de donde iba para evitar alimentar el parquímetro. Según Bridget Bokum, asociada senior de clientes en el banco Wells Fargo de Brattleboro, quien lo ayudaba con su patrimonio: “Si podía ahorrar un centavo, lo hacía”.

Read poseía al menos 95 acciones al momento de su muerte, muchas de las cuales había mantenido durante años, si es que no décadas. Estaban repartidas en una variedad de sectores, incluidos ferrocarriles, empresas de servicios públicos, bancos, atención médica, telecomunicaciones y productos de consumo. Evitó las acciones tecnológicas.

Sus amigos decían que Read normalmente compraba acciones de empresas que conocía y que pagaban buenos dividendos. Cuando llegaban los cheques de dividendos por correo, él invertía el dinero en más acciones.

Entre sus participaciones más antiguas se encontraban gigantes de primera línea como Procter & Gamble, J.P. Morgan Chase, General Electric y Dow Chemical. Cuando murió, también tenía participaciones en J.M. Smucker, CVS Health y Johnson & Johnson.

Sin embargo, el viejo Read no siempre conectó jonrones. Su cartera incluía acciones de Lehman Brothers Holdings, la firma financiera que colapsó en 2008, por ejemplo. Pero estuvo dispuesto a seguir con su selección de acciones por muchos años.

Por ejemplo, el 13 de enero de 1959, compró 39 acciones de Pacific Gas & Electric (PG&E), cuando tenían un valor de unos $2.380. Al momento de su muerte, valían alrededor de $10.735, tomando en cuenta las desdoblamiento de acciones (stock splits) posteriores de 2 x 1 y 3 x 1 que aumentaron esas acciones a 234. 

En total, Read llegó a poseer 578 acciones de PG&E, por un valor de poco más de $26.500, algunas de las cuales pudo haber comprado con los pagos de dividendos que la empresa hizo a los accionistas.

Según algunas fuentes, estas eran las principales posiciones de Ronald Read al final de su vida. Destacan empresas financieras (Wells Fargo, American Express), consumo defensivo (Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, McCormick), farmacéuticas/cuidados de la salud (Johnson & Johnson), entre otras. 

Para investigar nuevas inversiones, Read en parte se apoyaba en publicaciones impresas, por ejemplo, se dice que estaba suscrito a publicaciones como The Wall Street Journal y Barron's, aunque también utilizaba la biblioteca local. Su abogada dijo que todos los días leía el Wall Street Journal y que "era bueno en dos cosas: invertir y cortar madera".

Nuestro personaje también conversaba sobre inversiones con sus conocidos, incluido un vecino que era su asesor del banco Wells Fargo en Brattleboro, de quien regularmente buscaba su consejo, manteniendo una cuenta de corretaje en la firma, aunque ésta sólo poseía una pequeña porción de sus inversiones.

Para el inversor actual, utilizar la misma forma de invertir de Read podría resultar algo engorroso, ya que él compraba y guardaba las acciones en papel, mientras que actualmente se trata de certificados electrónicos. La mayoría de los inversores de hoy en día favorecen a las plataformas en línea, más fáciles de usar y con comisiones más competitivas, así como el fácil acceso a la investigación en Internet.

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¿Qué lecciones podemos aprender de la vida y experiencias de Ronald Read?

La historia de Ronald Read es un recordatorio poderoso de que la riqueza no siempre se refleja en un estilo de vida aparente. ¿Cómo un hombre de medios tan modestos pudo llegar a acumular tanta riqueza? Su historia es verdaderamente inspiradora, ya que contiene lecciones ejemplares sobre el ahorro y las inversiones que pueden aplicarse a todos nosotros. 

A continuación, algunas lecciones valiosas que podemos aprender de su vida y su enfoque financiero:

1. Frugalidad y vivir por debajo de nuestras posibilidades:

Ronald Read vivía de manera extremadamente frugal. De hecho, probablemente podría haberle dado a Warren Buffett –quien también es famoso por su frugalidad– una competencia por su dinero: reutilizaba la ropa hasta que estaba gastada y buscaba formas de ahorrar en gastos diarios, como estacionamiento gratuito. La frugalidad es clave para acumular riqueza: gastar menos de lo que ganamos y vivir dentro de nuestras posibilidades nos permite ahorrar e invertir.

Los amigos de Read lo recuerdan conduciendo un automóvil usado y usando imperdibles para sujetar su abrigo gastado. Incluso continuó cortando su propia leña mucho después de cumplir 90 años. Mark Richard, amigo y vecino de Read, dijo de él lo siguiente: "Estoy seguro de que si ganó 50 dólares en una semana, probablemente invirtió 40 dólares".

Es un enfoque bastante sencillo: gastar menos de lo que gana le deja más para invertir y generar riqueza con el tiempo a través de inversiones.

2. Inversiones a Largo Plazo:

Read fue un inversor paciente. Mantuvo sus inversiones durante décadas sin vender, permitiendo que el efecto compuesto hiciera su magia. El tiempo estaba de su lado: muchas de las acciones que poseía las había conservado durante décadas. Hacerlo requirió de una gran paciencia, que le permitió que el poder de la capitalización ("interés compuesto") funcionara a su favor. Sus ganancias se sumaron a las ganancias anteriores, durante décadas. 

También le ayudó vivir hasta los 92 años: el poder de la capitalización se magnifica en un horizonte temporal largo. En otras palabras, es más probable que invertir durante mucho tiempo genere los mayores rendimientos. La tasa de crecimiento anual compuesto de Buffett (9,17%) habría convertido $1.000 en $9.000 en 25 años, que en 30 años habrían llegado a ser $13.900.

La mayoría de los inversores no aprovechan el tiempo. Empiezan a ahorrar en serio demasiado tarde, no son nada pacientes y no dejan que los años jueguen a su favor. Ronald Read no fue un operador activo: al contrario, tenía una paciencia extraordinaria.

Para ser sinceros, ninguno de nosotros puede controlar cuánto tiempo vivimos. En cambio, comenzar temprano y permanecer en el mercado el mayor tiempo posible sea probablemente la mejor estrategia. También es recomendable dejar que las acciones ganadoras corran durante más tiempo. Obtener ganancias demasiado pronto o negociar sus posiciones con demasiada frecuencia agrega costos y disminuye el poder de la capitalización.

La consistencia y la paciencia son fundamentales en la inversión. No se trata de ganar rápidamente, sino de mantener una estrategia sólida a lo largo del tiempo.

3. Conocimiento de las Inversiones:

Read invirtió en acciones de empresas que conocía y comprendía, centrándose en compañías que repartían dividendos. Conocer bien las inversiones en las que participamos nos ayuda a tomar decisiones informadas y a evitar riesgos innecesarios. Como Warren Buffett, Ronald Read evitó las acciones tecnológicas y las acciones de moda del momento, simplemente porque no las entendía.

No poseía una cartera concentrada; en cambio, tenía una cartera diversificada con muchas empresas en muchos sectores. Entre las 95 acciones que poseía, había muchas blue chips (empresas de primera línea): Procter & Gamble, JPMorgan Chase, General Electric, Johnson & Johnson, Dow Chemical, J.M. Smucker y CVS Health. Esta diversificación le permitió distribuir ampliamente el riesgo: ser propietario de empresas quebradas como Lehman Brothers tuvo sólo un impacto modesto en sus ganancias.

Además, Read normalmente invertía en acciones de empresas que pagaban dividendos periódicamente. Esos cheques de dividendos que recibía los reinvertía en más acciones de las mismas empresas. Si estas acciones obtenían buenos resultados, es de suponer que reinvertir los dividendos funcionaría aún mejor. No era un trader activo, aunque sí era un comprador activo. Hay una diferencia muy grande.

4. Legado Filantrópico:

A pesar de su modesta vida, Read dejó una herencia de casi 8 millones de dólares. Su legado filantrópico incluyó donaciones a la Biblioteca Brooks Memorial ($1,2 millones de dólares) y el Hospital Brattleboro Memorial ($4,8 millones de dólares).

Esto nos recuerda que la riqueza no siempre se refleja en el estilo de vida aparente. Podemos hacer una diferencia significativa incluso con recursos limitados. Además, la caridad evita al recaudador de impuestos: la exención del impuesto sobre el patrimonio en 2014 fue de $5,34 millones y, para una pareja casada, $10,68 millones. Como Read era viudo, su patrimonio de $8 millones no estaba sujeto al impuesto federal sobre el patrimonio.

En Vermont (el estado donde vivía Read) existe un impuesto al patrimonio que oscila entre el 0,8% y el 16%, pero no existe ningún impuesto sobre donaciones, y eso significa que el legado de Read a la biblioteca y al hospital locales pasó a sus beneficiarios previstos sin ser tocado por el IRS.

En síntesis, la historia de Ronald Read nos enseña que la riqueza no está reservada solo para aquellas personas con altos salarios o grandes oportunidades. La disciplina, la paciencia y la sabiduría en las inversiones pueden llevarnos lejos. Hay mucha sabiduría que aprender de sus inversiones y sus experiencias de vida.

Espero que el contenido sea de utilidad e interés. Nos vemos en la próxima, ¡saludos!

Fuentes:



jueves, noviembre 21, 2024

La extraordinaria vida de Anne Scheiber: mujer pionera en las inversiones


Hoy traigo una historia de una mujer que logró una hazaña extraordinaria.

Anne Scheiber nació el 1 de octubre de 1893 en Brooklyn, Nueva York y murió el 9 de enero de 1995, es decir, vivió hasta los 101 años. Durante años trabajó como auditora para el IRS (siglas en inglés de Internal Revenue Service o "Servicio de Impuestos Internos"). En 1944 se retiró de su empleo, cuando tenía 51 años, y se centró en la gestión de su cartera de inversiones durante los siguientes 51 años de su vida. 

Scheiber nunca ganó un salario superior a los 4.000 dólares por año y, aunque fue una trabajadora ejemplar, nunca recibió un ascenso. Esto probablemente se debía a la discriminación hacia las mujeres en la fuerza laboral de la época, así como a las actitudes antisemitas endémicas en las instituciones estadounidenses de élite a mediados del siglo XX. Se dice que, al momento de retirarse tan solo tenía 5.000 dólares ahorrados y una pensión anual de unos 3.100 dólares.

En sus primeros años de vida adulta, en la década de 1930, Scheiber tuvo una serie de experiencias negativas con corredores financieros. Sin embargo, al dejar de trabajar pasó los siguientes 50 años estudiando los mercados y acumulando riqueza mientras vivía frugalmente en un apartamento tipo estudio con alquiler regulado en Nueva York. 

A pesar de la discriminación de la que fue objeto por ser mujer y judía, al momento de fallecer nuestra heroína sin capa tenía una cartera de acciones de dividendos por valor superior a los 22 millones de dólares, que le generaba más de 750 mil dólares en ingresos anuales por dividendos al momento de su muerte, lo que convierte a Anne Scheiber en una de las inversoras de dividendos más exitosas de todos los tiempos.

Scheiber tenía nueve hermanos, pero aparentemente tenía pocos familiares o amigos cercanos y nunca se casó. Fue criada por su madre, después de que su padre falleciera cuando ella aún era muy joven, tras perder dinero en inversiones inmobiliarias, por lo que comenzó a trabajar como asistente contable siendo una adolescente (tan solo tenía 15 años), para poder ganar dinero y así ayudar a su familia. A pesar de las dificultades de sus primeros años, Scheiber logró graduarse en la Facultad de Derecho, aunque luego decidió trabajar como auditora en el IRS, cuando tendría unos 32 años. Entre sus pocos allegados se encuentran un tal Ben Clark (su abogado) y William Fay (su corredor en Merrill Lynch).


A pesar de haber ganado millones con sus inversiones, Scheiber tenía reputación de frugalidad y excentricidad: se cuenta que una vez se llevó la comida de una reunión de accionistas a la que asistió y la consumió durante los siguientes tres días. Al final de su vida, vivía en el mismo apartamento y vestía la misma ropa que en 1944. ¡Este es el hábito de "vivir por debajo de sus posibilidades" llevado a su máxima expresión!

Aunque Anne Scheiber no haya tenido un alto salario u obtenido ascensos, aprendió mucho en su trabajo: por ejemplo, que los ricos tienden a invertir en la apreciación de activos que pagan flujos de caja. Si revisamos las declaraciones de impuestos, pronto nos daremos cuenta de que las personas ricas tienden a ser propietarias de muchas acciones que pagan dividendos, de bienes inmuebles que pagan alquileres y de negocios que les generan ingresos. Esta fue su epifanía, el momento ¡Eureka! que le inspiró a Anne a construir su riqueza a través de inversiones de primera clase. La lección que aprendió estudiando las declaraciones de impuestos de otras personas fue que la forma más segura de hacerse rico en América era invertir en acciones.

Según algunas historias, su cartera estaba valorada en 5.000 dólares al momento de su jubilación. Otras versiones hablan de declaraciones de impuestos más antiguas de la década de 1930 que mostraban un ingreso anual de dividendos por 900 dólares, que fue aumentando paulatinamente con el tiempo. Es posible que su cartera en el momento de su jubilación en 1944 estuviera cerca de $18.000 - $20.000, lo que implica una rentabilidad por dividendos del 4,5% - 5%. Sin embargo, sigue pareciendo impresionante que legara nada menos que 22 millones de dólares a la caridad al momento de su muerte. 

Su capital inicial fue el resultado de sus ahorros durante su carrera profesional, en un momento en el que muy pocos americanos poseían acciones. Es más más impresionante aún, si consideramos que en un momento perdió dinero invirtiendo en el mercado de valores, después de que la firma de corretaje con la cual hacía sus operaciones colapsó en la década de 1930, esfumándose su dinero. Esto fue antes de la aparición de la Securities Investor Protection Corporation ("Corporación para la Protección de Inversores en Valores"). Sin embargo, Anne Scheiber se recuperó y siguió invirtiendo el resto de su vida.

Según su abogado, tenía una tasa de ahorro muy alta, y así pudo acumular su capital inicial para construir su reserva de fondos. Llegó a ahorrar casi el 80% de su salario, lo cual es impresionante. Sus posiciones más importantes en 1995 eran las siguientes:

Las mayores posiciones de la cartera de Scheiber para 1995 (año de su muerte) en N° de acciones, precio al 11 de diciembre y porcentaje de ganancias. Destacan las empresas farmacéuticas (Schering-Plough, Bristol-Myers Squibb), consumo masivo (Pepsico, Coca Cola), retail (Loews), entre otras industriales (Rockeweel, Allied Signal), de servicios (Allewgheny Power System) y petroleras (Unocal, Exxon). Fuente: Dividend Growth Investor, Merrill Lynch, Benjamin Clark

Compró acciones de empresas cuyas actividades entendía, como farmacéuticas, de bebidas y de entretenimiento: su cartera incluía participaciones en más de 100 compañías, la mayoría de ellas nombres muy conocidos como Coca-Cola, PepsiCo, Schering-Plough y Bristol-Myers, entre otras, como observamos en la imagen superior, donde aparecen sus principales posiciones.

Anne se centró en empresas con marcas líderes que incrementaban sus beneficios con el tiempo. Esto aseguraba que el negocio pudiera pagar más en dividendos y aumentar el valor intrínseco.

Su estrategia fue comprar acciones regularmente, y mantenerlas durante décadas. Esto le permitió aprovechar al máximo el poder de la capitalización. Nunca vendió, porque odiaba pagar comisiones. Este fue otro movimiento inteligente, que le permitió aprovechar al máximo cualquier ganancia excesiva. Dejar que los ganadores corran durante décadas es lo que separa a los mejores inversores del mundo de aquellos que tienen carreras de inversión mediocres. 

Muy poca gente tiene la paciencia hoy en día para mantener las acciones durante meses, por no hablar de décadas. Pero esta paciencia es un rasgo que separa a los ganadores de los perdedores, porque da a las compañías tiempo para componer las ganancias, los dividendos y su valor intrínseco. Como sabemos, a veces las empresas no van a ninguna parte por un tiempo, lo que hace que muchos inversores se rindan y vendan, justo antes de que las cosas empiecen a cambiar. Al convertirse en un paciente inversor a largo plazo, usted estará bien posicionado para aprovechar los pocos ganadores de su bien diversificada cartera.

Ser un inversor paciente de comprar y mantener a largo plazo es beneficioso durante los mercados bajistas, cuando los precios de las acciones caen un 50% o más. Muchos se asustan por estas pérdidas temporales de la cotización, y venden con pánico. Los inversores inteligentes se aferran con fuerza e incluso aumentan sus posiciones si tienen capital disponible para hacerlo. 

Cuando nunca vendes tus acciones, tampoco tienes que pagar impuestos sobre las ganancias de capital a largo plazo. Si dejas tu cartera a la caridad, tampoco hay impuestos sobre el patrimonio. Es bastante seguro de que Anne disfrutó sabiendo que Hacienda tendría una tajada muy pequeña de su patrimonio en forma de impuestos.

Finalmente, Anne reinvirtió sus dividendos, lo que ayudó a aumentar aún más su capital y sus ingresos. En la década de 1980, comenzó a invertir sus considerables ingresos por dividendos en bonos municipales, que pagaban un 8% de interés anual libre de impuestos. Sus ingresos anuales de inversión de 750.000 dólares eran una mezcla de dividendos y ganancias.

La historia de Anne Scheiber es increíblemente inspiradora, ya que nos muestra claramente los pasos necesarios para lograr la independencia financiera, y moldear nuestro estilo de vida de la forma en que lo deseemos. Entre las lecciones que podemos aprender de su experiencia tenemos:

1. Invertir en marcas líderes en industrias líderes.

2. Invertir en empresas con beneficios crecientes.

3. Capitalizar sus intereses para descubrir oportunidades de inversión.

4. Invertir regularmente.

5. Reinvertir los dividendos.

6. Nunca vender las acciones.

7. Mantenerse informado sobre inversiones actuales o futuras.

8. Invertir de manera eficiente en materia de impuestos.

9. Devolver parte de las ganancias a la sociedad.

10. Ser frugal.

Este conjunto de principios puede ayudar a cualquier persona comprometida a terminar con una cartera de dividendos de muchos dígitos.

Es todo por el momento. Espero que el contenido sea provechoso y útil. Hasta la próxima, saludos!

Fuentes: 

- Cómo Anne Scheiber ganó 22 millones de dólares invirtiendo en acciones con crecimiento de dividendos (The Finanzial).

- Serah Louis: ‘She ran rings around Warren Buffett’: This IRS auditor secretly turned a $5K nest egg into a $22M fortune — here are the 3 simple strategies that made Anne Scheiber rich (Yahoo Finance/moneywise).

- La enciclopedia libre: Anne Scheiber.

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