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lunes, agosto 03, 2026

John Wesley y la administración ("inteligente") del dinero

 La conexión entre religión y finanzas es un tema que siempre ha fascinado a este blog. Para muestra, todas las entradas dedicadas al espíritu del capitalismo y a las reflexiones de nuestro querido amigo Ben Franklin, un cuáquero, es decir, un protestante de una rama disidente donde las hubiera.

A propósito de esto, hace poco conseguí en youtube un vídeo que reflexiona sobre los principios de John Wesley (Epworth, 1703 - Londres, 1791) sobre la administración del dinero. Wesley fue un clérigo y predicador inglés cuya vida y sermones dieron origen a la corriente protestante del "metodismo", término que surgió en burla a su reglamentación metódica del culto y la vida religiosa.

El canal extrae de los sermones de Wesley un total de 7 principios fundamentales para la administración del dinero. Es el tipo de cuestiones que, a comienzos del siglo XX, hicieron la delicia de un tal Max Weber, sociólogo y economista alemán, que exploró las relaciones e influencias entre la religión y la economía (en contraposición a la tesis de otro alemán, el fulano Karl Marx, quien consideraba con extrema seguridad que las relaciones económicas eran las que determinaban la vida espiritual de la sociedad).

Aquí está el video:


Y aquí está un resumen de los principios:

1.- GANA TODO LO QUE PUEDAS, pero con honestidad. Trabajo diligente y honesto, excelencia profesional. Dinero: don de Dios. El problema no es el dinero, sino cómo se usa. Negligencia financiera es irresponsabilidad disfrazada de virtud. 

Ganar bien no es un pecado a evitar, sino una responsabilidad que se debe cumplir. Emplear toda la diligencia posible en su profesión, no perder el tiempo ni 1 hora del día en ociosidad. Sin embargo, "Gana todo lo que puedas" tiene límites: no puede ser a costa de tu cuerpo, ni de tu alma, ni de los demás.

2.- AHORRA TODO LO QUE PUEDAS. Recorta los residuos, no la vida. Recortar sin piedad todo gasto motivado por la vanidad, el estatus o la autocomplacencia. El "deseo de la carne" (placeres), "deseo de los ojos" (vanidad) y "orgullo de la vida" consumen la mayor parte del dinero de la gente sin saciarse jamás.

No gastar en exceso, ni siquiera en los propios hijos. La importancia del control sobre los ingresos: Wesley empezó ganando £30, gastaba no más de £28. Luego se duplicaron sus ingresos y seguía gastando lo mismo año tras año, donando el excedente. Reducía gastos innecesarios para destinar recursos a otros fines beneficiosos. Aseveraba que el dinero acumulado sin propósito es igual a dinero tirado a la basura: apariencias, suscripciones, etc. Proponía liberarse de la esclavitud del gasto para impresionar.

3.- NO PERMITAS QUE TU NIVEL DE VIDA CREZCA AL MISMO RITMO QUE SUS INGRESOS. "Inflación del nivel de vida". Para Wesley un aumento de ingreso es un aumento de responsabilidad, no del derecho al lujo.

Haz el siguiente ejercicio: toma tu presupuesto de hace 5 años y compáralo con el actual. Ahora reflexiona: ¿Han aumentado tus ingresos? ¿Y tus gastos? ¿O parte de ese ingreso se ha destinado a alguien que no eres tú? Mantener el mismo nivel de vida sencillo es más difícil cuando mejoran tus condiciones.

4.- SÉ RESPONSABLE CONTIGO MISMO. El hábito de llevar un registro financiero. Wesley llevaba un diario de actividades, compromiso y finanzas personales. Para él era muy importante la claridad y la protección del autoengaño con base en datos concretos mediante registros precisos de sus actividades, ingresos y gastos. 

Lo esencial es controlar de cerca adónde va el dinero: sea a través de una hoja de cálculo, una aplicación, o una libreta física. La herramienta importa menos que la disciplina: llevar un registro meticuloso de cada centavo que entra y sale de tus manos. No puedes administrar bien lo que no mides. Y no puedes dar con verdadera generosidad lo que no sabes con certeza que tienes disponible para dar.

5.- DA TODO LO QUE PUEDAS. Practica la generosidad más allá del diezmo. Wesley ejercitaba la generosidad no a través de actos de caridad, sino donaciones constantes y sistemáticas registradas centavo a centavo. Buscaba estructurar proyectos dirigidos a los necesitados: construcción de clínicas, donación de medicamentos, establecimiento de escuelas, creación de cooperativas que proporcionan trabajo, otorgamiento de créditos para quienes los necesitaran para actividades productivas (microcréditos), y "sociedades de amigos de los extraños".

Para Wesley la generosidad exige una cercanía real: visitar, conocer y comprender directamente la vida de los beneficiaros. La separación física es lo que permitía el endurecimiento de los corazones. No basta con ganar y ahorrar si no se dirige a un propósito mayor. ¿Cuánto debo diezmar, después de cubrir lo necesario para cubrir la vida con dignidad? Se propone al diezmo como punto de partida de la generosidad cristiana, no como su límite.

6.- NO SOMOS DUEÑOS, SOMOS ADMINISTRADORES. Wesley se hace eco de la parábola del administrador injusto (Lc 16, 1-13), cuya enseñanza implica usar los recursos materiales para forjarse amistades duraderas. Nuestras propiedades jamás dejan de pertenecer a Dios. Pensar: "Esto no es mío, me ha sido confiado. La cuestión no es qué quiero sino qué espera de mi quien me lo confió".  

Wesley reflexionaba sobre la cuestión de las herencias desproporcionadas a personas desprevenidas como riesgo espiritual en lugar de acto de amor. Acumular más allá de lo necesario sin usar lo que se ha confiado es una traición. Cuando te ves como administrador temporal de algo, la generosidad deja de verse como una pérdida.

7.- EL MAYOR RIESGO ESPIRITUAL DEL ÉXITO: EL PELIGRO SILENCIOSO DE LA RIQUEZA. A partir del versículo de I Tim 6,10, Wesley se refirió al amor desproporcionado por el dinero. Veía claramente un ciclo difícil de superar: la verdadera religión produce naturalmente diligencia y frugalidad. Ambas llevan a producir riqueza. Pero esta, a medida que crece, tiende a  generar orgullo, irritación y apego al mundo en todas sus formas. Trabajar duro y gastar poco produce recursos, pero si estos no se redirigen a través de la generosidad, la esencia de la religiosidad se desvanece.

Reflexión: ¿A medida que tu situación económica mejora, qué crece en ti? ¿Tu generosidad y fe en Dios o tu orgullo, tu suficiencia y apego a las cosas materiales?

En definitiva, el objetivo de los principios de John Wesley sobre el dinero son liberarse tanto de la esclavitud de al escasez como de la esclavitud del exceso.

Este tipo de vídeos me gustan mucho, porque contienen la clase de reflexiones que siempre deseo hacer en este blog. Por esta razón lo comparto hoy, ya que considero que inspira buenos hábitos, principios y prácticas no solo útiles para generar riqueza y administrar bien el dinero, sino también para, al transitar ese camino, convertirnos en mejores personas.

Espero que el contenido haya sido de tu agrado y utilidad. Nos vemos en la próxima entrada, saludos.

lunes, enero 27, 2014

10 valores para crear 'riqueza'

Lo que se lee a continuación fue algo que vi en un post de Facebook y me pareció tan interesante que lo reproduzco íntegramente aquí:
Los deseos primarios de toda persona son ganar más dinero, progresar y ser feliz. Una forma efectiva de lograr estos anhelos es siendo 'ricos'.
Así como hay personas 'pobres' y personas 'ricas', hay países 'pobres' y países 'ricos'.
La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antiguedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antiguedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos son, sin embargo, hoy países 'desarrollados' y 'ricos'.
La diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganaderia. Sin embargo es la segunda potencia economica mundial [bueno, en realidad es ahora la tercera, porque China es imparable y le arrebató ese segundo puesto], pues su territorio es como una inmensa fábrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo, logrando así su riqueza. Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras más grandes del mundo; no tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, pastorea y cultiva solo cuatro meses al año ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Al igual que Japón no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad muy dificilmente superable. Es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia, como lo demuestran estudiantes de países 'pobres' que emigran a los países 'ricos' y logran resultados excelentes en su educación. Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.
Y tampoco es la raza la que marca la diferencia, pues en los paises centro europeos o nórdicos, vemos como los llamados vagos del sur demuestran ser la fuerza productiva de estos países, no así en sus propios países donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen a un país grande.
La ACTITUD de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países 'ricos' se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas y acuérdense que el orden podría ser discutido sanamente:
1. La moral como principio básico.
2. El orden y la limpieza.
3. La honradez.
4. La puntualidad.
5. La responsabilidad.
6. El deseo de superación.
7. El respeto a la ley y los reglamentos.
8. El respeto por el derecho de los demás.
9. Su amor al trabajo.
10. Su afán por el ahorro y la inversión.
¿Necesitamos mas Leyes? ¿No sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas 10 simples Reglas?
En los países 'pobres', solo una mínima (casi nula) parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. No somos 'pobres' porque a nuestros países les falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel, simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades...
A DIFERENCIA de OTROS mails en cadena, si no mandas copia de este mail a más personas, no se te va a morir el perro, ni te van a despedir del trabajo. Tampoco te vas a sacar la lotería por mandarlo. Pero sería bueno que lo compartieras con otras personas. ¿Quien sabe?... A lo mejor ayudas para que en algunos años más vivamos en un pais 'desarrollado'... [así que corre la voz y, además, trata de practicar estos valores en tu día a día. No está de más intentarlo].

miércoles, abril 11, 2012

El "espíritu del capitalismo" en el Sirácides

Hace algún tiempo reseñábamos en una entrada unos extractos de la obra de Benjamin Franklin que utilizó Max Weber en su investigación sobre los orígenes del capitalismo como fenómeno típico y casi exclusivo del protestantismo. Al leer las recomendaciones del famoso científico, diplomático, político, periodista y (último, pero no menos importante) empresario norteamericano en materia de economía, es que podemos percatarnos de cómo ese país que comenzó siendo una agrupación de pequeñas colonias que lucharon y obtuvieron su independencia de la metrópoli, se convirtió en poco más de un siglo en una indiscutible potencia mundial -independientemente de que actualmente su poder político, económico, aunque no el militar, estén en declive lento, pero sostenido-.

 La investigación de Weber puso en el tapete una serie de cuestiones hasta entonces nunca pensadas y que suponen un conjunto de interesantes consecuencias tanto para la economía, como para el comportamiento en general de las sociedades, la religión -como fenómeno social- incluida. La lectura del libro de Weber -y de las citas de Franklin- no pueden dejar a nadie indiferente: son seductores, atrayentes, encantadores. Ambos permanecen en la mente tiempo después de haber sido leídas y meditadas.

En uno de los libros que adquirí recientemente (en la FILVEN 2012), he visto confirmada una vez más la tesis del sociólogo alemán. No se trata de un libro de economía o sociología, sino uno que estudia la historia de una de las religiones más asociadas a ese "espíritu del capitalismo" del que hablaba Weber: el judaísmo. Me refiero a la "Historia del Pueblo de Israel", de Ernesto Renán, filólogo, historiador y hebraísta francés del siglo XIX, quien dedicó su vida a investigar ampliamente la historia del judaísmo y del cristianismo en clave positivista, con todas las consecuencias que ello implica -en logros a favor y críticas en contra-.

Ernesto Renán (imagen superior), en su Historia del Pueblo de Israel, caracteriza al libro de Jesús Ben Sirá como el Código de la Burguesía de su época.

Uno de los capítulos que más me llamó la atención del susodicho libro, se refiere a la nobleza sacerdotal de la época de la dominación macedónica en Israel (Alejandro Magno y sus sucesores de la dinastía seleúcida) como una "burguesía". Y, aunado a ello, Renán comenta uno de los libros más interesantes y valiosos de la época e incorporado al canon bíblico católico: el sirácides o eclesiástico. Veamos lo que dice al respecto:
"... a lo largo de aquel primer período del dominio seléucida en Jerusalén, los hombres piadosos no tuvieron de qué quejarse. Las monedas griegas progresaron, pero la antigua escuela grave continuaba floreciendo. El sumo sacerdote era un auténtico soberano: mandaba a ejecutar obras públicas, fortificaba la ciudad y la ponía a salvo de un asedio. Nadie, sin embargo, pensaba que la tal ciudad tuviese el menor valor militar. A los griegos les parecía Jerusalén un templo...
El judío era considerado principalmente hombre piadoso, pero también era hombre de orden, que desempeñaba bien los encargos que se le daban, siempre que se le dejara en paz observar su ley. Lo que iba formando la Thora era una burguesía reglamentada, piadosa y razonable a un tiempo, como los pietistas protestantes de Inglaterra y América...
Al gran sacerdote Simeón el Justo se le tuvo por el último miembro de la gran sinagoga, y dejo una memoria muy honrosa. Fue casi la última figura bíblica, antes de los rebajamientos de los tiempos asmóneos y herodianos. El templo le debió grandes reformas y la ciudad importantes obras públicas. Los recuerdos que de él tenemos lo presentan como hombre de suave devoción, enemigo de las exageeraciones del misticismo... (Jesús Ben) Sirach hizo una composición poética que constituye el cuadro más perfecto del culto de Jerusalén en aquel tiempo.
JESÚS, HIJO DE SIRACH
La voz israelita que más claramente pudo oírse en aquel tiempo fue la de Jesús, hijo de Sirach, que el año 180 escribió un libro imitando los antiguos que se atribuían a Salomón. Fuera de algunos defectos, este libro honra al siglo y a la raza que lo produjo. Es el código de una burguesía honrada, con alto sentido práctico de la vida y no extraviado por quimeras sobrenaturales. La sabiduría consiste en temer a Dios y seguir su ley...

Nunca nadie tuvo bastante con tan poca dosis de religión como aquel laico piadoso, dos siglos antes de Jesús. Ni el Eclesiastés está más libre que él de creencias sobrenaturales. Los sacrificios y las prácticas piadosas tienen poco valor: la honradez lo es todo...
La victoria de Jesús, hijo de Sirach, es la victoria de la moral burguesa al modo de Franklin y por eso ha hecho más efecto en el mundo ese libro mediano que otros que le son muy superiores. Este autor es austerísimo: no sólo defiende una monogamia estricta (aunque la Thora permita varias mujeres), sino que cualquier ligereza cometida por el hombre le parece condenable. La familia se basa en el respeto al padre, y el hijo ingrato es una monstruosidad.
En su casa el padre debe estar en cualquier momento serio, sin sonreír ni mirar a sus hijos. Deben imponerse al niño castigos diarios...
El sabio perfecto, según este autor, sería una especie de musulmán de aspecto grave, muy cuidadoso de su propia respetabilidad, aseado en su persona, quisquilloso en lo concerniente a su reputación, de opiniones moderadas y medias, meticuloso en la elección de sus relaciones. Evita la compañía de la gente elegante, de los ricos soberbios. Resistir alos poderosos es tan inútil como intentar oponerse a la corriente de un río. El hombre prudente debe evitar el trato con ellos.
A este aristócrata burgués no le gusta ver a los pobres, pero considera un buen principio fundamental de la religión ser benéfico para ellos. La limosna es un deber. Los males de la humanidad resultarán atenuados por las buenas obras del hombre piadoso, constante en visitar a los enfermos, caritativo con el débil, bueno para la servidumbre, dado a perdonar las injurias (algo muy parecido a la Responsabilidad Social Empresarial contemporánea)...
...el estado religioso de Sirach era el más perfecto que se hubiera visto hasta entonces. Nada de sacrificios ni agüeros. No cree en los sueños: su culto es el de un hombre ilustrado que todo lo subordina a la justicia y la honradez... El hijo de Sirach es un judío moderno, útil a la sociedad en que vive y de la cual vive, resignado ante la vanidad universal, sin negarse a disfrutar la hora que pasa porque nada sabe del infinito en que se pierde...".
El retrato que traza Renán tanto de Jesús Ben Sirá, como del libro que compuso ("Sirácides" o "Eclesiástico") y la época en que fue escrito son increíblemente vívidos y útiles. Al leer estos extractos, nos acercamos un poco más en la comprensión de la tesis de Weber sobre la relación entre religión y capitalismo. Para ilustrar un poco mejor este punto, veamos algunos versículos de este interesante e instructivo texto bíblico:
- No rehúyas los trabajos duros, ni la labor del campo que el Altísimo creó (7, 15).
- ¿Tienes rebaños? Cuídalos; y si te dan ganancia, consérvalos (7, 22).
- No pelees con el poderoso, no sea que caigas en sus manos (8, 1).
- No prestes a uno más fuerte que tú, y si le prestas, dalo por perdido (8, 12).
- No salgas fiador por encima de tus posibilidades, y si lo haces, piensa en cómo pagarás (8, 13).
- Más vale el que trabaja y anda sobrado que el que alardea y carece de pan (10, 27).
- El pobre es honrado por su saber, y el rico por su riqueza. Quien es apreciado en la pobreza, ¡cuánto más lo será en la riqueza! Quien es despreciado en la riqueza, ¡cuánto más lo será en la pobreza! (10, 30-31).
- Buena es la riqueza adquirida sin pecado, mala es la pobreza en boca del impío (13, 24).
- En tiempo de abundancia recuerda la carestía, y en tiempo de riqueza, piensa en la pobreza y la indigencia (18, 25).
- No te aficiones a la buena vida, ni te dejes a trapar en sus redes. No te arruines festejando con dinero prestado, cuando tienes la bolsa vacía (18, 32-33).
- Muchos pretenden adueñarse de lo prestado, y ponen en dificultad a quienes los ayudaron (29, 4).
- Antes de recibir el préstamo, besan las manos del prójimo, y humillan la voz para conseguir su dinero; pero a la hora de restituir dan largas, responden con evasivas y echan la culpa a las circunstancias (29, 5).
- Si consigue pagar, el otro recibirá apenas la mitad y aún lo considerará como una ganga. En caso contrario, perderá su dinero, y se habrá ganado sin necesidad un enemigo, que devolverá maldiciones e insultos, y en lugar de honor le devolverá desprecio. Así que muchos se niegan a prestar dinero, no por malicia, sino por miedo a que les despojen sin razón (29, 6-7).
- Dulce es la vida del que se basta a sí mismo y del trabajador (40, 18).

lunes, enero 23, 2012

El "espíritu del capitalismo" en Benjamin Franklin

Una de las lecturas más valiosas que he disfrutado recientemente es "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", de Max Weber. Es un libro que me captó desde su primer párrafo, en el cual el sociólogo alemán formula la aguda observación que lo llevó a realizar su investigación:

"Una ojeada a las estadísticas sobre las profesiones en una país confesionalmente mixto suele mostrar un fenómeno con, relativamente, escasas excepciones y desviaciones...: el carácter preponderantemente protestante tanto del empresariado y de los capitalistas como de los niveles superiores y cualificados de los obreros, en concreto del personal con formación técnica o comercial superior de las empresas modernas".

Al delimitar su trabajo e intentar una definición de lo que entiende por "espíritu del capitalismo", Weber acude a un documento que, para él, "contiene con una nitidez casi clásica lo que aquí nos interesa". Ese documento en realidad son dos brevísimos escritos de Benjamin Franklin, el investigador, diplomático, político y escritor norteamericano, uno de los padres fundadores de la nación estadounidense e inventor del pararrayos. Uno se titula "Necessary hints to those that would be rich" (1736) y el otro, "Advice to a young tradesman" (1748). Aquí los presento en sus partes fundamentales:
"Piensa que el tiempo es dinero: quien pudiendo ganar con su trabajo diez chelines al día se va a pasear medio día, o se queda en su habitación, no debe calcular, si sólo se gastara seis peniques en sus diversiones, que sólo se ha gastado eso, sino que tiene que calcular que se ha gastado otros cinco chelines más, o, mejor aún, que los ha derrochado.

Piensa que el crédito es dinero. Si alguien me deja tener su dinero después de que yo hubiera tenido que devolvérselo, me está regalando los intereses o lo que yo pueda hacer con ese dinero durante ese tiempo. Esto puede llegar a una suma considerable si un hombre goza de buen crédito y hace uso de él.

Piensa que el dinero es de naturaleza fértil y con capacidad de reproducción. El dinero puede generar dinero y el nuevo dinero puede generar más dinero y así sucesivamente. Cinco chelines invertidos son seis, invertidos de nuevo son siete chelines y tres peniques, etc..., hasta llegar a cien libras esterlinas. Cuanto más dinero hay, tanto más produce al invertirlo, de modo que la utilidad crece más rápidamente y cada vez más rápidamente. Quien mata a una cerda destruye toda su descendencia hasta el número mil. Quien mata una moneda de cinco chelines mata todo aquello que podría haber producido con ellos, columnas enteras de libras esterlinas.

Piensa que, según el refrán, un buen pagador es dueño de la bolsa de cualquiera. Quien sea conocido porque para puntualmente en el tiempo prometido, ése siempre puede tomar prestado todo el dinero que sus amigos no necesiten.

A veces esto es de gran utilidad. Junto a la diligencia y la moderación, nada contribuye tanto a que un joven progrese en el mundo como la puntualidad y la justicia en todos sus negocios. Por ello no mantengas nunca el dinero prestado ni una hora más del tiempo que prometiste, para que el enojo por ese motivo no te cierre la bolsa de tu amigo para siempre.

Las acciones más insignificantes que influyen sobre el crédito de un hombre deben ser tenidas en cuenta por él. El golpear de un amartillo oído por tu acreedor a las cinco de la mañana o a las ocho de la tarde lo pone contento para seis meses; pero si te ve en la mesa de billar u oye tu voz en la taberna cuando tendrías que estar trabajando, te mandará aviso a la mañana siguiente y te exigirá su dinero antes de que lo tengas disponible.

Además esto muestra que tienes buena memoria para tus deudas y te permite aparecer como un hombre honrado y cuidadoso y esto aumenta tu crédito.

Guárdate de considerar como propiedad tuya todo lo que poseas y de vivir según ello. En este error caen muchas personas que tienen crédito. Para evitar esto, lleva una cuenta exacta de tus gastos y tus ingresos. Si te esfuerzas por poner atención a los detalles, esto tiene el buen efecto siguiente: descubrirás cómo gastos muy pequeños aumentan hasta convertirse en grandes sumas y observarás lo que se podría haber ahorrado y lo que se puede ahorrar en el futuro...

***

El uso del dinero es toda la ventaja que existe en tener dinero.

Por seis libras al año puedes disponer de 100, siempre que seas un hombre de honradez e inteligencia conocidas. Quien gaste al día inútilmente un penique gasta inútilmente seis libras al año, que es el precio del uso de 100 libras. Quien malgasta al día una parte de su tiempo por el valor de un penique (y esto pueden ser un par de minutos) pierde, calculando un día con otro, el privilegio de usar 100 libras al año. Quien malgasta su tiempo por el valor de cinco chlines pierde cinco chelines y es como si los arrojara al mar. Quien pierde cinco chelines no sólo pierde esta cantidad, sino todo lo que podría haber ganado empleándolos en la industria, lo cual llegó a ser una suma significativa cuando un joven alcance una edad más avanzada
.

Después de citar estos extractos, Weber expresa:
"Es Benjamin Franklin quien nos está predicando con estas frases... Nadie dudará de que es el 'espíritu del capitalismo' quien habla en él de manera característica... Detengámonos todavía algo en este pasaje, cuya sabiduría resume Kürnberger, el 'cansado de América', en esta frase: 'de las reses se hace manteca y de los hombres dinero', donde llama la atención como lo peculiar de esta 'filosofía de la avaricia', el ideal de un marido digno de crédito y sobre todo la idea de que el individuo tenga un deber de aumentar su patrimonio, lo cual se presupone como un fin en sí mismo.

Esto es, sobre todo, lo que está en el centro de la cuestión: que aquí no se está predicando simplemente una técnica de vida sino una 'ética' peculiar, cuya violación no sólo es considerada una torpeza sino una especie de omisión al deber. No se está enseñando solamente 'prudencia comercial', pues esto se encuentra en otros sitios, sino un Ethos que tiene manifestaciones hacia fuera y esta característica es la que nos interesa a nosotros
".


He aquí, en palabras de uno de las pensadores más originales y fecundos de la sociología, la relación entre un predicador de una moral próxima al puritanismo (recordemos que Franklin pertenecía a la secta de los cuáqueros, de quienes se dice que llegaron a América para hacer el bien y terminaron acumulando bienes) con el capitalismo moderno. Pues, en efecto, toda la tesis de Weber se basa en que el capitalismo como sistema económico surgió no como consecuencia de unos aventureros inmorales, sino, por el contrario, de personas sencillas, metódicas, sistemáticas, racionales y en extremo trabajadoras:
"...no fueron, por lo general, los especuladores temerarios y sin escrúpulos, naturalezas aventureras en lo económico -que se encuentran en todas las épocas de la historia económica-, ni las 'grandes gentes del dinero' sencillamente quienes dieron ese giro, no aparente desde fuera pero decisivo para que se realizara la vida económica con este nuevo espíritu, sino que fueron hombres de 'principios' y concepciones estrictamente burgueses, educados en la dura escuela de la vida, atrevidos y pnderados a la vez, pero sobre todo sobrios y constantes, entregados por completo a la causa".

Por lo tanto, no es extraño que la persona considerada como el padre de la economía moderna (Asdrúbal Baptista dixit) y teórico primigenio del capitalismo, Adam Smith, fuese, en lugar de economista, un filósofo moralista cuya obra más famosa, "La riqueza de las naciones" es una guia a los particulares en la tarea de asumirse como actores con poder de decisión (esto es, entes morales) y, por lo tanto, agentes económicos esenciales frente a un Estado que fungía como guía de la economía, criterio este típico del mercantilismo en boga hasta entonces.

Fuentes:

- Las citas utilizadas en esta entrada son de Weber, Max: "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", traducción de Joaquín Abellán García, Alianza Editorial, Madrid, 2001.

- Texto original de Advice to a young tradesman: http://www.angelfire.com/biz3/eserve/ayt.html.

- Texto original de Necessary hints to those that would be rich: http://www.getrichslowly.org/blog/2006/07/04/necessary-hints-to-those-that-would-be-rich/.

Emprender es una espada de Damocles

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