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martes, agosto 27, 2024

En defensa de Europa: una interesante carta de Alex Karp (CEO de Palantir)

 
Alex Karp, CEO de Palantir.

A continuación ofrezco la traducción de una remarcable carta a los accionistas del Chief Executive Officer (CEO, Director Ejecutivo) de la empresa Palantir Technologies, Alex Karp. Y es remarcable no sólo porque su contenido va más allá de las estrictas consideraciones económicas que puede expresar el Director Ejecutivo de una empresa tecnológica, sino porque también se refiere a un tema complejo con un bagaje intelectual muy bien estructurado.

Alex Karp es el actual CEO de Palantir Technologies, una empresa de software especializada en análisis de macrodatos, de la cual es uno de los cofundadores, junto con Peter Thiel, Joe Lonsdale, Stephen Cohen y Nathan Gettings. Palantir se dedica a integrar y analizar grandes volúmenes de datos de diversas fuentes, con un fuerte enfoque en la seguridad. Sus productos: Gotham, Apollo, Foundry y AIP (Artificial Intelligence Platform, su "Plataforma de Inteligencia Artificial"), son utilizados por agencias gubernamentales y empresas privadas (como la norteamericana Airbus, la brasileña Globo y la italiana Ferrari) para resolver problemas complejos, tanto en el ámbito gubernamental, como corporativo. Un dato curioso es que el nombre “Palantir” proviene de las piedras videntes de la obra “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien, que permitían ver eventos en diferentes partes del mundo.

Saruman con el Palantir.

Nacido el 2 de octubre de 1967 en Nueva York, Doctor en Jurisprudencia de la Universidad de Stanford y con un doctorado en teoría social neoclásica de la Universidad Goethe de Frankfurt (Alemania), Karp es conocido por sus opiniones provocadoras (se define como socialista y anti-woke, por ejemplo) y por su enfoque pragmático en los negocios. Ha defendido el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar, argumentando que es una tecnología peligrosa pero necesaria para no dar ventaja a los enemigos. Bajo su liderazgo, Palantir ha trabajado con diversas agencias gubernamentales, incluyendo la CIA y el Departamento de Defensa de EE.UU. Su enfoque poco convencional en los negocios se caracteriza por aspectos claves como:

- La valoración de la ética en el uso de la tecnología: bajo su liderazgo, Palantir se ha comprometido a utilizar la tecnología de manera responsable, especialmente en áreas sensibles como la seguridad nacional.

- Innovación y adaptabilidad: Karp cree en la necesidad de innovar constantemente y adaptarse a los cambios. Palantir ha desarrollado soluciones de análisis de datos que se utilizan en una variedad de sectores, desde la defensa hasta la salud pública. Esta adaptabilidad ha permitido a la empresa crecer y mantenerse competitiva en un mercado feroz y en constante evolución.

- Transparencia: Karp es conocido por su estilo de comunicación directo y transparente. No teme abordar temas controvertidos y es franco sobre los desafíos y las oportunidades que enfrenta su empresa.

- Enfoque en el cliente: Karp pone un fuerte énfasis en entender y satisfacer las necesidades de sus clientes. Palantir trabaja estrechamente para desarrollar soluciones personalizadas que aborden problemas específicos de sus clientes, lo que ha sido clave para el éxito de la empresa.

Con motivo de la invasión rusa a Ucrania, Karp dirigió una carta a los accionistas de Palantir, exponiendo el papel central que juegan las empresas contemporáneas de tecnología (y en particular su empresa de servicios de software) en garantizar la seguridad. Más aún, Karp se aventura a sugerirle a Europa la necesidad de que desarrolle una industria de tecnología de defensa con motivo de los hechos en desarrollo desde 2022. La carta es un breve compendio de filosofía social y política de corte liberal, relaciones internacionales y hábil marketing, como veremos a continuación:  

In Defense of Europe
(En defensa de Europa)
Carta del Director Ejecutivo (CEO)
Marzo 10, 2022

Los hechos de la historia siempre han sido inconvenientes para aquellos cuyas convicciones sobre su supuesto arco son más fuertes.

Ahora está claro que la fantasía de una paz duradera y perpetua en Europa era prematura, en el mejor de los casos.

Un deseo de coherencia en las creencias que mantenemos es a menudo tan fuerte que rasgos disonantes y característicos del mundo son descartados a favor de una concepción preexistente de como deberían ser las cosas.

Pero la combinación, por parte de aquellos que están en el poder, de lo que es y debería ser -la mezcla de relatos descriptivos y normativos del mundo- persiste en el centro de la crisis actual. La mera creencia, a menudo ferviente, de que las naciones deben solucionar sus desacuerdos a través del discurso contribuye muy poco a limitar el uso de la violencia por parte de un país para promover sus fines políticos.

La guerra en Europa oriental surge de una suspensión colectiva de la incredulidad por parte de aquellos cuya excesiva confianza en las últimas décadas en el poder bruto de sus ideales permitió que el equilibrio del poder en Europa cambiara.

Colectivamente hemos estado tan seguros durante tanto tiempo de que la historia había terminado, que las cuestiones morales más significativas han sido esencialmente resueltas, que continuamos confrontando el desmoronamiento de la historia con algún grado de conmoción silenciosa.

Una falta de interés genuino en los cambios en las ambiciones y capacidades nacionales puede ser fatal para aquellos que preferirían imponer su visión de un arco histórico apropiado al camino inconexo de la historia, antes que a investigar su complejidad.

Estas visiones de la historia, sus ritmos y aparentes contradicciones, han informado la forma en que nuestra compañía se ha organizado a sí misma para el propósito de construir un software y los productos específicos de software que hemos elegido construir.

Cuando fundamos nuestra compañía, se asumía ampliamente que la única manera de combatir eficazmente el terrorismo era construir plataformas de software que asistieran al estado en recopilar cada fragmento de información y evidencia sobre sus ciudadanos sin preocuparse por sus derechos. Rechazamos esta premisa desde el inicio.

Nuestro negocio ha crecido a lo largo de los años precisamente porque rechazamos construir lo que el mercado pensaba que quería y hacer realidad la fantasía equivocada de un Estado omnisciente. Los controles de acceso, la protección de seguridad y privacidad y los límites de uso que incorporamos a nuestras plataformas de software -esto es, las limitaciones al poder de dicho software así como sus fortalezas contra el mal uso- son lo que preservan nuestra libertad colectiva.

Pero Europa y sus aliados no deben olvidar que las relaciones entre el poder vulgar de un Estado -su amenaza creíble de la violencia efectiva para extender el funcionamiento de la política por otros medios- y la capacidad de ese Estado de promover su visión sobre la libertad individual o las limitaciones apropiadas a la vigilancia estatal, por ejemplo, están inextricablemente unidas. El privilegio de comprometerse a defender al individuo contra el poder del Estado es posible gracias al mismo poder estatal.

El absurdo de discutir las limitaciones apropiadas sobre el Estado o el poder corporativo en la era digital sin tener un medio de defenderse a menudo parece más evidente para los extraños o para aquellos que han sido consistentemente perseguidos a lo largo del tiempo. La necesidad de formas brutas de poder, tecnológico o de otro tipo, a menudo pasa desapercibida para quienes lo han disfrutado por mucho tiempo.

La construcción y defensa exitosas de un monopolio sobre el uso legítimo de la violencia (“das Monopol legitimer physischer Gewaltsamkeit”) no es solo lo que define al Estado, como lo dejó claro Max Weber, sino que hace posible la supervivencia continua del Estado.

El poder blando y la influencia cultural que muchos en Europa y en los Estados Unidos esperaban que algún día volvieran obsoletos a los ejércitos ha fracasado estrepitosamente al frenar las aspiraciones del régimen autocrático.

La fantasía de un mundo instintivamente pacífico puede ser reconfortante. Pero está llegando de nuevo a su fin.

Por las últimas dos décadas, Europa ha permanecido al margen de la revolución digital, cuyos principales participantes continúan estando todos esencialmente radicados en los Estados Unidos. La incesante innovación y disrupción de las firmas norteamericanas ha remodelado a unas industrias y extinguido a otras.

Pero la chispa fundacional de Silicon Valley fue su aceptación de los objetivos tecnológicos y de defensa del gobierno cuya mera existencia hizo posible su ascenso. La intersección de talento en ingeniería técnica, la protección y el relativo aislamiento de la academia y la búsqueda agresiva por parte del gobierno de una tecnología verdaderamente disruptiva para avanzar en sus objetivos de defensa e inteligencia dieron origen al Silicon Valley que hoy conocemos.

Nuestra expansión como compañía a lo largo de los años se hizo posible por nuestro trabajo con agencias gubernamentales en los sectores militar y de inteligencia en los Estados Unidos, cuyos líderes se interesaron por el software y comprendieron su potencial para remodelar la defensa nacional. El software, como cualquier otra cosa, es un producto del orden moral y legal del cual surge y juega un rol en su defensa.

Es clara la necesidad de que Europa se convierta en un líder en tecnología de defensa disruptiva. El continente ciertamente entiende que su defensa y la de sus aliados ahora requieren el desarrollo de una fuente nativa de fuerza y capacidad de defensa propias, y rápidamente.

Pero para que Europa pueda hacer esto, requerirá algo más que financiamiento adicional y una pausa momentánea en las disputas políticas habituales y familiares de un continente que aún está demasiado en el proceso de negociar los términos de una identidad y un futuro compartidos.

Europa y sus aliados requieren el abrazo de la relación entre la tecnología y el Estado, entre compañías disruptivas que buscan desalojar el control de contratistas arraigados y los ministerios del gobierno federal con financiamiento, para mantenerse lo suficientemente fuerte como para derrotar la amenaza de la ocupación extranjera.

Nuestro software está en la lucha en todo el mundo. El centro resistirá.

Pero necesitamos una industria tecnológica aliada en Europa para avanzar y pelear esta batalla junto a nosotros para poder ganar.

El mensaje de Alex Karp es interesante e incluso inquietante, por el horizonte que evoca y en la medida en que pocos empresarios se salen del marco de sus límites empresariales para detenerse a formular reflexiones de este tenor. Karp pertenece a la misma madera de empresarios intelectualmente curiosos como Peter Thiel y, en un plano más autodidacta (aunque no menos capaz), Elon Musk. No en vano estos tipos están cambiando el mundo.

Espero que el contenido sea de tu interés. Nos vemos en la próxima, saludos.

viernes, marzo 30, 2012

La noticia de la semana: BRICS desean fundar Banco de Desarrollo

En una nota publicada en BBC Mundo, se reseña la propuesta de los países BRICS (siglas que designan al grupo de potencias emergentes con mayor crecimiento en el mundo, representado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) de crear un "Banco Mundial" de países en vías en desarrollo, como alternativa al sistema financiero internacional dominado por las potencias tradicionales de occidente (Estados Unidos de América y Europa Occidental).

Dicha propuesta, que sería discutida en el marco de la cumbre de Ministros del área económica de estos países (que se encuentra en pleno desarrollo), y que ha venido ganando cada vez más adeptos poco a poco entre un creciente grupo de países (y ha sido promovida y apoyada inclusive como bandera política por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en sus alusiones críticas al actual sistema económico capitalista), va tomando consistencia, con lo que es probable que se avance en la constitución de un sistema financiero internacional alternativo existente. Veamos seguidamente el contenido de la nota en cuestión:

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, también conocidos como BRICS, se reúnen esta semana, y en los primeros lugares de la agenda está una iniciativa para lanzar una institución financiera global alternativa

La propuesta de una especie de “Banco Mundial para países en desarrollo” es una de las principales que serán discutidas en la cuarta cumbre de los BRICS, que se celebrará el próximo jueves en Nueva Delhi, India.

El grupo de países en desarrollo, que engloba a casi la mitad de los habitantes del mundo, estudia además tomar medidas para hacer que sus diferentes mercados financieros tengan un mayor nivel de conexión.

Ambas iniciativas permitirían a los países canalizar recursos para invertir en mejoras de infraestructuras, y podrían ser usadas a largo plazo como vehículo para realizar préstamos en épocas de crisis. Según representantes de los distintos países, el organismo podría prestar dinero no solo a sus miembros, sino a otros países en vías de desarrollo.

CASI LA MITAD DE LA POBLACIÓN MUNDIAL

El grupo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica constituye casi una cuarta parte de la economía mundial, con unos US$13,5 trillones.

En el presente contexto de crisis económica, y con las potencias occidentales cada más cerradas a las importaciones y las ayudas, las economías emergentes vuelven a poner sobre la mesa una serie de propuestas que no son nuevas:

UTILIZAR UN REPRODUCTOR ALTERNATIVO

Estos países han abogado desde hace tiempo por la apertura de una instituciones cuyas decisiones son tomadas por los países que han dominado la economía mundial durante las últimas décadas.

Pero ahora, cuando la economía de los países emergentes crece y la de los países desarrollados libra una dura batalla contra el desempleo y contra los coletazos de la crisis de 2008, las posibilidades de una alternativa parecen más cercanas que nunca.

El anuncio de Obama de seguir con la tradición de nombrar a un estadounidense como director del Banco Mundial puede haber ayudado a que el proyecto fuese revitalizado.

Según los expertos, a pesar de que la idea refleja una estrategia y un pensamiento a largo plazo, hay muchas dificultades que habría que tener en cuenta.

Y una de las más importantes es que las diferencias entre los distintos miembros del grupo son extremadamente grandes. La política monetaria, por ejemplo, sería una de ellas.

A diferencia de los países europeos y Estados Unidos, que conforman el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los BRICS son gobernados por distintos sistemas políticos, desde los regímenes de Rusia o China a las democracias de Sudáfrica, India y Brasil, y rara vez forman un bloque unido frente a los asuntos globales.

Pero analistas afirman que hay sin embargo muchas cosas en común, como la erradicación de la pobreza, el intento de asegurarse los recursos alimentarios y energéticos, el desarrollo de infraestructuras y la inversión en nuevas tecnologías.

PUNTOS EN COMÚN

Además, todos los países BRICS han expresado sus deseos de crear un sistema de salud asequible, y tienen una postura similar en cuanto al cambio climático.

Sudáfrica ha sido el último en unirse al grupo de economías emergentes.

Fernando Pimentel, ministro de Comercio de Brasil, le dijo a la agencia Reuters que los países firmarían un acuerdo durante la cumbre para estudiar la posibilidad del banco conjunto y Sudhir Vyas, representante del ministerio de Exterior indio, señaló que se debería determinar cómo se quiere estructurar y capitalizar el banco.

Añadió que un proyecto de estas características requeriría tiempo, y que "no todos los días se planea la apertura de un banco".

Pimentel aseguró además que la propuesta del proyecto no implicaría abandonar las instituciones financieras actuales, sino que es un intento de responder a las necesidades económicas que implican los nuevos tiempos.

Según el brasileño, el Banco Mundial y otras instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo tienen "funciones específicas que realizan muy bien, como proveer financiación a países con rentas bajas, pero se necesita ir más allá".

Representantes del gobierno indio aseguraron que los BRICS representan una oportunidad, especialmente ahora que surgen nuevos polos de poder en el mundo.

El camino seguido por las potencias occidentales, marcado por la industrialización y décadas de colonialismo, parece mostrarse parcialmente agotado, y los nuevos actores económicos buscan nuevas formas de controlar unas economías en plena expansión.

(http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/03/120328_nuevo_banco_brics_ar.shtml; Miércoles, 28 de marzo de 2012)


NUEVA DELHI (EFE Dow Jones)--Los líderes de las cinco principales economías emergentes dijeron el jueves que las políticas monetarias laxas de Occidente están provocando desequilibrios en la economía mundial al producir un aluvión de capital que distorsiona las cotizaciones de las divisas.

Los jefes de Estados de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, reunidos en la cuarta cumbre de los BRICS, también pidieron que se encuentre una solución adecuada para los problemas de deuda de la eurozona y buscaron una solución diplomática para la crisis de Irán, que muestra señales de interrumpir los mercados de energía mundiales.

Mientras que el presidente ruso, Dmitry Medvedev, dijo mostrarse "insatisfecho" con el ritmo de las reformas de las instituciones financieras, mientras que el presidente chino, Hu Jintao, dijo que la fuerte expansión económica en las naciones en desarrollo ayudarán a equilibrar el crecimiento económico mundial.

viernes, enero 13, 2012

Noticias del WSJ sobre los "mercados emergentes"

1) El concepto de "mercados emergentes" ya no funciona. ¿Pero qué puede reemplazarlo?

Por PRABHA NATARAJAN


NUEVA YORK (Dow Jones)- ¿Cómo describiría a un país como China?

En un mundo donde la Italia "desarrollada" está luchando contra un déficit presupuestario disparado y un gobierno inestable y la "emergente" China es la segunda mayor economía del mundo con un producto interno bruto de US$6 billones (millones de millones), el clamor por un cambio en la forma en la que se clasifican los países está cobrando fuerza.

A los inversionistas, en particular, les gustaría ver un mundo donde las primas de riesgo se apliquen a todas las deudas soberanas, no solo a las que son etiquetadas como de mercados emergentes. Los rendimientos de los bonos a 10 años de la Grecia "desarrollada" se ubican en el 32,365% y los de Portugal han subido por encima del 12,443%, lo que indica una profunda preocupación por una cesación de pagos. En contraposición, los bonos con vencimiento en el 2021 del Brasil "emergente" se comercializan con un rendimiento del 11,47%, y eso sucede frente a tasas de interés de referencia del 11%, mientras que las tasas básicas en la zona del euro son de apenas el 1%.

Dadas esas discrepancias, algunos inversionistas argumentan que los activos de los mercados emergentes son en realidad "refugios seguros". Y sin embargo, la persistente percepción de los mercados emergentes como activos riesgosos puede afectar los patrones de comercialización, como se vio en la reciente venta masiva de sus divisas frente al dólar.

"Es absurdo tener esta línea arbitraria entre una mitad del mundo y la otra", dijo Robert Abad, analista de mercados emergentes de Western Asset Management. "Estamos en mercados globales".

La cuestión es cómo llamar ahora a los países considerados "emergentes".

"Mercados emergentes", término acuñado por Antoine van Agtmael, que entonces estaba en la International Finance Corp., una afiliada del Banco Mundial, en 1981, fue en sí mismo un intento de buscar una denominación menos ofensiva para las naciones de rápida industrialización que entonces eran conocidas como "subdesarrolladas" o "Tercer Mundo".

Los inversionistas rápidamente apoyaron el término, debido a que significaba una luz positiva para las economías de rápida industrialización de Asia y América Latina. Y al mismo tiempo, el término reconocía las preocupaciones sobre la estabilidad política y la capacidad de tomar decisiones de política de esos gobiernos, especialmente después de la crisis financiera de Asia a finales de los ´90 y las tribulaciones de varios países latinoamericanos durante ese momento.

Pero después de la última década de prosperidad y ante la habilidad de esos países de capear la crisis del crédito del 2008, el término ha dejado de ser efectivo.

Según mediciones como la proporción de deuda pública a producto interno bruto y tasas de crecimiento, las naciones emergentes están en mejor forma que el mundo desarrollado. Y, las naciones desarrolladas como Grecia e Italia han caído bajo la misma trampa de deuda pública fuera de control y gastos extravagantes que definieron a muchas economías emergentes cuando el término fue inventado.

"Lo que encuentro ofensivo es la idea de que esos países de alguna manera se graduarían para transformarse en economías desarrolladas", dijo Jerome Booth, un miembro de la comisión de inversiones de Ashmore Investment Management Ltd., parte de Ashmore Group PLC con cerca de US$66.000 millones de activos en mercados emergentes. "Los países de los mercados emergentes están mejor que los mercados desarrollados".

Sin embargo, Booth dice que le gusta el término "mercados emergentes"; lo que necesita una renovación es la categoría de "desarrollados".

Su sugerencia: "viejas economías si se quiere ser diplomático, o economías subemergentes si se quiere ser preciso".

Otros sugieren eliminar ambos conceptos y usar un término más general, que abarque a todos, como mercados globales, mercados de crecimiento o mercados locales.

"Estamos en una economía global, y los marcos existentes son antiguos y necesitan cambiar", dijo Abad.

Una definición más simplista de países deudores y países acreedores sienta bien entre los clientes, dijo Robert Stewart, gerente de portafolios de clientes de J.P. Morgan Asset Management en Londres. Ha comenzado a referirse al grupo actual de naciones desarrolladas, muchas de las cuales están altamente endeudadas, como países deudores, y a los mercados emergentes como países acreedores.

Ha habido intentos de al menos dividir al grupo de mercados emergentes para diferencia entre los de desempeño más fuerte y más débil. En el 2001, Brasil, Rusia, India y China fueron agrupados bajo el acrónimo BRIC, y fueron relacionados con las economías más grandes y de más rápido crecimiento. El FTSE tomó una postura diferente y clasificó al resto del mundo en tres categorías, emergentes avanzadas, emergentes, y mercados de frontera.

MSCI Inc., que supervisa el índice de acciones de los mercados emergentes, dice que su clasificación de los países está basada en la necesidad de los inversionistas institucionales internacionales.

"El factor de accesibilidad es extremadamente importante", dijo Sebastien Lieblich, titular mundial de administración de índices de MSCI Inc. en Ginebra. "Para calificar como mercado en desarrollo, nos gustaría un país que tenga una (1) accesibilidad absoluta y (2) apertura a la propiedad extranjera".

Pero dichos argumentos podría volverse discutibles y el poder cambiará de color, cuando China, India, Brasil y México se transformen en las cinco mayores economías del mundo con Estados Unidos hacia el 2050, según las proyecciones de Goldman Sachs.

(http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204257504577155220635487732.html?mod=WSJS_inicio_MiddleSecond; JANUARY 11, 2012, 5:26 P.M.)


2) Los países emergentes aprovechan el apetito del mercado por su deuda

Por NATASHA BRERETON-FUKUI

Desde Brasil y México a Indonesia y Filipinas, los países emergentes se han volcado al mercado de bonos para aprovechar la creciente demanda de los inversionistas por deuda.

Los gobiernos y organismos vinculados a los gobiernos de las economías en desarrollo han colocado unos US$11.300 millones en bonos en las dos primeras semanas del año, según el proveedor de datos Dealogic. Los inversionistas querían más y la demanda superó con holgura la oferta de deuda.

Las economías en vías de desarrollo en Asia, América Latina y África históricamente han sido consideradas más riesgosas que los países desarrollados de Occidente. Pero la crisis de la deuda soberana ha transformado esta forma de pensar. Ahora, muchos inversionistas están más dispuestos a colocar su dinero en Indonesia que en Italia o España, aunque los países europeos sean catalogados como un menor riesgo por firmas de calificación de crédito.

"Lo que estamos observando es una reevaluación del riesgo de crédito soberano, que es impulsada más por los fundamentos que por las clasificaciones", afirmó Eric Stein, administrador de portafolio del fondo Eaton Vance Global Macro Absolute Return Fund.

Los inversionistas están dispuestos a ir más lejos con tal de conseguir un mayor rendimiento sobre su dinero. Los bonos del Tesoro de EE.UU. ofrecen retornos insignificantes, 1,9% en el caso de la deuda a 10 años. En una subasta realizada hace unos días, Alemania vendió deuda con una tasa de interés negativa, lo que significa que los inversionistas pagarán por el privilegio de prestarle dinero al gobierno de Berlín.

Numerosos países emergentes han puesto su casa en orden en los últimos años luego de ser sinónimos de inestabilidad. Eso aumenta su atractivo para los inversionistas y vuelve más difusa la frontera entre los mercados emergentes y los desarrollados.

La semana pasada, por ejemplo, Filipinas recibió pedidos de US$12.500 millones en una colocación de bonos a 25 años por US$1.500 millones, lo que redujo el retorno a 5%, un mínimo histórico para el país. Indonesia vendió esta semana bonos a 30 años con una tasa de 5,3% y Colombia realizó una emisión de US$1.500 millones de bonos a 29 años con un rendimiento de 4,9%.

La deuda soberana italiana a 30 años, en cambio, ofrece un retorno de 7%, y la de España, de 6,1%.


Indonesia se ha beneficiado de su reciente ascenso al club de los países con grado de inversión por parte de una calificadora de riesgo. El país había perdido ese estatus hace 14 años durante la crisis asiática.

El ascenso de Indonesia significa que un conjunto de fondos de renta fija que antes no podían invertir en el país ahora pueden comprar su deuda, lo que ayuda a convertirlo en "una oportunidad de inversión alternativa para inversionistas en medio de la incertidumbre de la crisis de la deuda europea", afirma Evi Fidiasari, analista de renta fija de la firma de valores Danareksa Sekuritas, en Yakarta.

México, Sudáfrica, Perú y Polonia también vendieron deuda. La financiación levantada por los gobiernos de mercados emergentes en los primeros 10 días laborales del año es más del doble que los US$4.100 millones recaudados en todo enero de 2011.

La semana pasada, Brasil colocó un bono global de US$750 millones a una tasa de 3,4%, la más baja de la historia para una emisión de ese país, indicaron analistas. Qatar, a su vez, captó en diciembre ofertas de casi US$10.000 millones por una emisión de bonos de US$5.000 millones, lo que redujo los retornos a mínimos históricos para un país de Medio Oriente y África del Norte, sostuvo un banquero al tanto de la operación.

Según el Índice de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan, la deuda soberana de países emergentes que cuentan con grado de inversión rinde, en promedio 4,7%, una cifra inferior al 5,6% alcanzado en 2007, durante un auge del mercado de renta fija.

Para algunos inversionistas, sin embargo, tal retorno no es suficiente para compensar los riesgos políticos y económicos asociados a los mercados emergentes.

"En los caso de los bonos soberanos de Indonesia y Filipinas, creo que los rendimientos son demasiado estrechos, aunque me gustan los fundamentos económicos de ambos países, en especial los de Indonesia", explica Endre Pedersen, director ejecutivo de renta fija para Manulife Asset Management, en Hong Kong.

El estratega advierte que si mejora la situación en Europa, la deuda de otros países podría debilitarse, provocando pérdidas para los inversionistas. "Claramente, si uno está convencido de que la crisis europea se resolverá, esos bonos ofrecen un mejor valor", observó.

(http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204542404577157440574350260.html?mod=WSJS_inicio_LeftWhatsNews; JANUARY 12, 2012, 7:50 P.M.)

lunes, noviembre 28, 2011

WSJ: Las nuevas fronteras de inversión en los mercados emergentes

Por RESHMA KAPADIA

Cuando Taizo Ishida vio a Bangladesh por primera vez, pensó que las imágenes lo acompañarían para siempre. Asentado en ese lugar en los años 80 como oficial de desarrollo de Naciones Unidas, Ishida vio poco más que pobreza miserable en todos lados. Al no tener una red eléctrica confiable o incluso o los servicios públicos más básicos, el país del sudeste asiático fue un arquetipo trágico del país en vías de desarrollo, pensó Ishida; o más bien, eso fue así hasta el año pasado. Fue entonces cuando Ishida, ahora gerente principal del prestigioso fondo Matthews para el Crecimiento en Asia, regresó a Bangladesh por primera vez desde sus días con la ONU. Lo que encontró lo dejó completamente sorprendido: allí había un auge de la inversión.

Dhaka, la capital del país, estaba alborotada con proyectos de construcción, mientras la ciudad se transformaba a sí misma en un centro de la industria global de manufacturas textiles. Los precios de las viviendas se aproximaban a los de algunos de los vecindarios de elite de Manhattan. (Un amigo de Ishida compró un apartamento hace más de una década por US$60.000 y ahora vale US$1 millón). Los precios de las acciones en el floreciente mercado bursátil del país, en tanto, se habrían triplicado en los 15 meses previos. "Aún es muy pobre, pero el mercado ha explotado", se maravilla Ishida, quien ahora espera que las valoraciones caigan un poco antes de invertir.

¿Bangladesh? ¿En serio? No es la clase de lugar al que encontraría al navegar en Google Earth, pero no se equivoque: el mapa del mundo de inversión ha cambiado de forma dramática durante los últimos dos años, y como lo dicen muchos intrépidos gestores de dinero, la topografía se transforma con suma rapidez actualmente, mientras los mercados en todo el mundo atraviesan cambios sistémicos de una semana a otra. Los países que en su momento avasallaban con retornos olímpicos —Brasil, China, India y Rusia— ahora, bien, parecen casi mortales en comparación. El camino a las ganancias, incluso en estas tierras bien viajadas, no es lo que era hace sólo unos años. Y, a la vez, los lugares que durante mucho tiempo se desestimaban como "países en vías de desarrollo" avanzan con mucha más rapidez de lo que jamás se previó.

Mark Mobius, un pionero de los mercados emergentes que supervisa alrededor de US$50.000 millones en activos para Franklin Templeton, ha estado comprando propiedades en Rumania, bancos en Nigeria y acciones de petroleras en Kazajstán. Laura Geritz, co-gerente del fondo Wasatch Emerging Markets Small Cap, se reunió hace unos meses con presidentes ejecutivos e inversionistas locales en Ghana, que ahora tiene unas 30 empresas que cotizan en su bolsa nacional.

Los motivos detrás de los cambios son muchos, y van desde la desaceleración de la economía en China y la India hasta la llegada de nuevos mercados de consumo y la sorprendente forma en la que la crisis de deuda está afectando el escenario internacional. Y, por supuesto, hay otro gran por qué: el viejo libreto ya no funciona. Considere que durante los 10 años que terminaron en diciembre de 2010, el índice de referencia Morgan Stanley Emerging Markets (MSCI) superó el S&P 500 por un total de 250 puntos porcentuales; en el lapso desde entonces, el índice ha quedado detrás del S&P en siete puntos. "No es que la oportunidad en los mercados emergentes se haya agotado", afirma Maria Negrete-Gruson, quien trabaja en el rubro desde hace 20 años y gestiona un portafolio de casi US$500 millones para Artisan Funds. "Sólo que no está en los mismos lugares".

Lo que no cambió, afirman los inversionistas veteranos, es el riesgo. Y la volatilidad. Y la intriga diaria que viene con hacer una apuesta en cualquier casino donde uno no habla el idioma ni entiende las costumbres. Los mercados emergentes, después de todo, son la clase de lugar donde una bolsa puede caer 17% en un día, como lo hizo el Micex de Rusia un desafortunado martes en septiembre de 2008. De hecho, el fondo diversificado promedio de mercados emergentes cayó 54% en 2008, según Morningstar, una pérdida que fue 17 puntos porcentuales peor que la caída general del mercado de EE.UU. incluso durante lo peor de la Gran Recesión. La caída de una moneda, un descenso en los precios de los commodities o un cambio de gobierno pueden transformar la dinámica del mercado en segundo (como, por ejemplo, sucedió en Perú luego de la elección del nuevo gobierno en junio pasado, tras el cual las acciones mineras registraron caídas de dos dígitos).

De todos modos, los gerentes de mercados emergentes de alguna forma dejan de lado esos temores mientras recorren el mundo en busca del mismo objetivo escurridizo, El Dorado de las inversiones. Y sin embargo, un mundo nuevo y un orden nuevo han significado hacer cambios, repensar clases de activos y, sí, mover el dinero de los clientes. ¿Entonces dónde están los buscadores de tesoro más sofisticados por estos días? Nuestra guía para inversión de aventura ofrece algunas pistas.

DE EMERGENTE... A EMERGIDO

Sin dudas, han pasado muchas cosas en el mundo. Poco después de que el economista de Goldman Sachs Jim O'Neil acuñara el nombre BRIC hace una década, Brasil, Rusia, India y China despegaron de una forma que el mundo de la inversión apenas podía creer: pasaron de representar alrededor del 8% del PIB mundial en 2000 a tener una participación de aproximadamente 17% en 2010. Resulta que lo que hizo posible el crecimiento fue una confluencia de eventos destacables: desde regímenes comunistas que abrieron sus puertas a los grandes negocios a países pobres pero muy poblados que repentinamente entraron a la cadena económica mundial. Y con estas nuevas maravillas económicas llegó un auge sin precedentes en las bolsas de cada uno de esto países. En la primera década del milenio, la bolsa de Shangai, en China, creció más del doble; los mercados en Brasil e India se cuadruplicaron, y el principal índice bursátil de Rusia creció nueve veces.

Pero mientras las enormes economías de estos países casi sin dudas seguirán creciendo a buen ritmo, administradores veteranos afirman que las perspectivas de sus mercados bursátiles son más modestas. De hecho, acciones de buen desempeño en el bloque BRIC ya están experimentando una pausa, si no es un fin, en su bullicioso ascenso, y la mayoría de los analistas considera que es inevitable. "Es difícil comportarse como un mercado emergente cuando ya se ha emergido", afirma Negrete-Gruson de Artisan Funds.

Más allá de esta probable caída, los países BRIC sin embargo enfrentan un problema que llegó con el auge de la década pasada: se llama inflación. Según David Riedel, de RIedel Research, que sigue estos mercados desde hace décadas, los salarios crecientes en india y China están comenzando a afectar las ganancias de las empresas. Mayores costos laborales, de hecho, ya han llevado a una cantidad de empresas a trasladar los pedidos a fábricas, irónicamente, en sitios de manufactura aún más baratos, como Bangladesh y Vietnam.

Eso no quiere decir que no se puedan seguir encontrando oportunidades de inversión en los países BRIC. El veterano inversionista Robert Horrocks, director general de inversión de Matthews Asia, aún busca oportunidades en China, y sostiene que su clase media continuará gastando. Además, señala que los consumidores chinos comienzan a gastar en sectores como seguros, cobertura médica, educación y entretenimiento, categoría que según Horrocks crecerán.

MÁS ALLÁ DE LOS BRIC

Entonces, ¿adónde apuntan los inversionistas más allá de los BRIC? A un nuevo grupo de acrónimos, naturalmente. "Los inversionistas que se concentran sólo en un puñado de países pierden oportunidades", afirma un nombre legendario, Mobius, de 75 años, de Templeton. Y ahora mismo, esas oportunidades están en lugar que no es probable encontrar en un atlas tradicional de inversión. Por ejemplo, HSBC Asset Management se interesó en CIVETS, los mercados en vías de desarrollo de rápido crecimiento en Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. Una división de Fidelity en con sede en Londres, en tanto, ha estado hablando con asesores sobre los países MINT —México, Indonesia, Nigeria y Turquía— que caracterizó en un informe reciente como con el potencial de ser "tan reconfortantes para los inversionistas durante los próximos 10 años como lo fueron los BRIC en los últimos 10".

Incluso O'Neil, el impulsor original de los BRIC, ha estado hablando cada vez más de una tierra llamada N-11, o los próximos 11. Estos países –incluidos algunos de los nombres mencionados en el párrafo anterior— tienen el potencial de ser las nuevas estrellas en el universo de los mercados emergentes, según Goldman Sachs. Y al menos una estadística sugiere que la migración de la nueva frontera ya ha comenzado: en 2006, 69% de los flujos de fondos de inversión hacia mercados emergentes se dirigió a países BRIC; para 2010, esa participación cayó a 53%.

BONOS GLOBALES

Por supuesto, para muchos buscadores de tesoro que recorren el mundo, el nuevo itinerario no sólo los lleva a regiones menos viajadas, también los lleva a rincones del mercado que les traen más malos recuerdos que buenos: deuda de mercados emergentes. Para quien haya vivido la crisis Tequila de 1994 (en la cual el peso mexicano colapsó), la crisis monetaria china que comenzó en 1997, y la crisis del rublo en Rusia y la cesación de pagos posterior, la idea de apostar a la deuda de algunos de estos países —y a la vez, a sus monedas— puede parecer una locura. Pero los gestores de fondos afirman que el panorama de deuda global se ha convertido en un espejo de lo que solía ser, y que algunos inversionistas temen por las crisis de deuda en Europa (e incluso EE.UU.) y buscan estabilidad en los mercados emergentes.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la carga de deuda del gobierno de EE.UU. en 2010 fue 92% de su PIB, mientras la deuda de Brasil fue de sólo 66%. ¿Y la de Chile? Un magro 9%. Según O'Neill, esto cambia el modelo para los inversionistas. En especial este es el caso de los inversionistas que buscan una alternativa a los bonos del gobierno de EE.UU. —por ejemplo, los bonos brasileños a 10 años en reales hace poco dieron un retorno de hasta 13%, contra un 2% de los bonos del Tesoro de EE.UU.— y comienzan a pensar en formas de reducir su exposición al dólar estadounidense.

Pero invertir en emisiones de bonos específicas en Brasil no es una tarea fácil para los inversionistas individuales. Los asesores afirman que la mejor forma de hacerlo es permitir que administradores de fondos con experiencia las elijan por usted. No es sorprendente que la industria de los fondos haya olido la oportunidad en esta área y haya lanzado una serie de nuevos fondos de bonos de mercados emergentes en los últimos años.

Aquí también hay peligro, advierten los administradores de dinero, y no sólo porque las inversiones hayan sido tan populares últimamente. Los bonos de mercados emergentes son más sensibles a presiones inflacionarias que aquellos en EE.UU. o Europa, porque los precios de los alimentos suelen ser un componente mayor de la inflación general en el mundo en vías de desarrollo, afirma el especialista del fondo de bonos de mercados emergentes T. Rowe Price, Chris Dillon.

Fuente: http://online.wsj.com/article/SB10001424052970203802204577064610362485338.html?mod=WSJS_inicio_MiddleSecond.
NOVEMBER 27, 2011, 4:24 P.M.

WSJ: "CARBS" - Una dieta de inversión alta en carbohidratos

Por BEN LEVINSOHN

¿Será CARBS el nuevo BRIC?

Poco después de su introducción en 2001, por parte de Goldman Sachs, el término BRIC —abreviatura de Brasil, Rusia, India y China— ya estaba en boca de los inversionistas de todo el mundo. Desde entonces, los bancos de inversión y gestores de fondos están en busca del siguiente acrónimo candente de inversión.

El candidato más reciente es CARBS, que en inglés también es una abreviatura de "carbohidratos". En un reciente informe llamado "CARBS te hacen fuerte", Citigroup sostiene que Canadá, Australia, Rusia, Brasil y Sudáfrica deberían ser agrupados juntos porque sus mercados y monedas son particularmente sensibles a los cambios en los precios de las materias primas.

De esta manera, CARBS se suma a MINTS (Malasia, Indonesia, Nueva Zelanda, Tailandia y Singapur), CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica) y MIST (México, Indonesia, Corea del Sur —por su nombre en inglés— y Turquía), entre los grupos de países ingeniosamente bautizados. El concepto se ha extendido incluso a los mercados desarrollados. El martes, Russ Koesterich, estratega jefe de inversiones de iShares, acuño CASSH, por Canadá, Australia, Singapur, Suiza y Hong Kong.

La investigación académica ha demostrado que los apodos pegadizos ayudan a vender inversiones. Un estudio de 2006 halló que las acciones con símbolos de cotización que evocan palabras comunes superaron al resto por alrededor de 8,5 puntos porcentuales en su primer día de operaciones desde 1990 hasta 2004. La razón es que cuando se trata de temas complicados, como la inversión, la gente parece preferir atajos directos que simplifiquen las cosas.

"Eso crea una etiqueta mental que la gente recuerda y actúa en función de ello", sostiene Richard Peterson, psiquiatra y director de la firma de investigación MarketPsych Data.

Muchos de las nuevas siglas tienen raíces en intentos por simplificar la inversión en mercados emergentes, siguiendo el ejemplo de BRIC. Sin embargo, BRIC sólo reunió a los cuatro mayores países en desarrollo; en tanto que los nuevos acrónimos usan de todo, desde la demografía y el tamaño de la población a los niveles de deuda para determinar la inclusión.

Todavía no hay un producto que pueda ayudar a un inversionista a invertir en CARBS. Sin embargo, las empresas han creado otros vehículos de inversión ligados a acrónimos y temas. Los inversionistas, por ejemplo, pueden comprar inversiones relacionadas a los BRIC como los fondos negociados en bolsa vinculados de iShares, de Guggenheim o de Standard & Poor's. A su vez, Goldman Sachs Asset Management lanzó en febrero su fondo N-11 (que incluye a Bangladesh, Egipto e Indonesia, entre otros), mientras que HSBC anunció la introducción de un fondo europeo CIVETS en mayo.

Los acrónimos pueden ser pegadizos, dice Richard Bernstein, jefe ejecutivo de Richard Bernstein Advisors, "pero cada vez que se escucha uno hay que preguntarse qué parte de la historia no está siendo contada".

Fuente: online.wsj.com/article/SB10001424052970203802204577064784116582556.html?mod=WSJS_inicio_MiddleTop.
NOVEMBER 27, 2011, 6:27 P.M.

domingo, noviembre 27, 2011

Daniel Yergin y el petróleo en el siglo XXI

Por Simón Alberto Consalvi

En el colapso de la Unión Soviética, el petróleo dijo la última palabra
De esta historia monumental del petróleo, la política y el panorama de la energía en el mundo, Daniel Yergin dedica en The Quest capítulos a Rusia y China, la potencia que produce y la que consume y consumirá cada vez con mayor voracidad, que suscitan gran interés, y no dudo de que expertos y técnicos los lean con mejor comprensión y provecho. Sin abordar todavía el capítulo "El petro-Estado", dedicado a Venezuela, no se puede dejar de pensar en nuestro país mientras se recorren las páginas referidas a ciertas etapas de la historia petrolera de la Unión Soviética e, incluso, de la Federación Rusa, como podrá apreciarse.

Y también de la historia de China.

The Quest retrata uno de los momentos más singulares de la historia del siglo XX. Aquel 25 de diciembre de 1991, hace veinte años, en que Mijail Gorbachov se dirigió a su país para anunciarle que renunciaba a la Presidencia de la Unión Soviética, y la URSS dejaba de existir. "Tenemos en abundancia tierras, petróleo, gas y otros recursos naturales, considerable talento e inteligencia", dijo, y añadió: "Sin embargo, hemos estado viviendo en condiciones mucho peores comparadas con los pueblos de los países industrializados, y nos hemos quedado atrás". El discurso de Gorbachov duró doce minutos, se lee en The Quest. Y eso fue todo. "Después de siete décadas, el comunismo desapareció en la tierra en que había nacido".

En el colapso de la Unión Soviética el petróleo dijo la última palabra. En los sesenta retomó sus exportaciones petroleras, tuvo ganancias inesperadas a raíz de la Guerra de Octubre 1973 y del embargo árabe, y después por las secuelas de la revolución de Irán. Los ingresos petroleros financiaron su aparato militar y otras necesidades impostergables, pero al propio tiempo les permitieron suponer a los jerarcas del Kremlin que no era necesario emprender reformas en el régimen comunista. De esas necesidades impostergables, como anota Yergin, la importación de alimentos figuraba en lugar prioritario, porque la agricultura estatizada era improductiva y sólo la importación permitía evitar, incluso, las hambrunas.

Con los altos precios petroleros, la URSS ignoró que tenía pies de barro. Cuando Gorbachov quiso emprender las reformas (sin cambiar el sistema), la mala suerte lo esperaba a la vuelta de la esquina.

En 1986, un año después de su ascenso al poder, el exceso de oferta y la reducción de la demanda en el mercado petrolero echaron abajo los precios, no hubo divisas para importar alimentos y el jefe del Kremlin tuvo que enviarle al primer ministro británico John Mayor, jefe del G-7, en noviembre de 1991, un mensaje de tres palabras, que Yergin cita: "Querido John, ayúdanos".

Al colapso de la gran potencia lo siguió un caos en la explotación petrolera que The Quest analiza como quien arma un rompecabezas. Boris Yeltsin privatizó la industria, surgieron de la nada los "oligarcas" multimillonarios y Vladimir Putin puso orden y recuperó el control estatal, pero en asociaciones de diversa naturaleza con compañías multinacionales.

Esto le ha permitido a Rusia ser uno de los grandes exportadores, mientras que su economía diversificada ya no tiene que importar alimentos. Ni pedir socorro.

En la escena apareció de pronto un gigante con sed milenaria: China. Y un líder visionario llamado Deng Xiaoping, quien a finales de los noventa decidió que las compañías petroleras nacionales se abrieran al capital extranjero, e instruyó a sus gerentes para que colocaran acciones en la Bolsa de Nueva York. Dos décadas después, China no sólo abastecía el mercado interno, sino que se había convertido en exportador; pero entre 2000 y 2010 duplicó el consumo, y, calcula Yergin, alrededor de 2020 dejará atrás a Estados Unidos como primer consumidor.

La visión de China que ofrece The Quest es impresionante. La nación de 1.300 millones de habitantes se ha urbanizado en un 50/50; alrededor de 20 millones siguen esa tendencia cada año, y deben crearse 25 millones de nuevos empleos. Detengámonos en esta observación de Yergin: "La creciente e inesperada demanda de petróleo está generando ansiedad tanto en China como en el resto del mundo". Los chinos pensaron inicialmente que depender de las importaciones sería un desastre, pero con suma habilidad resolvieron internacionalizar sus empresas, mediante el diseño de una estrategia audaz que implicaba invertir fuera y participar directamente en el negocio.

Unos primeros pasos, quizás inadvertidos, los dio China en Canadá, Papúa-Nueva Guinea, Indonesia y Perú, en los noventa. Veinte años después, con una sagacidad sin precedentes, la política expansionista ya no deja lugar del mapa petrolero mundial donde el capital chino no se haya establecido.

África, América Latina, Rusia, repúblicas de la antigua URSS, Canadá, los chinos del petróleo están en todas partes, y Estados Unidos no es la excepción, allí China libró un duelo a muerte por la adquisición de Unocal.

Ni los ingleses en el siglo XIX ni los norteamericanos en el XX conquistaron el globo con tal celeridad.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticia/9597/23/Daniel-Yergin-y-el-petroleo-en-el-siglo-XXI-(III).html.
13-Nov 07:39 pm.

Emprender es una espada de Damocles

 Lo mejor de todo el tema de los algoritmos en redes, buscadores e inteligencia artificial es que todas estas herramientas se adaptan a tus ...