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miércoles, agosto 13, 2014

Una Guía para el Debate sobre el Precio de la Gasolina



El reciente anuncio hecho por el Presidente Nicolás Maduro sobre (entre otros temas) el inicio de un debate sobre el precio de la gasolina no tomó desprevenido al blog Gestión Inteligente. De hecho, en varias ocasiones veníamos reflexionando al respecto: la primera, expresando cuales eran los 5 temas necesarios para discutir en el seno de la sociedad venezolana, donde no nos referimos exclusivamente al ámbito económico (por ejemplo, escribimos sobre los fines de la pena en una sociedad como la venezolana, que se dice democrática; la despenalización del aborto no terapéutico; nuestras prioridades educativas, pronunciándonos a favor de dedicar la parte más importante de los recursos del Estado a la educación básica -incluída la de carácter medio-, mientras que en la universitaria debería permitirse más activamente la apertura a los aportes y, en general, a la colaboración privada; y finalmente, la ineludible cuestión ambiental), aunque respecto a ese tópico, aludimos claramente al núcleo de lo que con el anuncio Presidencial se ha puesto en el tapete: la cuestión del subsidio de la gasolina y de los servicios públicos (electricidad, transporte, entre otros).

En una segunda oportunidad, reseñamos la experiencia de un país productor de petróleo que logró, con la asesoría del Fondo Monetario Internacional, desmontar el subsidio estatal sobre la gasolina, sin que se implementara una terapia de shock que impactara en sectores sociales vulnerables (como el lugar común indica que ocurrió en Venezuela durante el año 1989, uno de los detonantes de la jornada conocida como el Caracazo, de triste memoria para los venezolanos). La referida experiencia, seguimos pensando, puede ser un modelo valioso a seguir para inspirar las medidas que podrían ser implementadas al respecto por Venezuela.

En tercer lugar, cuando ya asomaba con fuerza la intención del Gobierno nacional por debatir el tema, mientras reseñábamos las noticias del momento, enumeramos algunos argumentos a favor de la medida, tales como: la racionalidad económica, el equilibrio presupuestario, la erradicación de (parte de) las distorsiones económicas existentes en el país, mismos que ahora se están discutiendo con fuerza en los interesados en el tema. La situación actual es más difícil que la oportunidad en la se empezó a tratar con menos timidez el tema del precio de la gasolina: la crisis económica, cocinada durante largos años de políticas audaces, pero equivocadas, que ahora es cuando han venido revelando su fracaso, ha estado afectando a toda la población venezolana: trabajadores y empresarios por igual. De allí lo importante de traer a colación el tema y de ventilarlo públicamente, no sólo entre las personas allegadas al oficialismo y los funcionarios encargados de las decisiones de política económica, sino por parte de toda la población.

Ángel Alayón, columnista de Prodavinci.com, una página dedicada a la actualidad venezolana, propone una guía para discutir el asunto. Al introducir el debate abiertamente planteado por Nicolás Maduro, sintetizó la situación de la siguiente manera:
El precio subsidiado de la gasolina genera cuantiosas pérdidas a PDVSA y al fisco nacional: los cálculos oficiales las estiman en 12.500 millones de dólares al año, producto de un subsidio que beneficia principalmente a los venezolanos que se movilizan en vehículos particulares, que son minoría y además tienen un ingreso superior al promedio. En consecuencia, el subsidio de la gasolina es regresivo. Es decir: beneficia a los que más tienen en perjuicio del resto de la sociedad. Por esta razón, en principio, el aumento del precio de la gasolina combatiría la desigualdad. Y ése es un argumento que escucharemos muchas veces en las próximas semanas.

Sin embargo, el beneficio de los que “menos tienen” depende del uso que se le dé a los recursos que genere el aumento del precio de la gasolina. Los dueños de vehículos pagarán más por cada litro de combustible, mientras que a PDVSA y al fisco le entrarán más recursos. ¿Se utilizará ese dinero producto del aumento del precio de la gasolina para beneficiar a quienes hay que beneficiar? En este torno a las respuestas a esta pregunta se centrará buena parte del debate. Muchos dirán que sí aceptan el aumento del precio de la gasolina, pero que debe discutirse sobre el uso de los fondos.

Nicolás Maduro, anticipándose a esta discusión, propuso una fórmula de distribución:

 “Propongo que todo el dinero que venga vaya a un Fondo Social centrado en el país y en sus necesidades”, señaló. La distribución será la siguiente: 20% para la Gran Misión Vivienda Venezuela, 20% para becas del sistema universitario, otro 20% para la Misión el  Amor Mayor, otro para Patria Segura  y un último 20% para vialidad y servicios”.

Se trata de un viejo recurso para darle viabilidad política a lo incómodo: marcar el destino de los fondos que se recaudan con nuevos impuestos o, en este caso, con el incremento del precio de un producto subsidiado a programas inapelables. Sin embargo, la propuesta de Maduro está lejos de agotar la discusión.
 Otros temas abordados por Alayón, incluyen:

* La disposición de información detallada sobre el destino de los recursos obtenidos al disminuirse (o eliminarse de plano) el subsidio a la gasolina. La transparencia volvería al debate más fluido y generaría mayor conciencia acerca de las necesidades y beneficios de la medida.

* La mayor efectividad de plantear inversiones concretas con los ingresos del aumento del precio del combustible, en lugar de asignar porcentajes a planes abstractos, sin que se desglose cómo serán utilizados, tal y como parece ser la propuesta del Presidente.

* La posibilidad de tomar en cuenta la propuesta de varias personas en torno a la entrega directa a los ciudadanos de (al menos parte de) lo recaudado por concepto del incremento.

* El impacto del debate en la forma en que se ha venido gestionando la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA) en los últimos 15 años.

* La evaluación de los posibles cambios en la conducta de los consumidores (en el sentido de una racionalización del uso del combustible).

* Finalmente, pero no menos importante, la cuestión de la incidencia de la medida en el desestímulo del contrabando de extracción de combustible venezolano hacia Colombia y Brasil, activado por el diferencial de precios entre nuestro mercado y el de los países vecinos.

La cuestión apenas inicia. Aún es imposible prever hasta donde nos llevará el curso de los eventos. Lo que sí parece seguro es que la decisión de aumentar el precio de la gasolina ya parece tomada, y que la supuesta consulta es tan sólo un mero trámite necesario para que aquella tenga cierta legitimidad para que se efectúe sin sobresaltos, sobre todo tomando en cuenta el hervidero social actualmente existente debido a la inestabilidad económica, la pésima gestión del gabinete en el ámbito y la tensión política que llegó a su culminación con los acontecimientos que estallaron en febrero de este año. Tal y como Alayón concluye su artículo, no nos queda más que expresar nuestro deseo de que la cuestión del precio de la gasolina (y de las demás que se avecinan en el ámbito económico) tenga un desenlace conveniente: "Ojalá pueda plantearse la discusión… o los fantasmas seguirán acechando". A conjurar, pues, esos fantasmas, debatiendo el asunto para tomar la decisión más favorable a los intereses de todos.

jueves, diciembre 19, 2013

Y llegó el debate sobre el aumento a la gasolina


Los últimos meses del año han estado increíblemente movidos por aquí, luego del letargo que dejaron ciertos acontecimientos del primer trimestre. Esto (junto con otros compromisos académicos y personales) quizá ha explicado mi alejamiento de este espacio. Una vez más, mil disculpas.

Aporvecharé lo poco que me queda del año, por una parte, para comentar varios "acontemientos en pleno desarrollo", otro ya ocurridos, pero que siguen esparciendo sus consecuencias en el presente y posiblemente en el futuro, además de algo de las perspectivas económicas que asoman para el próximo año.

En primer lugar me referiré a un tema que está empezando a colocarse decisivamente en el tapete: el precio de la gasolina. Algo ya hemos dicho previamente al respecto, incluso, reseñando la extraordinaria experiencia iraní, de la mano del Fondo Monetario Internacional, que ha dado resultados increíbles, muchos de ellos en virtud de la Ley de Consecuencias no intencionadas.

En efecto, llama mucho la atención que, a pesar de los dicutidos resultados electorales presidenciales del pasado mes de abril, en el que la oposición venezolana dió la sorpresa de lograr un escasísimo margen de diferencia con respecto al oficialismo (que ha gobernado ininterrumpidamente en el país durante 15 años), nada menos que el Vicepresidente de la República haya llamado la atención acerca de la necesidad de un debate nacional acerca del subsidio al combustible en Venezuela (con el precio más bajo del mundo), para luego ser secundado por el todopoderoso Ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez y hasta por el mismo Presidente de la República, Nicolás Maduro (como ocurrió el pasado miércoles 18 de diciembre, durante el histórico diálogo con jefes de gobiernos locales de la oposición, que es otro tema).

Las declaraciones oficiales hacen hincapié en el hecho de los ingentes márgenes de pérdida que supone distribuir el combustible a un precio muy por debajo de la producción, incluso llegando a aseverar que el Gobierno paga a los consumidores para que usen la gasolina. También, en un lenguaje que hasta ahora se había usado muy poco en alocuciones públicas, se ha hecho mano de conceptos tales como eficiencia, incentivos y otros por el estilo, lo que supone una verdadera sorpresa para quien se interesa en los temas económicos en el país de la antieconomía (stercum diavolum gratia, diría Juan Pablo Pérez Alfonzo, el fundador venezolano de la OPEP). Veamos aquí un gráfico comparativo de precios con otros países productores de petróleo:


Ahora, ¿qué se esconde detrás de ese llamado a debate? ¿Quiere decir que el estado de la economía ha llegado a un nivel tan bajo que una de las banderas del Gobierno durante los catorce años de "revolución" está comenzando a verse abandonada? En todo caso, consideramos (como no puede ser de otra manera) que el llamado es absolutamente POSITIVO. Eso sí, el debate debe darse en todas las instancias: públicas y privadas, en todos los estratos sociales y con la participación de todos los factores políticos, como ya han tenido oportunidad de expresar los representantes de la cúpula empresarial del país, FEDECÁMARAS. Se trata de un paso realmente trascendental que debe tratarse con altura por todos los interesados (es decir, cada uno de los habitantes del país). En este sentido, a pesar de las denuncias de "paquetazo económico" efectuadas por la oposición (otro de los grandes temas de actualidad), creo que estos dirigentes no deben cerrarse, negarse o cegarse per se a este debate, como ya ha asomado uno de los más conspicuos y, paradójicamente, dañino de sus voceros, como Julio Borges. La estrategia del diputado de Primero Justicia (""Dejen de regalar la gasolina, en lugar de aumentar la gasolina") es, "para variar", la más errada para enfrentar el reto de explicarle a los venezolanos la necesidad de esta medida, cuando justamente lo contrario es lo recomendable: atender al llamdo y debatirlo racionalmente, como se ha hecho en la positiva jornada del miércoles, entre gobernantes municipales de oposición y Presidente de la República.

¿Existe argumento para oponerse a la medida? Por poco no. Casi todo milita a favor de ella: la racionalidad económica, el equilibrio presupuestario, la erradicación de (parte de) las distorsiones económicas existentes actualmente...

Sin embargo, hay una reflexión de contenido fundamentalmente MORAL y POLÍTICO que debe hacerse ante los venezolanos, y va en el siguiente sentido: ¿es justo que los venezolanos asuman absoluta y exclusivamente la carga del aumento del combustible, mientras que se mantiene el subsidio a los países extranjeros? Es decir, ¿la alternativa es en realidad "sacrificio para nosotros y solidaridad para los otros"? ¿O bien puede existir un equilibrio entre las necesidades internas de disminuir las distorisiones generadas por el subsidio irracional existente y los precios preferenciales de venta a los países hermanos del continente?

Este dilema asomó en la conversación entre el Alcalde Ocariz, del Municipio Sucre y el Presidente Maduro, el pasado miércoles. Por una parte, el dirigente opositor cuestionando el subisdio de petróleo a Estados extranjeros y, por la otra, el Presidente esgrimiendo argumentos humanitarios y de solidaridad con otros pueblos del continente, siendo ambas posiciones, a mi modo de ver, totalmente válidas. En la medida en que se ponderen todos los intereses en juego y que la decisión final resulte en beneficio (o al menos no en un sacrificio) de la ciudadanía, del bolsillo del pueblo, se medirá el éxito del debate y la medida que finalmente se tome con respecto al precio de la gasolina. El presidente asomó algunos aspectos que revelan que se está tomando el tema en serio, hablando en términos de gradualidad (2 ó 3 años), así como las experiencias de otros lugares (asumo que se refería a la iraní), entre otros aspectos.

En la medida en que se asuma con sentido común ese dilema y el camino para darle solución radica la clave. La oposición tienen, en ese sentido, una oportunidad de oro para demostrar que sus intenciones trascienden los intereses meramente electoralistas y van más allá de un simple cambio de Gobierno en el país, la sustitución de un "régimen" por otro.

jueves, febrero 09, 2012

Sobre el subsidio a combustibles y servicios públicos

Imaginemos a un país tan rico en petróleo que es uno de los primeros productores y exportadores mundiales de crudo, perteneciente al cartel internacional encargado de mantener altos los precios de su principal riqueza, lo que le asegura unos ingresos impresionantes al año, hasta el punto de convertirlo en parte fundamental de su economía y, sobre todo, de sus relaciones comerciales con el resto del mundo.

Supongamos también que el monopolio de la producción, transporte, comercialización y transformación de ese vital recurso le pertenece al Estado, a través de una empresa privada, pero de propiedad absolutamente estatal (esto es, totalmente cerrada a la titularidad de otras personas, naturales o jurídicas, distintas del Estado) y que, como consecuencia de lo anterior, es una cuestión de principios casi inmutables mantener subsidiados los gastos de la población en materia energética y, particularmente, en los productos derivados del crudo (gasolina, diesel, energía termoeléctrica). Por supuesto, la población piensa según este esquema: ¿por qué pagar por un recurso tan abundante y que es propiedad "de todos"?.

Consideremos que, en este escenario, los costos generados por esas medidas llegan a ser tan considerables como para generar una situación que podría tornarse insostenible en una economía en vías de desarrollo y con grandes y urgentes necesidades en el ámbito social. Que las distorsiones en la economía y el gasto que supone el mantenimiento de ese subsidio corre el peligro de afectar profundamente los fundamentos de la infraestructura productiva del país, así como supone un auténtico obstáculo para sus planes de desarrollo económico y social.

Y, no menos importante, añadamos que la naturaleza "revolucionaria" de un Gobierno popularmente electo desde hace varios años, que tiene una prédica incendiaria a favor de la justicia social, la soberanía y otros ideales parecidos, con gran impacto en una población sensible a ese discurso, ha generado mucha aversión y rechazo en muchos factores del ámbito mundial (grandes y pequeñas potencias, organizaciones y corporaciones internacionales, entre otros), hasta el punto de suponer a ese país un foco de inestabilidad para la paz y la seguridad internacionales.

Pensemos que, frente a esa situación, las autoridades responsables de la política económica se proponen formular un plan para, mediante un cambio gradual, progresivo, de mediano plazo, acabar con el alto gasto generado por el subsidio y así brindar mayor estabilidad a los indicadores económicos.

Que, a través de una inteligente combinación de campañas de información a la población sobre la necesidad (y equidad) de eliminar el subsidio a la energía (no sólo la automotriz, sino también la eléctrica, e incluso hasta otros servicios públicos, como el agua), que incorporó a las figuras más representativas del Gobierno (Presidente, Ministros del gabinete económico, entre otros altos funcionarios), así como un programa de tranferencias a las personas que serían más afectadas por el impacto de la medida (particularmente los jefes de familia), que contempló la creación de millones (sí: millones) de cuentas bancarias para distribuir las cantidades de dinero que amortiguarían el efecto de la eliminación del subsidio, acompañado de la sabia medida de mantenerlas congeladas hasta que los incrementos en el precio de los combustibles se hiciese efectivo.


Por último, detengámonos a pensar que, después de un año de ejecución de un plan trazado con tanto detalle, que hasta se formularon unos 200 escenarios posibles de actuación, sencillamente hubo un éxito de tal magnitud, que los resultados son celebrados por las más importantes organizaciones financieras internacionales (muchas de las cuales anteriormente han tratado a ese país como un paria de la sociedad de Estados).

Este no es un ejercicio de imaginación referido a lo que podría pasar en Venezuela o cualquier otro país de la OPEP que cumpla con las características descritas, en caso de eliminarse los ridículos subsidios a los combustibles vigentes en estos países. Es, de hecho, una experiencia palpable. Y fue implementada en un lugar del cual usualmente se reciben noticias generalmente negativas. ¿No lo han adivinado? ¡Apuesto que no!

Se trata, nada más y nada menos, que de Irán. En efecto, la experiencia del país islámico ha sido reconocida en un informe elaborado por especialistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), como un acierto en materia de política económica, que brindará alivio y estabilidad a la atribulada actividad productiva del país, que se encuentra amenazado por las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional (con el patrocinio de los Estados Unidos de América y de Europa Occidental), como consecuencia de la postura de este país al desarrollar un controvertido programa nuclear, que lo ha llevado al borde de una conflagración bélica.


En un excelente artículo de Andrés Rojas Jiménez, publicado el pasado miércoles 8 de febrero de 2012 en el cuerpo "Estrategia" del diario El Nacional (p.7), titulado "FMI elogia la forma como Irán eliminó subsidio a la gasolina", se detalla el proceso en el que gradualmente se sustituyeron los subsidios por transferencias económicas para minimizar el impacto del alza del precio en los combustibles y otros servicios públicos. Aquí presentamos unos extractos:
En diciembre se cumplió un año desde que el gobierno de Mahmud Ahmadineyad en Irán tomó la decisión de eliminar los subsidios en el área energética, comenzando por el de la gasolina. La forma cómo políticamente se llevó esta medida, dominada por el gradualismo y el uso reiterado de campañas de difusión, ha pasado a convertirse en referencia o modelo de exportación al punto de que ameritó que fuera un caso de estudio por parte de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"La implementación exitosa de los drásticos incrementos de precio ha creado una oportunidad única a Irán para reformar su economía y acelerar el crecimiento económico y el desarrollo", señala el estudio preparado por los técnicos del FMI Dominique Guillaume, Roman Zytek y Mohammad Reza Farz.

"La reforma convirtió a Irán en el primer país productor y exportador de petróleo que reduce drásticamente los subsidios indirectos masivos a los productos energéticos y los reemplaza por dividendos que se transfieren a la población", agrega el documento.

La eliminación del subsidio a la gasolina se concretó la medianoche del 18 de diciembre de 2010, pero la medida comenzó a prepararse dos años antes y tuvo como preámbulo un mensaje a la población iraní en cadena de radio y televisión por parte de Ahmadineyad (...)

Hasta hace poco más de un año, cualquier iraní con vehículo tan sólo pagaba 10 centavos de dólar por litro de gasolina, una tarifa muy superior a la que desembolsa un venezolano, de entre 1 y 2 centavos de dólar por un litro de gasolina de 91 y 95 octanos, respectivamente.

En cambio, un ciudadano de cualquier nación no productora de petróleo ha llegado a pagar por el mismo volumen 1.900% más, como ocurrió a mediados de 2008, cuando los precios del combustible llegaron hasta 2 dólares por litro debido a que la cotización del petróleo alcanzó récord de 150 dólares por barril.

"El Gobierno consideró que el incremento de los precios tenía que ser significativo para ser capaz de reducir eficazmente la demanda de energía; y se argumentó que alzas de entre 200% y 500% no tendrían mucho impacto en la demanda, y podrían generar oposición a futuros ajustes", indica el reporte del FMI (...)

La medida no se tomó sin que previamente las autoridades iraníes se plantearan hasta 200 escenarios de incremento de precios que debían permitir una reducción del consumo y evitar que Irán continuara con la política de importar gasolina, con la que llegó a requerir incluso hasta de Venezuela.

Vale mencionar que el gobierno de Ahmadineyad no sólo se planteó esta medida, sino que emprendió una política pública dirigida a reducir los subsidios en las tarifas de electricidad, gas natural y suministro de agua potable.

"Al final, las autoridades optaron por implementar uno de varios niveles del sistema de fijación de precios para suavizar el impacto de la reforma y fomentar el uso racional de la energía", señala el informe del Fondo Monetario.

En el caso de la gasolina, se partió de que una persona tuviera la posibilidad de adquirir una porción del combustible a precio subsidiado y la otra parte a cotización de mercado, pero eso requirió que se le emitiera una tarjeta electrónica, similar a las bancarias, que debía utilizar cada vez que fuera a una estación de servicio (...)

"La distribución física de las transferencias de dinero fue bien planeada, se extendió por más de cuatro semanas, y se comenzó a realizar un mes antes de la subida de precios", destaca el reporte del FMI. "Las autoridades anunciaron claramente que el acceso a esos depósitos de compensación permanecerían congelados hasta el día en que los precios energéticos se incrementaran", añade (...)

La acción del Gobierno en materia de comunicación no sólo se limitó al uso de los medios masivos de difusión. El estudio del Fondo Monetario destaca el papel que tuvo Ahmadineyad, quien lideró las reuniones con los representantes empresariales para explicarles los alcances de la reforma y escuchar sus planteamientos o propuestas.

"El presidente y altos funcionarios del Gobierno con frecuencia hablaron de las ineficiencias y de la inequidad social que resulta al tener una energía barata", señala el FMI (...)

El Gobierno también realizó un estudio entre 12.000 empresas para determinar cómo la medida podría perjudicar su actividad productiva; y como consecuencia de eso aprobó la asistencia directa mediante un financiamiento de hasta 30% a través de la banca pública y privada, más créditos adicionales para proyectos que permitieran mejoras en la eficiencia energética en los procesos industriales y comerciales.

Las instituciones financieras también fueron pieza clave porque se necesitaron abrir 16 millones de cuentas bancarias a nombre de cada jefe de hogar y se debía emitir igual número de tarjetas de débito que estuvieran asociadas al mecanismo compensatorio ideado por el Gobierno.

Fuentes:

- Andrés Rojas Jiménez: "FMI elogia la forma como Irán eliminó subsidio a la gasolina" (entornointeligente.com).

- Dominique Guillaume, Roman Zytek y Mohammad Reza Farz: "Irán - La Crónica de la reforma del subsidio". Informe del FMI (PDF en inglés).

- IFM Survey Magazine On Line: "Iran to Cut Oil Subsidies in Energy Reform". Entrevista (en inglés) a Dominique Guillaume y Roman Zytek.

- Benedict Clements, David Coady, y John Piotrowski: "Oil Subsidies: Costly and Rising". Artículo (en inglés) de la revista Finance & Development, June 2010, Volume 47, Number 2.

- Dominique Guillaume y Roman Zytek: "Reducing the Staggering Costs of Cheap Energy". Artículo (en inglés) de la revista Finance & Development, June 2010, Volume 47, Number 2.

- Dominique Guillaume y Roman Zytek: "Islamic Republic of Iran: Selected Issues Paper" ("Papel de Asuntos Selectos: República Islámica de Irán", Informe del FMI sobre la reforma energética en irán y el impacto de la elminación de los subsidios).

viernes, diciembre 09, 2011

WSJ: Mundo pequeño, gran apetito

China debe encontrar formas más ecológicas de alimentar su insaciable apetito de energía

Por MICHELLE PRICE

Cuando China sobrepasó el año pasado a Estados Unidos para convertirse en el mayor consumidor de energía del mundo, los datos confirmaron lo que muchos chinos que sufren frecuentes cortes de luz ya se temían: la demanda de energía de China es simplemente insostenible.

Pero si mantener las luces encendidas (y las fábricas operando) representa el mayor reto para el gobierno de China, las autoridades lo han asumido de lleno.

El ritmo vertiginoso del desarrollo económico de China, que ha avanzado a un galopante ritmo de crecimiento anual del producto interno bruto de 10% durante la pasada década, ha sido altamente intensivo en energía. Entre 2000 y 2010, el consumo de energía del país aumentó a más del doble y para 2035 se encamina a exceder el de EE.UU. en 68%, según la Administración de Información de Energía de EE.UU. (EIA, por sus siglas en inglés). Pero los recursos internos de energía de China no pueden sostener esta demanda. El país tiene reservas limitadas de petróleo y gas y depende del carbón, el combustible fósil más contaminante, para un 70% de su energía. Al mismo tiempo, la pujante economía asiática, que emite más dióxido de carbono que EE.UU. y Canadá juntos, según la EIA, está bajo presión para reducir su huella de carbono.

China hizo su primera promesa firme de reducir las emisiones de carbono en 2009. Se comprometió a reducir su intensidad de carbono —la cantidad de emisiones de carbono por unidad del PIB— entre 40% y 45% para 2020, comparado con niveles de 2005.

Las presiones contradictorias han creado un gran dilema para el país: China tiene que asegurarse los recursos energéticos necesarios para sostener un firme crecimiento y elevar el nivel de vida de sus 1.300 millones de habitantes, a la vez que ha de satisfacer el clamor internacional para limitar el impacto sobre el medio ambiente.

Es un desafío enorme y urgente pero el gobierno chino ha respondido con un programa activo que incluye reducir la intensidad de energía, diversificar sus recursos energéticos y convertirse en un líder mundial de tecnología limpia.

Deborah Seligsohn, asesora principal del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) en Beijing para el programa de clima y energía de China, dice estar impresionada con las gestiones del gobierno hasta ahora. "Se lo están tomando muy en serio y han sido creativos en plantear programas que funcionan dentro de un contexto chino. Han hecho un gran trabajo, pero eso no quiere decir que sea perfecto".

La eficiencia energética —la correlación del uso de energía respecto a la producción económica— es clave para la estrategia de China. La mitad de los ahorros futuros previstos de energía y gases de efecto invernadero del país se harán a través de su programa de eficiencia de energía, que se ha concentrado en limpiar, y en algunos casos, cerrar las compañías ineficientes en las industrias pesadas del país.

Seligsohn asegura: "La eficiencia energética es una prioridad para el gobierno chino, como debería ser. Es el mayor logro de menor costo que hará una diferencia".

El primer plan quinquenal del país de 2006 - 2010 causó una caída de la intensidad de energía de 19,1%, justo por debajo de su meta de 20%, y el próximo plan apunta a reducirla en otro 16%. Sin embargo, el país ya ha hecho sus avances más fáciles y la próxima fase, que apuntará a 10.000 pequeñas y medianas empresas, "será un mayor reto logístico", apunta Seligsohn.

ENERGÍA EN EL EXTERIOR

Entretanto, China está diversificando sus fuentes de energía tanto en el país como en el exterior. En los últimos dos años, las petroleras de China han intensificado su inversión en el extranjero, gastando más de US$47.600 millones en la compra de petróleo y gas en todo el mundo, según la AIE.

Daniel Simmons, director del Instituto para Investigación de la Energía (IER, por sus siglas en inglés), un centro de estudios con sede en Washington, dice: "El país es agresivo en su búsqueda de recursos energéticos en todo el mundo, incluso en África, Asia-Pacífico, y las Américas".

Las inversiones de China en África son las más conocidas pero, según la IEA, un tercio de su reciente ola de inversiones ocurrió en Latinoamérica.

China ya ha hecho progresos en su afán por implementar tecnologías limpias y cuenta con la mayor capacidad instalada de energía eólica, según el WRI.

El año pasado, el gobierno chino presentó planes de invertir US$738.000 millones en tecnologías limpias durante la próxima década.

Muchos analistas cuestionan si el país puede resolver su problema de energía sin comprometer su desempeño económico. Simmons, del IER, dice que no hay pruebas reales de que China esté dispuesta a sacrificar el crecimiento de su PIB para reducir sus emisiones de carbono.

Pero otros sostienen que el gobierno chino ha desarrollado un punto de vista cada vez más sofisticado de lo que significa el crecimiento económico para China y que no se limita solamente a su industria pesada.

La eficiencia de energía, por ejemplo, de hecho sirve a la agenda de largo plazo del país, según Seligsohn. "No creo que el gobierno chino considere contradictorios el crecimiento económico y la eficiencia de energía. Uno le saca más a cada dólar cuando usa la energía de manera más eficiente", dice.

El gobierno intenta integrar otros elementos de su política energética en su agenda de crecimiento y considera la tecnología limpia un sector pujante en sí mismo. No sólo China es el mayor productor mundial de turbinas eólicas, sino también procura convertirse en líder mundial de vehículos eléctricos.

(http://online.wsj.com/article/SB10001424052970203413304577086781463835736.html?mod=WSJS_inicio_MiddleThird; DECEMBER 8, 2011, 4:54 P.M.)

lunes, noviembre 28, 2011

Daniel Yergin y el petróleo en el siglo XXI (final)

Por Simón Alberto Consalvi

Editado por Penguin Books, 2011, The Quest analiza con lucidez y dominio el futuro de la energía en el siglo XXI, pero parte de lo que ha significado en la historia: la energía como el factor fundamental en la civilización contemporánea.

A lo largo de los siglos, apunta Daniel Yergin, la fuerza del hombre o de los animales movió el mundo; no obstante, a finales del XVIII e inicios del XIX la máquina de vapor y el uso del carbón variaron el ritmo de las sociedades en la paz y, sobre todo, en la guerra.

Al comienzo de la Revolución industrial, 94% de la energía utilizada provenía del hombre o del animal. Ahora la energía de un automóvil equivale a la de 2.000 hombres, y la de un jet a la de 700.000. Con datos como estos puede ilustrarse la contribución al progreso humano de países productores como Venezuela, y, de algún modo, de lo que hemos dejado de utilizar para el propio desarrollo.

Los 6 capítulos que avanzan a través de 804 páginas se proponen responder a las interrogantes más comunes, y también a aquellas reservadas a técnicos y expertos. En estas notas nos hemos referido al que Yergin llama "El nuevo mundo del petróleo". Con una mirada a los otros títulos basta para darse una idea del contenido y de los propósitos ambiciosos que se planteó el historiador.

Veamos, "Seguridad y suministro", "La edad de la electricidad", "Clima y carbón", "Las nuevas energías" y "Camino al futuro". En su conjunto, Yergin trata de descifrar lo que el mundo puede esperar del uso de los recursos energéticos disponibles en los próximos 50 años. Obviamente, para un país petrolero como Venezuela The Quest tiene connotaciones particulares.

Al abordar las cuestiones referentes a la seguridad y el suministro, el experto pregunta si el mundo se está quedando sin petróleo. Los pronósticos han probado ser equívocos a lo largo del tiempo, pero reaparecen, y en nuestro tiempo el rápido incremento de la demanda global valida la interrogante.

El crecimiento de la demanda en las próximas décadas, según The Quest, será extraordinario. "El incremento superará toda la energía consumida por el mundo desde 1970". Se proyecta como consecuencia de la prosperidad de la economía global, del mejoramiento en el estándar de vida de millones de seres humanos rescatados de la pobreza. En cuanto se refiere a petróleo, Estados Unidos, Europa y Japón alcanzaron ya el máximo de la demanda, y gracias a razones demográficas, avances en la eficiencia y sustitución por otras fuentes, tenderá a mantenerse, si no a declinar.

En cambio, en regiones emergentes el panorama se vislumbra completamente diferente.

En las próximas 2 décadas alrededor de 2.000 millones de seres pasarán de un ingreso per cápita de 10.000 dólares al año, o menos, a uno de entre 10.000 y 30.000, y esto resultará en una mayor necesidad de energía. El PTB pasará de 65 trillones de dólares a 130 trillones en 20 años. El consumo de energía se incrementará en 30% o 40%.

El número de autos se duplicará de 1 billón a 2 billones. The Quest pregunta: ¿Cómo se satisfará esta necesidad? ¿Qué combinación de energías hará esto posible, sin crisis y sin confrontación? Estas incógnitas le permiten afirmar a Yergin que la cuestión de seguridad continuará siendo fundamental. Una y otra vez la historia demuestra que las amenazas surgen de manera inesperada o impredecible, bien provengan de la naturaleza o del hombre. "Una década atrás ­-se lee aquí­- las relaciones entre Estados Unidos y China no eran factor crítico en la seguridad energética". Ahora lo son, evidentemente, y la tendencia indica obvias tensiones y rivalidades futuras. Gran parte de los suministros petroleros provienen de regiones en permanentes conflictos, el Medio Oriente, el norte de África, el golfo Pérsico, donde sus pueblos reclaman mayor bienestar y participación en los cuantiosos ingresos.

De ahí que signos de inestabilidad política mantienen en zozobra a los consumidores.

"La edad de la electricidad" es un capítulo clave. Basta la pregunta: Considere qué trabaja y qué no trabajaría sin electricidad y lo que significó en la época de Roosevelt la electrificación de Estados Unidos.

Las ventajas y desventajas de la energía nuclear son asunto de consideraciones pertinentes. Como las fuentes alternas, las aguas, los biocombustibles, el viento y el sol. Los hidrocarburos jugarán un papel predominante en el futuro previsible, igual que el carbón. No obstante, ambos le plantean a la humanidad un desafío de vida o muerte. Cada año la atmósfera recibe una carga de 30 billones de toneladas de dióxido de carbono que afectan gravemente el cambio climático. ¿Qué hacer? Es el desafío común de la ciencia y la política.

En The Quest se insinúa un mensaje cifrado: no se debe confundir la energía con la religión. O, en otras palabras, no hay dogmas que valgan. Todo el mundo debe revisar sus estrategias, y considerar que los factores en juego escapan de las manos de quienes pretenden controlarlos sin comprender la naturaleza de las cosas.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticia/11684/23/Daniel-Yergin-y-el-petroleo-en-el-siglo-XXI-%28y-V%29.html.
27-Nov 12:04 pm.

lunes, marzo 06, 2006

¿Buenas Noticias? Entrevista a Rafael Ramírez


Entrevista realizada al Ministro de Energía y Minas de Venezuela, Rafael Ramírez. Frente al estilo inquisidor de la periodista (muy característico de los comunicadores sociales venezolanos), el alto funcionario intenta aclarar dudas respecto al tema de la contabilidad de la empresa petrolera estatal, PDVSA, y envía muy buenas señales al respecto. He subrayado las partes más relevantes de la entrevista. Veamos:

Este promete ser otro año de decisiones duras para la industria petrolera local. A los negocios de la Faja les esperan ajustes tributarios y el pago de deudas contraídas por la disposición de gas asociado. MARIANNA PARRAGA

Semanas transcurrieron antes de que el ministro de Energía y Petróleo y Presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, pudiera hacer un alto en su agenda para atender las insistentes solicitudes de la prensa. En plena transición a empresas mixtas, un paso que considera histórico no sólo por su significado para la nación sino porque se ha suscitado "sin traumas", sobran los asuntos dignos de extensas disertaciones.

Ramírez es, sin embargo, enfático. Sin abandonar su verbo explosivo, desmenuza a baja voz los anuncios que mantienen en vilo a las petroleras privadas que operan en el país, desde la migración de los convenios operativos hasta el estatus de Pdvsa ante la SEC.

-El modelo de empresa mixta ha ido variando, pero en general se considera bastante vago desde el punto de vista jurídico. ¿Qué es lo que va a incluir?
-El modelo se hará público cuando se someta a la comisión de Energía y Minas el próximo jueves. Es un modelo general para todas las empresas, no trata las particularidades de cada una, porque van a atender a cada negocio. Pensamos que es importante que la Asamblea Nacional apruebe específicamente las condiciones de borde que no están sujetas a negociación: nuestra posición mayoritaria, control del Estado, marco legal, el tema explícito de las reservas... Luego de que eso esté aprobado comenzaremos a llevar los modelos específicos, incluso por grupos porque hay algunos que son muy similares.

-¿El modelo va a dejar claro quién es el operador y va negar la posibilidad de recurrir a arbitraje internacional?
-Sí. Por supuesto que hay temas que no están en discusión, entre ellos el arbitraje, la propiedad sobre las reservas y el control efectivo del Estado sobre las decisiones, aunque preservamos que hay temas que no podemos imponerle a la minoría, como las políticas de dividendos e inversión. Sobre el tema laboral, priva la convención colectiva del sector.

-¿Para cuándo estarían aprobados los modelos específicos y los contratos?
-Una vez entendido y aprobado el modelo general, las otras discusiones son más sencillas. Aspiramos a que todo esto culmine para el 1 de abril, creemos que es suficiente tiempo. En este momento hay en desarrollo todo un complejo proceso de discusión de los términos económicos y estamos auditando por un tercero las inversiones que ahí se realizaron para reconocer lo que haya que reconocer, identificar mejor los negocios y todavía enterándonos de cuestiones muy delicadas que han pasado ahí y que tenemos que poner en orden al valorar bien qué se reconoce y cuánto cuesta la empresa mixta.

-¿Se puede entender que se está legalizando la propiedad del privado sobre los barriles?
-Hay una confusión gigantesca. No estamos otorgando ningún derecho de propiedad sobre el recurso, es un derecho de explotación, que es lo que ocurre en todas partes del planeta, si no no fuera posible que los privados intervinieran. El Estado venezolano tiene el monopolio de la comercialización, de manera que las empresas mixtas tienen que venderle su producción a Pdvsa. Cuando se argumenta que antes esas empresas no tenían ningún derecho se pasa por alto que los convenios operativos no eran tales. Cuando se tocaba la puerta de esas empresas, abría un gerente de Shell o de Chevron, desde el 1 de enero abren los muchachos nuestros. Esos campos habían sido entregados. ¿Que se violó la ley en ese momento? Se violó, ¿que se mintió al Ejecutivo y a la AN? Se mintió, ¿que hay responsabilidad administrativa? creemos que la hay, pero no nos corresponde sancionar.

-¿De quién es la culpa entonces de que los convenios se hayan cuantificado reservas?
-Las firmas están ahí, pero dar nombres no nos compete.

-Este gobierno tiene siete años y en ese lapso tampoco se denunció.
-La gran diferencia es el control sobre Pdvsa. El accionista, representado por el MEP, en sucesivas asambleas hasta 2002 repitió de manera constante, incluso en los informes del comisario, el lineamiento de revisar los convenios, las asociaciones y la internacionalización. La vieja Pdvsa sencillamente hizo caso omiso. Había una ingeniería financiera muy bien montada y de complejidad legal y fue el año pasado, cuando estuvimos seguros de que nos asistía la razón, cuando el MEP instruyó a Pdvsa el 12 de abril de 2005 para cesar toda esta situación.

-¿Por qué el MEP sigue negociando entonces con esas mismas empresas?
-Porque no podemos evadir la responsabilidad del Estado, fue el Estado el que firmó. Proponemos entonces una ventana de negociación. Teníamos dos opciones: expropiar, al haber una absoluta ilegalidad, o buscar una solución negociada. A nosotros nos interesa que el capital privado esté en el país.

-Cuando la Ley de Reversión se observó una importante desinversión en el sector, ¿qué pasará con las empresas mixtas, cuya producción sigue bajando en cuenta gotas?
-A diferencia de procesos anteriores, hemos actuado de forma muy rápida y expedita. Vamos a un pleno proceso de expansión de nuestra actividad y no podíamos avanzar teniendo áreas oscuras. Incluso es inviable desde el punto de vista económico, el costo de los convenios alcanzó $4 mil millones en 2005. El año pasado, tanto por nuestra propia acción porque no aprobamos más presupuestos de inversión, como por la acción de algunos convenios, hubo una disminución de la producción, pero esperamos que a partir de abril incrementemos la producción por lo menos en 50 mil barriles diarios adicionales. Va a haber una relación transparente y ellos (los privados) van a tener un incentivo para reducir costos.

-¿La fusión de los 32 convenios en 19 empresas mixtas se hace para reducir costos y para optimizar el personal que Pdvsa tiene disponible?
-En oriente hay tres pedacitos de convenio en una misma área, entonces lo lógico es optimizar, efectivamente para reducir costos y tener el personal que sea necesario. A los obreros los necesitamos todos y están muy contentos de pasar a filiales de Pdvsa, pero sí se va a impactar la estructura gerencial porque va a haber un conjunto de cargos duplicados que no vamos a requerir.

-¿El presupuesto de $1.000 millones para las empresas mixtas sigue en pie?
-Hasta marzo nos vamos a manejar con ese presupuesto porque las empresas tendrán que hacer sus aportes.

-¿Y qué pasa con el pago de honorarios del primer trimestre?
-Eso está en discusión. No vamos a continuar con un esquema que hemos denunciado y por eso insistimos en que vamos a reconocer lo que arroje la auditoría. Nosotros no estamos siguiendo con el mecanismo de convenios operativos. Los comités ejecutivos están resolviendo temas relativos a eso, ellos tienen que finiquitar sus compromisos laborales porque nosotros no vamos a heredar nada de eso. Seguramente habrá continuidad en la antigüedad (laboral).

-¿Quién asume entonces los costos del primer trimestre?
-Eso está en discusión, está incluido en las negociaciones. Los costos se repartirán entre las partes.

Ramírez se permitió hacer una reflexión sobre la constitución de las empresas mixtas. "Dijimos que íbamos a desmontar la apertura y la vamos a desmontar para que no quede una pieza sobre la otra. Vamos a pasar la página a una historia que tenemos suficientes elementos para decir que íbamos a la privatización de Pdvsa, a la entrega de los recursos. Cuando se aprobó la nacionalización siempre se criticó el artículo quinto y los hechos han demostrado que por esa fisura efectivamente se metió el caballo de Troya. El resto de la historia está en manos de la Asamblea Nacional".

Faja en la mira

La apertura no es sólo los convenios operativos y por ello Pdvsa trabaja en la reversión de los contratos de outsourcing que había firmado, incluyendo la operación del campo Costanero Bolívar (Zulia). Asimismo, el MEP no distrae su atención de la Faja.
La opinión de Ramírez es que los entuertos de la Faja del Orinoco debe enderezarlos el Parlamento, pues fue esa instancia quien acordó rebajarles la regalía a 1% y otorgarles condiciones especiales. "Esas empresas tienen que pagar por el gas que han usado, tienen que pagar regalías".

-¿Por qué tienen que pagar por el gas asociado?
-Porque ese gas tenían que entregarlo y lo han usado gratis para sus procesos de mejoramiento. No tenían autorización del MEP para ello ni del antiguo Congreso. Tenemos nuestra estimación, nuestros volúmenes...

-¿Y ellas están dispuestas a pagarlo?
-A nadie le gusta que le cobren, pero no tienen otra opción. Y si la AN quiere sancionar por eso, ese es su asunto. El volumen de petróleo que han producido por encima de lo aprobado, ya tenemos un reclamo sobre 30% de la regalía y de lo nuevo ya se está cobrando. Sobre la recuperación secundaria, es muy baja, es inadmisible, en el Mar del Norte es de 50%, aquí apenas es de 7 a 8%. En dos de esos proyectos el Congreso incluyó inversión en tecnología para recuperación secundaria. Eso lo estamos sancionando y lo vamos a recuperar. Hemos descubierto, además, que la vieja Pdvsa y las empresas se otorgaron áreas. No es importante si el MEP se las aprobó en su momento, porque la AN aprobó esas condiciones para un área determinada.

-Si les van a cobrar regalías nuevas, el gas que dejaron de pagar y tal vez 50% de ISLR, ¿esos proyectos serán viables?
-Estamos seguros de que cuando esas empresas vinieron a convencer a la vieja Pdvsa, y he ahí un fracaso para hombres como Luis Giusti que son ingenieros de petróleo, alegaron que esos proyectos eran dificilísimos, inviables. Esos argumentos quedaron demolidos por la realidad, esas compañías ya sabían que eso iba a salir bien. Bajo ningún concepto se debió aprobar un proyecto que no contemplara recuperación secundaria. La Faja vale mucha plata y lo vamos a demostrar, cada tres meses estaremos incluyendo entre 4 mil y 5 mil millones de barriles de reservas con certificadores internacionales. Ahí tenemos nuestro futuro.

-¿Cuál es el saldo de la deuda de las asociaciones?
-Está casi liquidada, este año ya está lista toda. ¿Qué proyecto se da el lujo de liquidar una deuda como esa en cuatro o cinco años?

-Si la Faja es el futuro, ¿el MEP va a entregarle los nuevos bloques a empresas privadas?
-Pero en condiciones completamente distintas. Aquí jamás habrá posición minoritaria de Pdvsa. Sobre la participación de Pdvsa en las asociaciones, eso es competencia de la Asamblea Nacional.

En números

Ramírez se enorgullece de decir que este año el monto de inversión que se incluyó en el presupuesto de Pdvsa -cuyas cifras prometió ofrecer pronto en detalle- asciende a 8 mil millones de dólares. "Nuestros estados financieros son los más auditados del mundo", responde al ser consultado sobre la labor contable.

-¿Cuál fue la producción que se certificó en 2004?
-3,2 millones de barriles diarios, sin incluir líquidos de gas natural.

-¿Cuándo Pdvsa se pondrá al día con la SEC?
-Con el reporte de 2005. Ese ambiente que se ha creado (de revisión y fiscalización) hay que verlo como una oportunidad, aunque yo creo que debemos salirnos de la SEC (Securities and Exchange Commission o Comisión de Valores de EEUU). Nos vamos a salir.

-¿Cuándo?
-Ya. Con este último informe (el de 2004) no tenemos que ir más nunca. Por esa vía una empresa nacional se pone bajo la legislación federal de Estados Unidos.

-Pero entonces Pdvsa no podrá endeudarse más en EEUU.
-No nos queremos endeudar con EEUU. No vamos a la SEC por un problema de soberanía, no hay ninguna empresa nacional de petróleo en la SEC, eso fue una moda, fue crear un ambiente yuppi en los (años) 90.

-¿Y que pasa con los acreedores?
-El índice deuda/patrimonio es muy bajo. Además, hicimos una transferencia el año pasado de papeles públicos a papeles de un banco, lo preferimos porque cuando la deuda es pública la legislación protege en primer instancia los intereses del público y lo grave es que se había puesto nuestra factura petrolera de garantía. Quedaba muy poco, no son más de 3 mil millones de dólares. Es bueno que nos salgamos de la SEC porque no podemos hipotecar nuestros movimientos a unas decisiones de segundo grado de otra legislación. Eso no quere decir, sin embargo, que no vamos a auditar más nunca nuestros estados financieros. Los publicaremos, pero no tenemos por qué rendirle cuentas a la SEC.

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